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Savater: "La filosofía es lo contrario de la autoayuda"

Emoción, humor, pedagogía y sabiduría. De las cuatro cosas hay mucho en Historia de la filosofía sin temor ni temblor -un guiño a Kierkegaard-, el simpático, atractivo y personalísimo manual para acercar a los jóvenes a la disciplina que ha escrito Fernando Savater (Espasa) y que cuenta con ilustraciones de su hermano Juan Carlos. Hermosa oportunidad para encontrarse (o reencontrase) con los pensadores - "Yo no hago nada sin alegría" (Montaigne), "No entregarse a los pánicos de las tinieblas" (una de las últimas anotaciones de Kant)-, el libro sale al paso del "miedo a la filosofía" que Savater ha constatado en mucha gente. "No de los temas, pues justicia, libertad, naturaleza o muerte son cosas que interesan y atraen a todos, sino de la propia palabra filosofía", explica el autor.

Savater presenta a los filósofos como personas, con sus pasiones y miserias, tratando de hacerlos cercanos. Pensó en poner a la tan de moda Hypatia, "por lo que tardan en salir las chicas" (aparecen Hannah Arendt, María Zambrano y Simone de Beauvoir), pero consideró que se sabe muy poco de ella, "excepto que la mataron".

De la actualidad de la filosofía, Savater opina que es lógica porque plantea cuestiones sin las que la gente no puede estar y que antes se ponían en manos de la religión. Con la vista en las noticias, recomienda a quienes vayan a parar a la cárcel dos lecturas: Kempis y Boecio. De paso recuerda que Francis Bacon estuvo preso en la Torre de Londres en 1621 por cohecho.

Del ranking de popularidad de los filósofos, el autor dice que la gente prefiere a los que permiten una moral más laxa, tipo los epicúreos: "A los estoicos nadie los quiere", ironiza. A propósito de la utilidad de la filosofía, cita a Adorno -"Porque no sirve para nada aún es útil la filosofía"-, recuerda que ésta nació al mismo tiempo que la democracia "y significa lo mismo en el orden intelectual que aquella en el político", y recalca que es lo opuesto a la autoayuda: "No se filosofa para salir de dudas, sino para entrar en ellas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 2009