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Unai ya puede jugar con su mano 3D

El niño de 9 años que nació manco se enfunda una prótesis para su brazo izquierdo fabricada con una impresora de tres dimensiones

El niño Unai Blanco agarra un botellín de agua con su mano artificial realizada con una impresora 3D. JAVIER HERNÁNDEZ | VÍDEO : ATLAS

Unai Blanco, un niño de 9 años de Arteixo (A Coruña) que nació manco, ha recibido este lunes una prótesis para su brazo izquierdo fabricada con una impresora de tres dimensiones, con la que ahora espera "jugar" y "agarrar el estuche" del colegio. Nada más enfundarse el brazo artificial, Unai ha conseguido hoy atrapar una botella de agua y agarrar unas llaves. Su ilusión es "enseñársela a los amigos" de la escuela este próximo jueves.

Esta mañana ha acudido acompañado por sus padres y sus dos hermanas menores al Colegio de Formación Profesional Don Bosco, en Rentería (Gipuzkoa), donde le han realizado la mano ortopédica a su medida. En el proyecto han participado cuatro jóvenes estudiantes del centro, coordinados por el profesor de Electrónica Carlos Lizarbe y con la ayuda técnica de la empresa Domotek. Lo han hecho de forma voluntaria, sin recibir nada a cambio, al incluirse la iniciativa en la red filantrópica de origen estadounidense Enabling the Future.

Unai no tiene mano izquierda; su brazo termina en un muñón a la altura de la muñeca. Es un niño "completamente autónomo", capaz de "hacer de todo salvo atarse los cordones de las zapatillas", asegura su madre, Mónica Martínez. Ha utilizado prótesis ortopédicas, pero ya no las utiliza porque "pesan mucho" y no consigue realizar movimientos con los dedos. Con la prótesis 3D, con los colores naranja y verde que ha elegido el propio Unai, ya puede abrir y cerrar los dedos. Va a ser su mejor regalo de cumpleaños, pues el próximo 20 de febrero cumplirá 10 años.

La falta de la mano no le ha acarreado ningún rechazo en la escuela o entre sus amigos, afirma su madre, quien fue la persona que encendió la chispa para que su hijo haya podido lograr una mano nueva, más ajustada a las necesidades y los gustos de Unai. En noviembre pasado contactó con el profesor Lizarbe a través de una persona que conoció en una feria de makers que se celebró en Bilbao.

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Unai Blanco levanta su brazo artificial, en compañía de sus padres y de una de sus hermanas.

El primer paso consistió en escanear el muñón de Unai, para lograr que la prótesis encajara perfectamente. Digitalizaron la extremidad en Pontevedra y enviaron los archivos al colegio de Don Bosco por correo electrónico. A partir de ahí fue diseñándose el brazo artificial de Unai, de acuerdo con las medidas exactas de su brazo. Tras dos meses de cálculos, la prótesis se imprimió en tres dimensiones "en solo un día", ha afirmado el profesor, quien ha estado acompañado por los cuatro alumnos que han intervenido en el proyecto: Xabier Carbayo, Iñaki Peña, Iván Míguez y Sergio Hurtado.

La prótesis es una funda que cubre el brazo izquierdo de Unai y va sujeta con un velcro en la parte superior. Mediante el juego del codo, el niño puede activar los dedos, esto es, abrir o cerrar la mano a su antojo. "Es muy chula y quiero enseñársela a mis amigos", ha afirmado el chico. La primera prueba ha resultado muy exitosa, pues ha conseguido sujetar un botellín de agua, aguantar con la mano un teléfono móvil o chocar los cinco con el profesor. Otra de sus ilusiones es "volver a andar en bici", algo que no practica "desde hace bastante tiempo".

Para llevar adelante este reto, los autores del brazo en 3D y los padres han tenido que intercambiarse "miles de mensajes" por teléfono para tratar de ajustar al máximo la pieza y hacerla completamente ergonómica. Los artífices de este mecanismo están en contacto con un profesor de Granada que también está preparando un brazo en 3D para un niño de Alicante.

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