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Algo bueno tiene el frío

El ejercicio es doblemente positivo, las piernas se deshinchan y parecemos más jóvenes. Estos son los motivos

El termómetro marca 9 ºC, la nariz moquea, no siente los pies y las manos se resisten a salir de los bolsillos. Sepa que quedarse helado no siempre es malo. ¿No ha oído la frase el frío es salud? No se trata de permanecer al raso, inmóvil, pero tampoco de hibernar como los osos. Los expertos recomiendan salir a la calle bien abrigado y pasear a buen ritmo o realizar ejercicio físico. En caso de ola de frío, como ocurre estos días en España, se deben extremar las precauciones: "Las personas mayores, las que sufran problemas respiratorios, como asma, o las inmunodeprimidas, han de evitar las horas más gélidas. Si el termómetro marca menos de cero grados, han de procurar no salir a la calle, sobre todo a hacer ejercicio, porque cuando este se realiza con frío, no da tiempo a que el aire que entra en los pulmones se caliente y humidifique tanto como cuando se está en reposo. Entonces se convierte en un irritante para el sistema respiratorio de estas personas", aconseja Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea de Madrid. Este mismo experto recuerda que el frío es una situación de estrés para el organismo, "porque desequilibra la temperatura corporal, y eso produce tiritona, tensión y contracción muscular. Lo mejor es moverse para no sentir sus efectos". Las personas que sufren de hipertensión, colesterol alto o problemas cardiovasculares también deben tomar precauciones, según el doctor Alejandro Berenguel, miembro de la Fundación Española del Corazón y vocal de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC): "Lo recomendable es que caminen como mínimo de 30 a 45 minutos al día, al menos cuatro veces por semana, pero evitando los cambios bruscos de temperatura y las horas de más frío (por la mañana temprano, última hora de la tarde y la noche)".

La norma básica pasa por salir a la calle bien abrigado: llevar varias capas de ropa y proteger las partes más distales del cuerpo. "Con las bajas temperaturas, el organismo envía menos sangre a las zonas periféricas. Por eso, hay que proteger bien la cabeza, las orejas, las manos y los pies", explica Alejandro Lucía. Una vez garantizadas estas condiciones (desgraciadamente, no siempre ocurre), conozca todo lo bueno que deparan las bajas temperaturas.

"El frío es bueno para quienes sufren de piernas cansadas e hinchadas, porque favorece la circulación de retorno", Alejandro Lucía

1. El frío adelgaza. La clave reside en la grasa parda o marrón, una sustancia descubierta por primera vez en humanos adultos en 2009 que aún encierra grandes misterios. "Se ha demostrado que la grasa parda puede quemar la energía extra que se ingiere con la comida”, señaló el investigador Jan Nedergaard, del Departamento de Biociencias Moleculares del Instituto Wenner-Gren de Estocolmo (Suecia), en el último Congreso Internacional de Nutrición. ¿Y qué tiene que ver con el frío? La grasa parda se activa con las bajas temperaturas, según un estudio de la Universidad de Sherbrooke, en Quebec (Canadá), publicado en el Journal of Clinical Investigation, y también con el ejercicio físico, según otro trabajo publicado en la revista Nature. Por lo que practicar deporte en ambientes fríos se convierte en el combo ganador. "Realizar ejercicio con frío adelgaza porque se activa más el metabolismo y se quema una mayor cantidad de calorías", explica Alejandro Lucía. De hecho, las clínicas de cirugía estética aplican técnicas relacionadas en sus tratamientos.

2. Produce un falso lifting. Esa tirantez y tersura que adquiere el rostro tras un paseo invernal esconde un secreto: "La piel es la encargada de mantener la temperatura corporal constante (termorregulación), de manera que, cuando bajan las temperaturas, los vasos sanguíneos se contraen. Esto hace que llegue menos sangre a la piel y disminuya el aporte de nutrientes y oxígeno, lo que produce una sensación de tirantez o tersura en la piel", explica el doctor Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid). Se trata de un efecto momentáneo. Ojo: no lo prolongue mucho, porque entonces el gozo se convertirá en pena. El dermatólogo advierte de que puede producirse una alteración estética en la piel conocida como cuperosis (acúmulo de arañas vasculares sobre un fondo rojo).

3. Desinflama. Aplicar frío local cuando ha habido un golpe, contusión o esguince, previene la inflamación porque contrae los vasos sanguíneos, lo que evita que la sangre se extravase, es decir, que salga por las paredes de las venas y se acumule en los tejidos. Este efecto positivo también es extensible a las personas que padecen de mala circulación y piernas hinchadas, un problema que se acentúa en verano con el calor pero que mejora en invierno. "El frío es bueno para quienes sufren de piernas cansadas e hinchadas, porque favorece la circulación de retorno", indica Alejandro Lucía. Este especialista añade que algunos deportistas profesionales después del esfuerzo introducen sus piernas en agua con hielo.

4. Tonifica. Una vez más el binomio frío más ejercicio físico consigue efectos positivos: "Por una parte, el frío contrae los vasos sanguíneos, y por otra el ejercicio favorece la circulación, el resultado es una buena tonicidad de los músculos", asevera Alejandro Lucía. Pero hay que prestar atención al equipamiento: llevar calzado de suela fuerte y antideslizante para evitar resbalones en zonas heladas, abrigarse con varias capas de prendas transpirables y echar mano de guantes, gorro, orejeras y calcetines térmicos. Dos actividades recomendables son caminar a un ritmo rápido y correr. "Lo ideal es no ir demasiado despacio para entrar bien en calor y realizar en casa un precalentamiento de 15 minutos con estiramientos para evitar posibles lesiones, ya que los músculos tardan más en calentar con el frío", aconseja este experto.

Terapia bajo cero

En algunos hospitales ya se aplica la hipotermia terapéutica, una técnica que consigue rescatar de la discapacidad grave a uno de cada seis recién nacidos. Se utiliza en neonatos que han sufrido asfixia perinatal (falta de oxígeno durante el parto) y consiste en bajar la temperatura corporal hasta 33,5 ºC. "Es una temperatura que ha demostrado ser segura y eficaz, pero no debe descender por debajo de los 32 ºC. El objetivo es disminuir el metabolismo cerebral del bebé para rescatar el mayor número posible de neuronas y evitar la muerte celular", explica la doctora Dorotea Blanco, neonatóloga del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid. Esta técnica, que debe aplicarse contrarreloj, también se utiliza en cardiología en situaciones límites (parada cardiaca, insuficiencia cardiaca) para proteger a los órganos de lesiones.

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