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Chema Cobo pinta imágenes de una realidad fragmentada

El pintor Chema Cobo (Tarifa, Cádiz, 1952) ha reunido en la exposición No se ve nada, abierta en la galería Antonio Machón, de Madrid (Conde de Xiquena, 8, www.antoniomachon.com, hasta el 26 de febrero), una docena de cuadros con los que crea "una atmósfera de irrealidad partiendo de imágenes aparentemente muy realistas". Artista partidario de lo pictórico y figurativo, califica su intervención sobre las imágenes de "muy sutil", con prioridad por la relación luz-color, buscando "una cierta temperatura".

"Mi intención era tratar de plasmar el momento preciso en que la imagen no sabemos si está apareciendo o desapareciendo. Un poco como cuando en la distancia y a través de la bruma intuimos una figura, sabemos que vemos algo y lo dudamos al no poder precisar sus formas con detalle. Estas situaciones de incertidumbre nos provocan una profunda extrañeza. Uno se pregunta: ¿es esto real? ¿Está pasando ahora?", declara el artista.

La expresión pictórica de esta idea reduce al máximo los recursos expresivos, "de modo que se impusiese la imagen por encima de todo". Chema Cobo señala que sus composiciones recuerdan las convenciones más habituales de la representación pictórica. "Buscando este efecto de evanescencia, utilizo sólo un fragmento de la imagen esperada, de forma que el espectador pueda imaginar por sí mismo el resto de ella. He intentado que el discurso de la exposición se lea más en lo que las imágenes no muestran que en lo que es evidente".

En la exposición, plantea la sospecha de que "nada es representable". "En un universo de imágenes como el de hoy, la velocidad vertiginosa con la que desfilan las vuelve frágiles y ya sólo se refieren a sí mismas; aquí empieza el problema, y también el juego. Las estrategias pictóricas me ayudan en el proceso de composición-descomposición de fantasmas. Cuanto más medias y más libertad de expresión hay en apariencia, más fragmentada está la realidad. Todo lo que he pintado se reduce a lo mismo: hago metáforas de la nada, es lo que mi tiempo me ofrece como realidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de enero de 2005