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COLUMNA
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‘The Long Shadow’, la historia de un asesino en serie

Lejos del morboso regodeo en las muertes, la producción añade a la notable ambientación y vestuario el machismo que impregnó la investigación sobre el destripador de Yorkshire

Una imagen de la serie 'The long shadow'.
Una imagen de la serie 'The long shadow'.Movistar Plus+
Ángel S. Harguindey

The Long Shadow (La sombra alargada) es una excelente serie británica en la que uno de los datos fundamentales a tener en cuenta es la década en la que ocurren los hechos: los años setenta del pasado siglo, unos años en los que Londres ya disfrutaba de una liberadora convulsión social y cultural, mientras que en el condado de Yorkshire la policía trataba de detener a un asesino en serie de mujeres. Tiempos complicados en los que la crisis económica y el paro impulsó en algunos casos a tranquilas amas de casa a ejercer la prostitución para poder alimentar a los suyos, ese sector social en el que el llamado “destripador de Yorkshire” eligió, inicialmente, a sus víctimas.

La sobria serie que exhiben SkyShowtime y Movistar Plus+, lejos de los efectos especiales o el morboso regodeo en las asesinadas, añade a la notable ambientación y vestuario de la citada década numerosas muestras de un arraigado comportamiento social: el machismo, que en el caso de la gran mayoría de los policías que intervinieron en el largo período de las investigaciones alcanzó unos niveles de desprecio intolerable hacia las mujeres en general y compañeras en particular. Y antes de desgarrarse las vestiduras por la paja ajena, un dato sobre la propia viga: hasta el año 1975 las mujeres españolas no podían abrir una cuenta bancaria a su nombre sin el consentimiento de su marido, padre o tutor. Añádanle que desde que en 2003 se comenzaron a contabilizar oficialmente los crímenes machistas son ya 1.238 las víctimas y comprenderán que España no es diferente, mal que les pese a quienes añoran los años del franquismo.

En total fueron 13 las mujeres asesinadas por Peter Sutcliffe en Leeds, Bradford y Manchester y cinco los años empleados por la policía para descubrir y detener al asesino, unas investigaciones lideradas en la realidad por policías interpretados por pesos pesados de la escena británica, especialmente Toby Jones y David Morrissey, este último en el papel de George Olfield, responsable la mayor parte de los años de la investigación policial y muy criticado por su obcecación en seguir pistas que no llevaban a ninguna parte. Cabe hacer una mención especial a esa espléndida capacidad autocrítica que exhiben los siete capítulos de The Long Shadow, escritos por George Kay y dirigidos por Lewis Arnold, sin que por ello temblaran los cimientos de la sociedad británica.

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