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Jimmy Wales: “La Grokipedia coincide mucho con las opiniones personales de Musk”

El cofundador de la Wikipedia, a punto de cumplir 25 años, dice que su enciclopedia ‘online’ está en buena forma, pese a ser tildada de ‘woke’ por la extrema derecha

Jimmy Wales Grokipedia
Manuel G. Pascual

“No pensar en algo en lo que confías es la expresión última de la confianza. La Wikipedia ha conseguido alcanzar ese estadio para una inmensa cantidad de gente de todo el mundo”. Así resume Jimmy Wales (Huntsville, Alabama, 59 años) el secreto del éxito de su creación, la enciclopedia online más popular, con más de 26.000 millones de páginas vistas mensuales. “Para mí, es un sueño hecho realidad”, dice en su libro The Seven Rules of Trust (Bloomsbury Publishing), que se publicará en español “en algún momento del año que viene”.

La Wikipedia cumple en enero 25 años, y lo hace en un momento en el que, según explica Wales, el mundo atraviesa una gran crisis de confianza. La gente quiere leer su verdad, y la tecnología hace que eso sea cada vez más sencillo. De ahí la importancia de mantener referencias como la Wikipedia, que también ha sido cuestionada en los últimos tiempos. El presidente emérito de la Fundación Wikimedia, la organización sin ánimo de lucro que da soporte a la Wikipedia, se declara “un optimista patológico” y defiende en esta entrevista por videollamada con EL PAÍS que la gran fragmentación que atravesamos tiene solución. Y que a la Wikipedia, esa enciclopedia editada por los propios usuarios que pusieron en marcha él y su colega Larry Sanger, le queda todavía mucha guerra que dar.

Pregunta. ¿Cómo describiría la evolución de la Wikipedia desde su creación hasta hoy?

Respuesta. Hemos pasado de mi primer mensaje, “Hola, mundo”, a estar en más de 300 idiomas. Se nos lee desde al menos 2.000 millones de dispositivos. La Wikipedia es parte de la infraestructura del mundo, lo cual es bastante asombroso. En términos de contenido, la calidad ha mejorado constantemente. Una de las cosas que más me entusiasman es nuestro crecimiento en los idiomas de los países en desarrollo. Estamos aquí para compartir conocimiento libre con todo el mundo.

P. ¿Cómo consiguieron dos personas que miles de internautas vuelquen su conocimiento en artículos que ellos mismos editan?

R. Una de las claves es tener un propósito claro. La idea de crear una enciclopedia libre para todos y en el idioma de cada uno es algo que a la gente le encanta y que motivó que muchos quisieran colaborar.

P. Al principio se criticó que los artículos de la Wikipedia no estaban escritos por expertos en la materia. ¿Cómo salvaron ese escollo?

R. La Wikipedia tiene un respeto muy profundo por los expertos. Pero resulta que, para escribir un artículo de enciclopedia que explique bien algo a un lector medio, no necesariamente se necesitan expertos. Es más: a veces no son los más indicados. Quizás le pase a usted: un periodista tecnológico seguramente no es quien más sabe de una tecnología en concreto, pero puede entender un asunto complejo, hacer las preguntas correctas y explicárselo al público. Y eso es realmente poderoso. Otra cosa que sucede a menudo con los expertos es que pueden ser parciales. Nosotros buscamos que cada entrada sea un informe equilibrado, que reporte periodísticamente sobre todas las diferentes escuelas de pensamiento y demás.

P. En el libro subraya que nos enfrentamos a una crisis global de confianza. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

R. Los datos dicen que ha habido un declive de la confianza a largo plazo en muchos aspectos de la sociedad y por muchas causas. Una de las que yo destaco es la devastación del modelo de negocio del periodismo local. Su virtual desaparición significa que esa conexión personal con las noticias más cercanas se ha perdido. Eso no es bueno para la confianza, porque ahora las noticias tratan principalmente de asuntos lejanos, de grandes problemas nacionales, y mucha gente no conecta con eso.

P. Dice usted que muchas personas parecen vivir en realidades distintas, cada una con su propia ecosfera de internet que refuerza sus ideas. ¿Hay forma de darle la vuelta a esta situación?

R. Creo que sí. El público no está contento con esta situación. Han proliferado los medios de baja calidad hiperpartidistas. Debería haber menos. Hay investigaciones que muestran que la gente, incluso si está de acuerdo con lo que publican, no necesariamente confía en esos medios porque son conscientes de que hacen campaña a favor de un punto de vista concreto.

