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COLUMNA

Sed de Henar Álvarez

La humorista y presentadora se tomó el estreno de ‘Al cielo con ella’ en La 1 de TVE como se toma la vida, incendiando todo a su paso

La presentadora y cómica Henar Álvarez durante un encuentro con medios, en el Estudio 4 de Prado del Rey, a 6 de abril de 2026.Jesús Hellín (Europa Press)

“¿Estás nerviosa?”, le preguntaron antes de salir al plató. “Estoy sedienta”, contestó ella como si fuera por la vida en mayúsculas, de la fuerza con la que vocalizó. Henar Álvarez se tomó el estreno de Al cielo con ella en La 1 de TVE como se toma la vida, incendiando todo a su paso. Sin pedir permiso y sin buscar validación, después de tantos siglos haciéndolo. Ella y todas. Después de tanto picar piedra, dar pasitos adelante y aprovechar los centímetros que otros ceden de vez en cuando. Ella y todas. “Algunos espectadores que nos estén viendo por primera vez se preguntarán qué pasaría si estas cosas las dijera un hombre. Ya se lo digo yo: los hombres llevan muchísimo tiempo diciéndolo y no ha pasado na-da”, comentó, con esa última palabra otra vez en mayúsculas y cuerpo 72, a boca llena.

El programa está salpicado de símbolos, como las bragas lanzadas por el público y que esta vez no recogió ella, sino el equipo madrileño de rugby Los Titanes. Y ver a un grupo de señores mazados agachados en el suelo y con cestos de la ropa en la mano se me antojó algo parecido al paraíso, ese que está en el cielo de Henar y en el mío.

Hasta México se fue a entrevistar a Shakira. La colombiana demostró una vez más que es una profesional, habla como si estuviera componiendo en voz alta, se desnudó lo justo y se rio mucho más ante las preguntas y los comentarios de la entrevistadora. Como cuando le dijo que sus canciones, desde mucho antes de Bizarrap, cantan al desamor desde la rabia y la diversión. Tantas veces hemos cantado eso de que “el cielo y tu madre cuiden de ti” sin saber lo que hay detrás de eso. Al menos yo. Hubo hermandad ahí y encuentro, como cuando se habló de los lugares en los que nos han colocado a las mujeres y nos hemos dejado colocar nosotras. Renuncias, rupturas y lobas en manada. “Me río mucho de todo lo que me ha pasado”, dijo la de Barranquilla. El humor, otra vez, como salvavidas. “Hubo gente que quería callarme, pero a mí solo me salía aullar”, añadió segundos antes de escribir un nombre en un papel y meterlo en un vaso de chupito para ir directo al congelador, muerta de risa ante lo que estaba sucediendo. “Yo necesitaría un vaso de sidra”, bromeó Sergio Dalma, otro de los entrevistados, cuando le tocó hacerlo.

Qué ganas de la semana que viene. Qué sed de Henar.

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