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viernes, 9 de noviembre de 2007
Reportaje:

La nueva gesta del Mio Cid

Alberto Montaner realiza la edición más completa del poema con una mezcla de erudición y alardes tecnológicos

Nuevas tecnologías para la vieja épica. Una combinación de vídeo y microscopio ha permitido arrojar nueva luz sobre el Cantar del Mio Cid, el gran poema épico español. Por lo demás, la historia es la que todos conocemos. Corrían tiempos difíciles y en la frontera entre cristianos y musulmanes se batían los mejores guerreros de uno y otro lado. Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, fue uno de ellos, y con el tiempo los juglares convirtieron sus hazañas en materia de uno de sus cantares. El texto se fijó por escrito (no siempre ocurría y, de hecho, han sobrevivido pocos). En el poema "no hay espíritu de cruzada", cuenta Alberto Montaner en el prólogo de la nueva edición del Cantar de Mio Cid (del que se cumple el octavo centenario), "sino de frontera": se combatía por razones prácticas, la religión era secundaria.

"Es una locura, una quijotada", comentó Francisco Rico, director de la Colección Biblioteca Clásica y autor del estudio preliminar, para referirse a esta nueva edición que ha hecho Alberto Montaner y que se presentó ayer en el Instituto Cervantes de Madrid. El responsable habló por vídeo del Cid para conectarlo con Cervantes, y para hacerlo destacó "la mesura del héroe".

Pero lo revelador fue lo que contaron de Montaner los que presentaron el libro. Rico destacó la enormidad de su erudición (la calificó de "monstruosa") y la magnitud de sus esfuerzos para decir cuanto puede decirse sobre el Cid: sobre el poema, sobre el héroe, sobre la época y, para precisar, incluso sobre su Tizona (la espada que con tanta pompa se presenta como tal es de la Edad Media, pero no perteneció nunca al héroe). Luis Alberto de Cuenca se refirió a su vieja amistad con Montaner y para acercarlo al profano contó que en buena medida es un poeta del Siglo de Oro, pues es el autor de algunos de los sonetos que aparecen en las novelas de Alatriste ("es también un gran amigo de Arturo Pérez-Reverte", dijo, y será, por cierto, el responsable de una próxima edición crítica de las historias del célebre capitán). Luis García Montero, tras confesar su deslumbramiento por el trabajo, terminó leyendo un soneto de Montaner (Memento mori): la elegancia y belleza de los versos confirmaron de manera rotunda que este Cantar de Mio Cid ha estado en buenas manos.

La edición la publica Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores con la participación de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, y Montaner ha tirado de todos los conocimientos de la tradición filológica para dar las claves de lectura (un largo prólogo y un sofisticado aparato crítico) y ofrecer el texto lo más depurado posible (con las notas esenciales para entenderlo).

Para enfrentarse al original se ha valido de las nuevas tecnologías. Rico lo explicó ayer: se trataba de ampliar la imagen y descifrar pasajes que resultaban ilegibles. Desmenuzó tres ejemplos y se refirió a "la fecha que figura en el colofón del Cantar". "No corresponde al año en que se copió el manuscrito de Per Abad, que es del siglo XIV", y que es la versión que se conserva en la Biblioteca Nacional, "sino el año del códice que le sirvió de modelo". Era de "mill e dozientos e cuaraenta e cinco años", comentó Rico. Es decir, "el año de Cristo 1207".Una combinación de microscopio y vídeo sirvió para leer lo ilegible

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