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Tribuna:FEMINISTA CONTRA VIENTO Y MAREA

Muere Maña Teresa León, una escritora comprometida

Compañera de Rafael Alberti durante 60 años, falleció víctima del mal de Alzheimer

Al entierro de María Teresa León, fallecida el pasado martes, a los 85 años, asistieron ayer unas 15 personas. Rafael Alberti, algunos familiares, Julio Anguita, Cristina Almeida y pocos más se acercaron al cementerio de Majadahonda. María Teresa León murió víctima del mal de Alzheimer, vivió sus últimos días en una residencia de ancianos de Majadahonda. La autora de Memorias de la melancolía nació en Logroño en 1903. Fue compañera de Rafael Alberti durante 60 años y compartió con él el exilio en Francia, Argentina y Roma. Fue militante activa del PCE y, tras la legalización de este partido en España volvió con él a Madrid en 1977.

En el momento esplendoroso de nuestra cultura literaria del primer tercio de siglo -y en su prolongación en los años de largo exilio- hay que recordar siempre a un conjunto de mujeres que tuvieron voz propia, confirmada con el tiempo y el reconocimiento crítico (María Zambrano, Rosa Chacel, Ernestina de Champoucín, etcétera), y entre ellas, muy singularmente, María Teresa León, que acaba de morir cuando su melancolía y su memoria se han deshilachado suavemente, en contraste con el perfil de mujer combativa, de recia personalidad y expresiva belleza, que siempre tuvo, desde su adolescencia y juventud burgalesas a sus años en el Trastevere romano, junto a Rafael, cuando escribía su -indudablemente- mejor libro y uno de los más destacados entre el amplio memorial del 27: Memoria de la melancolía. Desde una educación esmera da, en el seno de una pequeño burguesía burgalesa cuyo sistema de valores acabó rechazando, divorciándose de un matrimonio fracasado, eligiendo una autodeterminación infrecuente entre las mujeres de su época y de su clase, María Teresa León une su vida y su destino, su papel de intelectual y escritora comprometida con un feminismo activo y elegante, a la vida y destino, al mismo compromiso ideológico y estético, de Rafael Alberti. En la casa de sus tíos María Goyri y Ramón Menéndez Pidal, la muchacha rubia conoce al poeta de Marinero en tierra.

Aventura vital

Desde aquella noche María Teresa y Rafael anudan su aventura (viajes, guerra, libros, exilio, su hija Aitana, el regreso) y desde aquella noche la intelectual y contestataria burguesa iniciaba una trayectoria que la llevaría a un destacado protagonismo en los momentos más cruciales de la inmediata República y en las jornadas más dramáticas de la defensa de Madrid durante la guerra. Becada por la Junta para ampliación de estudios, María Teresa acompaña a Rafael hasta Rusia para estudiar el teatro del proletariado y, como representantes del Socorro Rojo, recorren toda América. Antes, en España, la primera empresa en común del matrimonio Alberti: la revista Octubre. En Madrid, María Teresa interviene activísimamente en la preparación y celebración del Congreso de Escritores Antifascistas, organiza la Alianza de Intelectuales, las Guerrillas del Teatro y, sobre todo, de la mano de Timoteo Pérez Rubio, la evacuación de los principales cuadros del Prado, los grecos de Illescas y de El Escorial. Febrilmente, escribe y actúa sobre los escenarios de un teatro de urgencia. Febrilmente, trabaja al servicio de la causa republicana. En su novela Juego limpio , María Teresa León ha evocado las jornadas de leales y quintacolumnistas desde la óptica de aquellas Guerrillas del Teatro que María Teresa organizó. Cómo reconstruyó los primeros días de la defensa madrileña, desde el asalto al Cuartel de la Montaña a las alegres arribadas de milicianas y milicianos en la sierra de Guadarrama en su novela Contra viento y marea, que, editada en 1941, se convierte en la novela más temprana sobre la guerra civil de la literatura del exilio. Una literatura hecha de testimonios , de nostalgias por el forzoso desarraigo que se manifiesta también en espléndidas colecciones de cuentos (sólo reeditadas parcialmente; urge recuperar la totalidad de una obra muy poco conocida y menos valorada): La bella del mal amor, Rosa Fría, patinadora de la luna (libro que ilustró Rafael y que superpone innovaciones vanguardistas al diseño del relato infantil); Cuentos de la España actual y las dos últimas colecciones -Morirás lejos y Fábulas del tiempo amargo-, donde a los relatos de un mundo interiorizado, suceden las historias de un tiempo dolorido, trágico, cruzado de sangre, exilios y soledades.

Un exilio fructífero en la escritura arropado con los amigos y la memoria que no cesa, rico en las experiencias, cambiante en el espacio, largo en el tiempo. María Teresa a la sombra de Rafael, Rafael al lado de María Teresa en la vida y en la obra. Algunos de los libros del poeta tienen su eco en otros textos de la narradora. Los poemas de Sonrie China se alternan con las prosas testimoniales de María Teresa, en las que menta los primeros frutos de la revolución de Mao, insistiendo en el cambio social de la mujer china. Y el libro sobre la Cádiz mítica de los griegos y fenicios (Oda marítima) tiene su bellísimo desarrollo en la historia de Menesteos, marinero de abril, última novela de María Teresa y un excelente ejemplo de calidad de página entre los prosistas del 27. Como es también excelente, por momentos, el estilo con el que se recrea el imaginado exilio interior de la Jimena del Cid. Una Jimena que es presentada como espejo de mujer voluntariosa y rebelde. Una rebeldía que María Teresa quiso encarnar en sí misma, en su trayectoria vital y en su valiosa obra literaria.

Gregorio Torres Nebrera es catedrático de Literatura Española de la Universidad de Extremadura y autor de La obra literaria de María Teresa León (1987).

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de diciembre de 1988