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Un nuevo hallazgo aumenta el misterio del hobbit de Flores

Una especie humana distinta a la nuestra vivía en la vecina isla de Sulawesi

Las junglas de Indonesia esconden uno de los capítulos más interesantes y desconocidos de la evolución humana. Ese es el mensaje que lanza hoy un grupo de investigadores tras hallar un gran número de herramientas líticas en la isla de Célebes (Sulawesi en indonesio), situada entre Asia continental y Australia. Así dicho el descubrimiento puede parecer decepcionante, pero el análisis de los restos abre posibilidades que hubieran sido impensables hace apenas 15 años.

Sulawesi está cerca de otra isla mucho más famosa en estos asuntos: Flores. Allí vivió el humano (miembro del género Homo) más atípico que conocemos: el Homo Floresiensis. Desde su descubrimiento a principios de la década pasada, el hobbit de Flores ha sido un enigma constante por sus extrañas hechuras y su misteriosa desaparición, sin mencionar la simple presencia en una isla perdida de Asia a la que nadie sabe cómo llegó.

Los hobbit tenían un cerebro del tamaño de un chimpancé, medían un metro y estaban bien adaptados a su entorno. Cazaban elefantes enanos, grandes roedores, y fabricaban herramientas a veces difíciles de distinguir de las de Homo sapiens.

El nuevo estudio, publicado en Nature por Gerrit van den Bergh, de la Universidad de Wollongong, en Australia, y otros paleoantropólogos, describe el hallazgo en Sulawesi de más de 200 herramientas líticas cerca de la localidad de Talepu. El equipo las ha datado y tienen al menos 118.000 años. En esta isla no hay restos de humanos modernos (Homo sapiens) de antes de los 40.000 años, así que estos elaborados fragmentos de piedra prueban que una especie humana desconocida se estableció en la isla y lanzan una pregunta evidente: ¿quiénes eran?

Tsunamis

El estudio dice que se abren tres posibilidades. La primera es que los conquistadores de Sulawesi fueron, en efecto, los hobbit, que vivieron en Flores desde hace al menos 95.000 años y hasta hace tan solo 12.000. De hecho, las herramientas halladas tienen “claras similitudes” con las que fabricaba el hombre de Flores, según explica el propio Van den Bergh a Materia.

La segunda opción -la preferida de este paleoantropólogo- es que se trate de Homo erectus, un homínido de una talla similar a la nuestra. “Sabemos que H. erectus ya estaba en la región en esta época y de hecho creo que el Hombre de Flores es una variante enana e insular del erectus”, detalla.

Sulawesi es un punto estratégico entre Asia continental, donde vivieron los erectus, y las islas indonesias. En parte por eso Van den Bergh cree que los ancestros del hobbit llegaron a Flores desde Sulawesi, arrastrados por las fuertes corrientes marinas hacia el sur que hay en la zona. “Esa es nuestra hipótesis de trabajo y no me sorprendería si algún día encontramos un fósil de Homo erectus de hace un millón de años en Sulawesi”, resalta el paleontólogo.

La tercera posibilidad es que los denisovanos, primos de los neandertales, fueran los primeros en llegar a la isla en un espectacular periplo que pudo comenzar en las estepas heladas de Eurasia.

En cualquier caso, otra incógnita queda sin respuesta, si aquellos humanos cubrieron las distancias de cientos de kilómetros entre las islas en sus propias embarcaciones o como náufragos a bordo de restos vegetales arrancados por tsunamis, pues ni en los momentos en los que el mar estaba más bajo era posible hacerlo a pie.

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