La crisis del coronavirus

La tecnología de tus auriculares inalámbricos ahora sirve para rastrear contagios: estas son sus debilidades

La falta de precisión es uno de los hándicaps del bluetooth pero también es fundamental para proteger la ubicación exacta de los ciudadanos

Varios usuarios comparten archivos a través de bluetooth.
Varios usuarios comparten archivos a través de bluetooth.10'000 Hours / Getty Images

Desde su creación en los años 90, la tecnología bluetooth se ha utilizado para conectar distintos dispositivos cercanos de forma inalámbrica, lo que hace que se puedan enviar archivos o conectar los auriculares al móvil sin necesidad de cables. Las características de esta tecnología hacen que sea muy eficiente para estas actividades cotidianas, pero ahora se está utilizando para una misión mucho más compleja: es uno de los componentes principales de las apps de rastreo de contagios del coronavirus. Los expertos, incluso sus propios creadores, avisan de las debilidades que presenta esta tecnología para el rastreo de contactos.

Aprovechando que casi todos los ciudadanos llevan sus móviles encima y que todos los teléfonos tienen bluetooth, Apple y Google están trabajando para crear una app que permita a los usuarios saber si han estado cerca de alguien que haya dado positivo por Covid-19. Hay varias iniciativas que están desarrollando esta misma idea y tienen un funcionamiento similar: para que tu móvil se conecte a un altavoz bluetooth, tiene que emitir ráfagas de ondas que anuncian que el dispositivo está encendido y dispuesto a emparejarse con otro. Son estas señales las que se usarían para el rastreo de contactos. Si una de estas ondas viene de alguien que luego da positivo por coronavirus, cualquier persona cuyo teléfono haya recibido esa señal se puede poner en cuarentena a tiempo.

En este punto es donde llegan las dificultades: la tecnología bluetooth funciona como las ondas de radio. Muchas veces, estas señales son débiles porque no solo se transmiten del emisor al receptor, sino que también son absorbidas por los objetos que se encuentran por el camino, como el mobiliario urbano, edificios u otras personas. También influye la orientación del teléfono o incluso dónde lo lleves guardado. Las interferencias pueden afectar a la fuerza de la señal e incluso impedir que llegue.

Esta falta de precisión supone una gran debilidad para el rastreo de contagios. Las apps que se están desarrollando se basan en la intensidad de las señales que reciben los teléfonos para determinar si una persona está a menos de dos metros de otra durante un tiempo determinado, lo que podría facilitar el contagio. Una señal fuerte indica mucha proximidad y más probabilidades de contagio; una señal débil significa que los teléfonos están más separados y hay menos riesgo. Pero basta con que dos personas estén cerca con sus teléfonos en orientaciones opuestas para que la señal sea débil. Se le están pidiendo datos muy concretos a una señal fácilmente alterable como es el bluetooth.

También influye el modelo del dispositivo. “Por ejemplo, los móviles Xiaomi emiten señales más fuertes, lo que hace que parezca que sus usuarios están más cerca”, explica Óscar Lage, responsable de ciberseguridad de Tecnalia, uno de los centros de investigación y desarrollo tecnológico que está desarrollando un sistema de detección temprana de exposición al virus. “Es necesario hacer pruebas a una gran variedad de dispositivos móviles para saber cuánto influye el tipo de teléfono en la potencia de la señal que emiten”. Si un dispositivo percibe un 100% de potencia en las ondas, se deduce que es porque está pegado a otro. Si las ondas pierden un 60% de potencia, significará que están alejados. Pero, ¿cuánto? No se puede saber con exactitud. “Una pérdida de 60% de potencia en unos móviles significará dos metros de distancia y en otros, 1,8 metros”.

Ni siquiera los creadores de bluetooth, Jaap Haartsen y Sven Mattisson, confían en que la precisión de esta tecnología sea suficiente. “Les pregunté si su tecnología estaba a la altura. Aunque los dos expresaron su esperanza de que bluetooth pudiera usarse para salvar vidas, también señalaron que los problemas de precisión son muy reales”, explica el periodista Sam Biddle en The Intercept. "Uno de los problemas que se plantean es cómo de precisa es esta tecnología para evaluar la distancia entre dos dispositivos. La señal variará significativamente dependiendo de las condiciones externas, por lo que es difícil dar algo más que números aproximados”, explica Mattison en ese mismo medio. “La precisión no es excelente (todavía). Pero al menos no necesita usar datos de ubicación como los GPS, que serían sensibles a los problemas de privacidad”.

Este es otro de los motivos por los que se ha recurrido al bluetooth. “Una señal GPS sería más precisa para detectar el contacto de dos usuarios en la calle, pero también es mucho más intrusiva porque pone en riesgo la privacidad de los ciudadanos”, explica Javier Jiménez Leube, ingeniero de telecomunicaciones y vicerrector de Comunicación Institucional y Promoción Exterior de la Universidad Politécnica de Madrid. La señal bluetooth solo dice proximidad y distancia, pero no tiene asociados datos con los que se pueda hacer un seguimiento de la persona. “No queremos que nos localicen. Queremos saber la distancia a la que han estado dos personas, no su ubicación”, coincide Óscar Lage, experto en ciberseguridad de Tecnalia. “Hay tecnologías que pueden ser muy precisas, pero eso nos haría rastreables y menos anónimos. Además, muchas de ellas ni siquiera las tienen todos los móviles”. Así, se sacrifica precisión en favor de la privacidad.

A pesar de las debilidades que puede mostrar, el bluetooh “es la mejor opción de las que tenemos actualmente” para rastrear los contagios. Jiménez señala que no hay que olvidar que la tecnología bluetooth se está utilizando para un objetivo muy distinto al que sus creadores tenían en mente. “Tiene debilidades, como todas las tecnologías que no han sido diseñadas para resolver un problema específico”, señala. “Funciona muy bien para su objetivo inicial, que era conectar dispositivos sin necesidad de recoger más datos. Ahora se está intentando resolver un problema distinto. Y no es una tecnología sin fisuras que se adapte perfectamente a lo que buscan, pero es mejor que nada o que la geolocalización”.

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