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lunes, 14 de septiembre de 1992

El banderillero Ramón Soto Vargas muere de una cornada en La Maestranza de Sevilla

Un novillo del Conde de la Maza le hirió en el corazón al prender un par de banderillas

El banderillero. Ramón Soto Vargas murió en la plaza de toros de La Real Maestranza de Sevilla al ser corneado por el tercer novillo del festejo celebrado ayer, que le volteó a la salida de un par de banderillas. La res -Avioncito de nombre, número 5, de 458 kilos de peso- pertenecía a la ganadería del Conde de la Maza. Tres horas después de la cogida, ocurrida hacia las 19.55, el cirujano jefe dé la plaza, el doctor Ramón Vila, con el rostro desencajado, anunciaba oficialmente la muerte del subalterno, debida a las heridas en el hemitórax, que le afectaron al corazón.

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Según el parte facultativo, la cornada que sufrió Ramón Soto Vargas, en la cara anterior del hemitórax izquierdo, penetra en cavidad pulmonar con rotura de hilio pulmonar y desgarro de vasos hiliares. Herida penetrante en pericardio con rotura del infundíbulo pulmonar y tronco de arteria pulmonar. Parada cardiorrespiratoria y shock hemorrágico. "Se procede a la Intervención", sigue diciendo el parte, "con transfusiones masivas por tres vías de sangre y plasma en 2.600 centímetros cúbicos, bicarbonatado y fisiológico. Se procede a la sutura de la brecha cardiaca y cateterización auricular lográndose sacarlo de la parada, debiéndose proceder a varias desfibrilaciones por fibrilación ventricular. A los 20 minutos de estabilización cardíaca, se procede al cierre de la herida dejando drenaje pleural. En ese momento entra de nuevo en fibrilaciones ventriculares repetitivas, sin que se puedan controlar, falleciendo el paciente".El doctor Ramón Vila señaló que en el momento de la cogida no se dio cuenta de la gravedad de la herida, aunque el torero llegó a la enfermería con la expresión de Montoliu, el banderillero trágicamente fallecido en este mismo coso el pasado 1 de mayo. Añadió que el paciente había sangrado muchísimo y que había resultado decisiva la falta de riego cerebral. "Este es un año gafe o es que estamos gafados", concluyó, "dos cornadas y las dos en el corazón".

Manso y reservón

La cogida de Ramón Soto Vargas fue una de las muchas que sufren los banderilleros. El novillo, con trapío de toro y 458 kilos de peso, manso como todos sus hermanos, fue muy reservón en el segundo tercio.

Sin apuros, pero sin lucimiento, habían colocado banderillas Soto Vargas y Juan de Triana. Al cerrar el tercio, el primero de ellos fue arrollado tras clavar los garapullos y cayó al suelo junto a la barrera del tendido 7. El novillo hizo por él en un instante. El banderillero se levantó por su propio pie y fue su compañero Juan de Triana quien se percató de que tenía manchado de sangre el forro de la chaquetilla. Trasladado inmediatamente a la enfermería, nada hacía pensar en un fatal desenlace.

La capilla ardiente quedó instalada en la sala de prensa del coso, y anoche velaban el cadáver su esposa, familiares, compañeros y amigos; entre otros, los diestros Espartaco, José Antonio Campuzano y el rejoneador Álvaro Domecq.

Los novillos del Conde de la Maza estuvieron bien presentados, con problemas para una terna inexperta y sin grandes recursos. La formaban Antonio Vázquez, que dio una vuelta al ruedo; Juan de Félix, ovacionado en uno de sus toros, y Leocadio Domínguez, que dio vuelta al ruedo en los dos.

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