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Descifrada la secuencia genómica de la garrapata

Un grupo de investigación secuencia el genoma de parásitos como la garrapata o los ácaros, vectores de muchos patógenos que provocan enfermedades infecciosas

La garrapata ya no va a tener misterios para la ciencia. Un grupo de expertos internacionales ha secuenciado, por primera vez, el genoma del parásito Ixodes scapularis. Este organismo, de la familia de los quilicerados —a los que pertenecen las garrapatas, los ácaros o las arañas—, es vector de muchos patógenos que provocan enfermedades infecciosas como la anaplasmosis granulocítica humana (una dolencia infecciosa con síntomas parecidos a los de la gripe), la enfermedad de Lyme (no muy letal pero incapacitante si no se detecta a tiempo) o la babesiosis (parecida a la malaria y que afecta a los perros). Los expertos aseguran que este análisis genético permitirá dilucidar de qué manera las garrapatas parasitan a sus huéspedes y transmiten los patógenos.

El genoma de la garrapata está formado por 2.100 millones de bases (letras químicas) —el del ser humano tiene 3.000 millones— y se han identificado 20.500 genes. El 70% del genoma de este parásito es adn repetitivo, formado por la misma secuencia de nucleótidos. Este hallazgo, señalan los expertos, marca el punto de partida para todas las investigaciones venideras sobre estos vectores de enfermedades infecciosas. "Esto puede permitir desarrollar nuevas metodologías para controlar los vectores; por ejemplo, identificando fármacos que puedan actuar selectivamente sobre el organismo", señala el científico Julio Rozas, del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio-UB) de la Universidad de Barcelona, que ha participado en el estudio.

Los resultados de este trabajo, que ha sido liderado por la Universidad de Purdue (Indiana, EE UU) y se ha publicado este martes en la revista científica Nature Communications, serán una herramienta capital para conocer la explicación genética de por qué los parásitos prefieran un huésped a otro, o por qué son vectores de determinadas enfermedades. "Puede tardar años en que este hallazgo revierta directamente en el ser humano, pero nos ha acortado mucho los plazos. Si conocemos biológicamente a la especie, podemos atacar mejor los puntos débiles", sostiene Rozas.

El genoma de la garrapata está formado por 2.100 millones de bases. El del ser humano tiene 3.000 millones

En concreto, el papel del equipo de investigadores de la UB ha pasado por descubrir los genes vinculados al olfato y al gusto, elementos primordiales para investigaciones futuras, dado que las garrapatas parasitan al huésped a partir del olor. "Nos hemos encargado de coordinar el descubrimiento de genes vinculados al sistema quimiosensorial. Buscamos los que que tienen relevancia en las moléculas del gusto y el olfato. Esto, en un futuro, podrá ayudar a conseguir que la garrapata no contagie la enfermedad de Lyme o que no sea capaz de parasitar al ser humano", augura el investigador de la UB. Los científicos catalanes han descubierto que no hay genes de receptores olfativos comunes en insectos ni proteínas vinculadas a odorantes. Lo que sí han detectado es que la garrapata tiene 62 genes de receptores gustativos.

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