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Feria del Libro de Madrid

"El papel del periodista es establecer un sistema de valores", sostiene Cebrián

El autor de 'El pianista en el burdel' e Iñaki Gabilondo dialogan sobre la prensa

"Desvelaré una petición que Jesús Polanco y yo recibimos directamente de Moncloa a poco de establecerse en ella el personaje: que dejara de escribir en EL PAÍS Eduardo Haro Tecglen y abandonara los micrófonos de la SER Iñaki Gabilondo". El "personaje" de la cita es José María Aznar, y el que recibió aquella "petición" fue Juan Luis Cebrián (Madrid, 1944), presidente de la comisión ejecutiva del grupo PRISA, editor de EL PAÍS. Gabilondo, que siguió en la SER hasta que pasó a Cuatro, fue precisamente el encargado de dialogar ayer con Cebrián durante la presentación en la Feria del libro de Madrid de El pianista en el burdel (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores). En esa recopilación de ensayos sobre periodismo es donde el primer director de este diario relata la solicitud del ex presidente del Gobierno. "Me acabo de enterar", dijo Iñaki Gabilondo, que añadió: "Qué fijación. Con toda la gente importante que hay...".

Juan Luis Cebrián: "Los diarios están obligados a cambiar"

"No le digáis a mi madre que soy periodista, prefiero que siga creyendo que toco el piano en un burdel". De esa frase popular nació el título de un libro que analiza la evolución de los dos grandes ideales del periodismo -veracidad e independencia- a la vez que repasa las kafkianas relaciones entre la censura y la prensa durante el franquismo y el "liderazgo social" que ésta ejerció durante la Transición, "la década de oro" del periodismo español del siglo XX. En los prolegómenos de la democracia, cuando "los partidos políticos y los sindicatos estaban prohibidos, los dueños de la economía temblorosos y los líderes del Ejército desorientados", los periódicos ejercieron un papel de "plataforma de discusión y escenario de acuerdos".

Pero aquel liderazgo se tambalea. De los primitivos diarios manuscritos a los blogs, El pianista en el burdel analiza los retos de una profesión que se enfrenta a una verdadera "revolución", dijo Cebrián. Según el escritor y académico nos encontramos ante un cambio drástico de paradigma: "Los periódicos están cada vez menos en el centro de la construcción de la opinión pública". Cuando Gabilondo le preguntó si estaban condenados a desaparecer, Cebrián fue rotundo: "No condenados a desaparecer, pero sí obligados a cambiar".

Tras recordar que Obama no ganó las últimas elecciones en la prensa sino en YouTube, Cebrián apuntó también que la cuestión decisiva no es si los periódicos se van a seguir publicando en papel o no, sino "cómo van a afectar los nuevos soportes a la calidad de la información". Aunque señaló que las nuevas tecnologías son una oportunidad "y no una amenaza", subrayó también que el margen de beneficios en el periodismo digital (entre un 2 y un 3%) es mucho menor que en el papel (entre un 20 y un 25 %), una caída que se traduce en que "se puede hacer menos inversión. Por eso la guerra de Irak se ha quedado sin corresponsales".

Así las cosas, Iñaki Gabilondo planteó la pregunta del millón: "¿Qué contar? ¿Cuál es el papel de los periodistas en un mundo global en el que los ciudadanos piensan que debemos producir lo que ellos demandan?". "La información es un bien mostrenco", dijo Cebrián. "Todo el conocimiento del mundo está en la Red. El papel de los periodistas es ayudar a comprender. Establecer un sistema de valores cuando la jerarquía ha desaparecido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de junio de 2009