P. Esta guerra por la verdad ha llegado hasta la Wikipedia, calificada por algunos de woke. Elon Musk lanzó la Grokipedia como alternativa. ¿Qué opina de ella?

R. No he tenido tiempo de hacer una inmersión realmente profunda en ella, pero parece que es exactamente lo que esperábamos de ella. Los grandes modelos de lenguaje producen mucho contenido de baja calidad: se inventan cosas y engañan al público con contenidos que suenan plausibles, pero que no tienen relación alguna con la realidad. La gente ha notado que la perspectiva política de la Grokipedia coincide mucho con las opiniones personales de Musk. Eso no es lo que buscas en una enciclopedia: realmente quieres neutralidad. Sé que la neutralidad de la Wikipedia se ha criticado. Yo siempre digo que debemos tomarnos esas críticas en serio, ver dónde puede estar el problema y mejorarlo. De eso van los modelos abiertos.

P. ¿Qué responsabilidad tienen las redes sociales en la crisis de confianza?

R. El hecho de que los algoritmos se centren exclusivamente en mantener a la gente conectada el mayor tiempo posible para mostrar más anuncios resulta muy tóxico. Termina promoviendo el contenido más divisivo, promueve cosas que no son ciertas. En lugar de tener discusiones y debates realmente reflexivos, la gente acaba gritándose entre sí, y eso no ayuda en nada.

P. ¿Cómo cree que debería abordarse este problema?

R. Necesitamos más competencia. La gente no está contenta con las redes sociales existentes y quiere alternativas. Los jóvenes son el grupo de edad que más podcasts de formato largo escucha. Creo que eso se debe, en parte, a que saben que las redes sociales no les proporcionan ideas convincentes. Las plataformas pueden ser muy entretenidas, pero están dejando de ser relevantes en cuestiones serias. Y eso es algo bueno.

P. ¿Cómo imagina esas alternativas?

R. Hay un proyecto piloto que me gusta. Se llama Trust Cafe. Aunque aún tiene muy poca base de usuarios, la idea es promover contenido basado en quiénes son las personas más confiables en la comunidad. Si la gente cree que las redes sociales no funcionan, entonces tengamos más competencia, más experimentación. Creo que la respuesta no puede ser regulación, porque tiende a ser dirigida por los principales actores existentes, que luego la utilizan para absorber nuevas ideas y nueva competencia. La Fundación Wikipedia no controla el contenido de Wikipedia. Es la comunidad quien lo hace, y muy bien. Necesitamos más modelos centrados en la comunidad.

P. Pero la competencia en las redes sociales es muy dura. BlueSky, por ejemplo, intentó competir con X, pero no puede disputarle el trono por cuestión de tamaño.

R. Es difícil, pero estas cosas tienden a ir y venir. Hubo un tiempo en que la reina era MySpace, y ya no existe. El tráfico de Facebook, por ejemplo, está disminuyendo porque la gente ya no está contenta. TikTok surgió de la nada y ahora es un gigante. Hay espacio para ideas nuevas.

P. En los medios sabemos que es muy difícil conseguir la confianza del lector y muy fácil perderla. ¿Podemos reconstruir la confianza global en un mundo tan fragmentado?

R. Sí, creo que podemos. Esto es un péndulo que se balancea de un lado a otro. No quiero culpar a Donald Trump de todo, pero es una persona muy poco confiable y hace todo lo posible para socavar la confianza en el periodismo y los hechos. Él pasará, la vida continuará, y creo que habrá una demanda real por parte de la gente de un liderazgo que crea en los hechos y que sea confiable.

P. ¿Cómo ve a la Wikipedia dentro de 10 años?

R. Todo mi pensamiento siempre se ha centrado en el largo plazo: cómo nos aseguramos de que la Wikipedia esté segura como institución, que se mantenga fiel a su misión de neutralidad y demás. A corto plazo, creo que el núcleo será el mismo. Probablemente empecemos a usar inteligencia artificial como herramienta para ayudar a los editores, a las personas que hacen Wikipedia, a encontrar fallos o verificar fuentes.

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Sobre la firma

Manuel G. Pascual
Es redactor de la sección de Tecnología. Sigue la actualidad de las grandes tecnológicas y las repercusiones de la era digital en la privacidad de los ciudadanos. Antes de incorporarse a EL PAÍS trabajó en Cinco Días y Retina.
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