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EL NOBEL RECAE EN UNA ACTIVISTA DE LA NEGRITUD

"Soy afroamericana, no norteamericana"

Toni Morrison recibe el Nobel por su obra visionaria sobre la minoría negra en EE UU

Washington / Estocolmo
La ganadora del premio Nobel de Literatura de 1993 no es norteamericana. Es afroamericana. Así se encargó de puntualizarlo la novelista Toni Morrison, de 62 años y con sólo seis novelas publicadas, en su primera declaración tras conocer la decisión de la Academia Sueca. Morrison, que enseña literatura en la universidad de Princeton, es la mujer que mejor retrata en su obra el proceso de adaptación de la minoría negra a la sociedad mayoritariamente blanca de Estados Unidos. La Academia fundamentó su decisión en que con "su arte narrativo impregnado de fuerza visionaria y poesía ofrece una pintura viva de un aspecto esencial de la realidad norteamericana".

Toni Morrison es la octava mujer que obtiene el Premio Nobel de Literatura desde que comenzó a otorgarse en 1902, y es la décima vez que éste recae en un escritor de Estados Unidos. El año pasado, otro autor de color, el poeta antillano Derek Walcott, obtuvo el galardón. Morrison, cuyo verdadero nombre es Chloe Anthony Wofford, no figuraba entre las candidatas más firmes a la obtención del premio, pero se sabía que había ingresado recientemente en el fondo de candidatos que posee la Academia. Su última novela, Jazz, apareció casualmente ayer publicada en idioma sueco. Su elección, pues, no fue una sorpresa demasiado grande en los medios literarios del país nórdico.La escritora se enteró ayer del galardón por sus colegas de Princeton, donde enseña desde hace ocho años. "Lo más maravilloso para mí es saber que este premio ha sido finalmente concedido a un afroamericano", dijo Morrison utilizando la denominación que el lenguaje políticamente correcto otorga a los negros. En una declaración escrita que fue distribuida por su editor, Alfred Knopf, se confesó "insoportablemente feliz" por la distinción de que ha sido objeto y agradeció a Dios por permitir que su madre esté viva para disfrutar de este momento.

Sus novelas son definidas por algunos de sus colegas en Princeton como "una obra d e compromiso social". La mejor explicación sobre lo que quería expresar con su literatura la dio recientemente la propia Morrison al manifestar que se siente vinculada a Gabriel García Márquez y Miguel Angel Asturias porque, como ellos, trata de combinar fantasía y sensibilidad política.

Toni Morrison, de 62 años de edad, se dice también admiradora de John Gardner, James Dickey, Lillian Hellman y, particularmente, Nadine Gordimer y Eudora Welty, de quienes ha afirmado que "escriben sobre los negros de una forma que pocos blancos han conseguido escribir, sin paternalismo, sin romanticismo, de la forma en que hay que escribir".

En un ambiente hostil

La obra del Nobel de 1993 no es exactamente una literatura de denuncia. Sus libros no expresan, más que como telón de fondo, los conflictos políticos y sociales de los que los negros son protagonistas como comunidad minoritaria. Las novelas de Morrison -Beloved y Jazz son las más conocidas- tratan más bien de retratar el mundo interno de los afroamericanos, sus preocupaciones, sus amores y sus dificultades cotidianas para sobrevivir en un ambiente hostil.

Toni Morrison ha explicado en varias ocasiones que su propósito es el de contribuir a una nueva era de la literatura de negros, superando los moldes que exigían a los negros escribir para blancos si querían alcanzar el éxito, o bien a los blancos escribir sobre negros como una forma de autoflagelación.

Nacida en Ohio en los años en los que todavía quedaban residuos de separación racial -"crecí como una niña que sufrió más de un desprecio por parte de los blancos", confesó en una entrevista-, Morrison escribe sobre la vida de personas que, como elemento fundamental de su carácter, nacieron con la piel negra. Escribe para los negros, pero no es exactamente literatura negra ni exclusiva para negros. Intenta, dicen sus colegas, contar historias que pueda leer cualquiera, igual que las novelas de los blancos son leídas por negros, hispanos o asiáticos.

Esa cualidad la convirtió hace tiempo en una de las escritoras más leídas de Estados Unidos. "Toni Morrison tiene demasiado talento para que sea recordada tan sólo como escritora del lado negro de la vida rural norteameriana", escribía un crítico de The New York Times.

Otra de las particularidades de Morrison es la revalorización que suele hacer del papel de la mujer. Su obra no es exactamente autobiográfica, pero la mayoría de los protagonistas de sus libros son mujeres, mujeres que, como ella, han sufrido una infancia dificil y que han experimentado después el dolor de la emigración a las ciudades industriales.

La protagonista de Beloved, que ganó el premio Pulitzer de 1988, es una esclava recién liberada que huye hacia el norte para iniciar una nueva vida.

Pero tampoco en esto es exclusivista. "Su trabajo es mucho más que un retrato de la mujer. Es, en buena medida, una evocación del estilo de vida que existía en las comunidades negras de las ciudades pequeñas en los años veinte y treinta, un estilo de vida que incluye elementos como desesperación y sacrificio", publicaba The Washington Post.

Toni Morrison es activa también en la denuncia de los casos de discriminación racial actuales. Defendió a Anita Hill, la joven negra que denunció por acoso sexual al juez Clarence Thomas, y escribió un libro de gran éxito sobre ese episodio. Humanamente, Toni Morrison es descrita por su compañero de universidad Walton Litz como una persona "tremendamente activa y accesible".

En sus fundamentos, la Academia sueca señaló ayer que las novelas de Toni Morrison tienen todas un profundo interés. "Se trata de una obra excepcionalmente elaborada y homogénea al mismo tiempo que de una riqueza variada. Su técnica narrativa es seductora y aunque cambia de un libro a otro lleva siempre el sello de la originalidad de su espíritu. La escritora penetra en el transfondo de la lengua misma, una lengua que libera de las trabas de la raza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 1993