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El escritor peruano Mario Vargas Llosa obtiene la nacionalidad española

'Por mi situación en Perú me arriesgaba a convertirme en un paría', dice el novelista

El escritor Mario Vargas Llosa recibió ayer en Mallorca, con cierta sorpresa y emoción, la noticia de la concesión de la nacionalidad española por el Consejo de Ministros. Mientras visitaba la Fundació Pilar i Joan Miró de Palma, una periodista le comunicó su nueva carta de ciudadanía. Ayer, en Valldemosa, habló de ello a este periódico. Vargas Llosa expresó su reconocimiento por la intervención personal de Felipe González y afirmó que por las presiones existentes en el Perú para despojarle de su nacionalidad "corría el peligro de convertirme en un paria".

A la pregunta de cómo recibió la notificación oficial sobre su nueva nacionalidad, Vargas Llosa afirma: "Hace tres días mantuve una conversación con el ministro de Justicia, quien me adelantó que el Consejo de Ministros probablemente aprobaría en la reunión de hoy [por ayer] la concesión de la doble nacionalidad".El escritor hace ya tiempo que cursó la petición de carta de naturaleza española, pero se ha sentido "sorprendido y halagado por que me la concedieran tan pronto. La solicité porque mi propósito es permanecer en Europa y mi situación era un tanto incierta, desde el punto de vista legal. Sobre todo desde que, últimamente, se cernió sobre mí la amenaza de perder la nacionalidad peruana".

"Ha habido", añade, "algunas ocasiones en las que por parte de autoridades militares y políticas del Perú se ha pedido que me priven de la nacionalidad. Corría el riesgo de quedarme convertido en un paria. Tengo muchas vinculaciones, por sobradas razones, con España, de tal manera que si se trataba de pedir un amparo legal de este tipo, lógicamente la elección era este país. Quiero agradecer al Gobierno español y de manera muy especial al presidente Felipe González esta concesión, que yo considero un honor, y voy a tratar de estar a la altura".

Al ser español se le otorga también la condición de ciudadano de la Comunidad Europea y se le facilita así su estancia en el Reino Unido. Dice Vargas Llosa: "Así es No va a cambiar mi régimen de vida y Londres seguirá siendo mi centro de operaciones. Simplemente voy a tener un estatuto legal mucho más estable del que he tenido hasta el momento".

Preguntamos al escritor si en el Reino Unido ha tenido dificultades para renovar su permiso de residencia. "Un pasaporte peruano -creo que suramericano en general- hoy en día está, por desgracia, muy mal visto. Es muy difícil para alguien que tiene un pasaporte peruano desplazarse por el mundo y obtener visado. Cuando lo consigue lo conceden apenas por unos días y tornando toda clase de precauciones. La inseguridad desde el punto de vista legal para un expatriado peruano o suramericano es enorme. Esta es una de las razones que me han inducido a solicitar esta doble nacionalidad, de acuerdo con el régimen legal actual".

"Estoy exiliado desde hace muchos años de Perú" manifiesta el escritor. Y precisa: "Fue un exilio voluntario. Salí de mi país el año 1958 por primera vez, para venir a España a hacer un doctorado. Desde entonces, aunque he pasado temporadas muy largas en el Perú, he vivido siempre con un pie en Europa. He residido en España (dos años en Madrid y cinco en Barcelona), en Francia, en Inglaterra. La verdad es que nunca me he considerado un extranjero en Europa y tampoco en ningún país de América Latina. Creo que tengo una cierta vocación cosmopolita que viene de mi juventud".

Es probable que la decisión de acogerse a otra nacionalidad pueda complicar aún más las relaciones de Vargas Llosa con el régimen de Fujimori. "No tendré ningún problema mayor del que ya he vivido en el Perú", afirma, "sobre todo desde el 5 de abril de 1992, cuando se produjo el autogolpe en el Perú, que yo he criticado de manera muy severa. He sido víctima de todos los ataques habidos y por haber. Entre ellos la petición de que se me prive de la nacionalidad". Y concluye: "Mi relación con el Perú no está determinada por pasaportes y reglamentos y tiene que ver con una experiencia vital y una historia muy antigua. Eso, por supuesto, no se va a alterar. Igual que mi relación con España, muy vieja y muy profunda, que tampoco va a cambiar sustancialmente. Aquí me he sentido mucho menos extranjero que en cualquier otro país que no sea el Perú".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de julio de 1993