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El papel de los seres humanos en la sociedad digital

La tecnología debe diseñarse para mejorar, complementar y facilitar las aptitudes cognitivas, sociales y culturales de las personas y, al mismo tiempo, darles la oportunidad de elegir

Virginia Dignum
Cerebro humano cubierto con redes de Inteligencia artificial.
Cerebro humano cubierto con redes de Inteligencia artificial.

Si bien es cierto que la humanidad la ha creado, la tecnología está redefiniendo la propia sociedad e incluso lo que significa ser “humano”. Las tecnologías digitales afectan a valores humanos esenciales como la autonomía, el control, la seguridad, la privacidad, la dignidad, la justicia y las estructuras de poder. El desarrollo tecnológico es una especie de proceso evolutivo en el que los humanos y la tecnología evolucionamos de manera simbiótica y creamos tanto nuevas oportunidades como nuevos riesgos. Creamos la tecnología, pero luego la tecnología nos recrea.

Para responder a cómo dar forma a una digitalización que haga posible la sociedad que la ciudadanía quiere, primero debemos pensar cómo hacer que las personas participen. Se requiere un enfoque abierto e inclusivo donde todos puedan participar para diseñar tecnologías que incorporen valores humanos compartidos. No podemos olvidar que las personas tienen un trasfondo cultural, social y económico distinto, diferentes maneras de participar y diferentes intereses.

Con el fin de explorar las consecuencias que la digitalización podría tener para los seres humanos esbozaré tres posibles escenarios de futuro digital.

En un primer escenario de dominio del mercado, las tecnologías digitales crecen rápidamente, sin apenas costes y trascienden fácilmente las fronteras. Cuando dejamos que el mercado domine la economía digital, la prioridad pasa a ser multiplicar los beneficios de las empresas, por encima de importantes valores públicos como el medio ambiente, la igualdad o la privacidad. Que las empresas puedan llegar a ganar dinero con las noticias falsas y la polarización de opiniones se convierte en un resultado indeseado del proceso de libre mercado. Esta es una versión simplificada de la filosofía capitalista estadounidense en la que el gobierno interviene lo menos posible en la economía digital.

En un segundo escenario de dominio gubernamental, situado en el extremo opuesto del anterior escenario, encontramos a China, cuyo gobierno quiere dirigir la innovación digital de arriba abajo. El gobierno decide qué tecnologías se desarrollarán y cómo se utilizarán. El gobierno actúa como un Gran Hermano que vigila a la ciudadanía y recoge todos los datos: dónde se encuentra, cómo se desplaza, qué hace y qué compra cada persona. Esos datos pueden servir para dividir a la ciudadanía por categorías: quienes no se comportan lo suficientemente bien según el gobierno obtienen una puntuación baja y pueden tener problemas a la hora de viajar o de acceder a la vivienda, el trabajo o la atención médica.

En un tercer escenario, donde el gobierno inspira al mercado, el desarrollo de los cimientos de la sociedad digital moderna (ordenador, internet, teléfonos inteligentes) ha sido posible gracias a ingentes cantidades de dinero público. Y esos cimientos son la base que ha permitido hacer despegar a las empresas tecnológicas. Así pues, para que un ecosistema digital sea saludable requiere tanto la visión como la financiación del gobierno, además de asociaciones público-privadas, una cultura de la incubación de empresas y competencia leal en el mercado. Los gobiernos deben animar a las empresas a encontrar soluciones a los problemas sociales que sus conciudadanos consideran importantes.

Para dar respuesta a estos temas, se requiere un enfoque de las tecnologías digitales centrado en el ser humano, y eso significa que los principales requisitos que deberían cumplir son: empoderar a los seres humanos, protegerlos y facilitar que participen en la transformación de la sociedad. Los incentivos para garantizar que cumplan esas funciones los pueden establecer tanto las leyes como el mercado.

Empoderar a los seres humanos significa capacitarlos para desenvolverse bien en la sociedad digital. Las tecnologías digitales deben diseñarse para mejorar, complementar y facilitar las aptitudes cognitivas, sociales y culturales de los seres humanos y, al mismo tiempo, darles la oportunidad de elegir.

Proteger a los seres humanos implica velar por su bienestar, lo que va mucho más allá de los problemas de seguridad y de privacidad y protección de los datos. Se centra, ante todo, en garantizar los derechos humanos universales y en contribuir a la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible formulados por Naciones Unidas.

La participación en la transformación social se refiere a conseguir que las personas se impliquen en el despliegue de la digitalización de manera que el futuro de todos y el del planeta sean sostenibles. El desarrollo y el uso responsables de las tecnologías digitales pasan por garantizar la participación y la inclusión de manera que representen tanto la aceptación social como la aceptabilidad ética de los sistemas que se desarrollan.

Si nos planteamos qué tareas realizan mejor las máquinas que las personas y qué tareas realizan mejor las personas que las máquinas seremos capaces de combinar lo mejor de ambos mundos. Solo así podemos sacar el máximo partido a las tecnologías digitales. El futuro no trata de máquinas inteligentes per se, sino sobre inteligencia híbrida, es decir, las personas al lado de las máquinas. La combinación de ser humano más máquina es mucho más efectiva que solo un ser humano o solo una máquina.

La UE favorece el equilibrio entre los intereses de las personas, la sociedad y las empresas, una filosofía en la que resulta clave que las tecnologías digitales se desarrollen de acuerdo con los valores europeos básicos. El planteamiento europeo de sociedad digital puede verse como un camino intermedio entre el de Estados Unidos, dominado por las empresas, y el de China, dominado por el gobierno.

El desarrollo de tecnologías digitales basado en los valores fundamentales europeos debería empoderar a los seres humanos, protegerlos y facilitar la participación en la transformación social. El objetivo de la sociedad digital debería ser que los seres humanos prosperaremos más con la digitalización que sin ella. La digitalización deber ser la herramienta para ampliar las capacidades humanas y mejorar la vida de las personas.

Virginia Dignum, profesora responsable de Inteligencia Artificial en la Universidad de Umeå (Suecia), miembro de la Asociación Europea de Inteligencia Artificial (EURAI) y coautora del libro Faster than the future. Facing the digital age de Digital Future Society.

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