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Probamos Stadia, el servicio de juegos en ‘streaming’ de Google

Disponible desde el 19 de noviembre, permite jugar desde el televisor, un móvil o el ordenador

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Imagen tomada el pasado marzo durante la conferencia GDC Game Developers Conference en San Francisco. AFP

Jugar en cualquier lugar y soporte. Esto es lo que ofrece Stadia, el servicio de videojuegos en streaming de Google que ha sido definido como “el Netflix de los juegos”, aunque su funcionamiento no es del todo idéntico al de la popular plataforma de vídeo: si ésta ofrece acceso a todo su catálogo con la suscripción mensual, Stadia incluye un conjunto de juegos en ese coste, pero otros muchos deben adquirirse por separado. 

Pongamos el ejemplo actual: la suscripción Stadia Pro (única disponible por el momento, con un coste de 9,99 euros al mes) integra actualmente dos juegos gratis, Destiny 2: The Collection y Samurai Shodown, a los que se irán sumando otros títulos progresivamente. Para jugar a Assassin’s Creed Odyssey, Football Manager 2020 o Thumper, por citar tres títulos de entre la veintena disponibles, habrá que pagar 69,99 euros, 54,99 y 19,99 euros, respectivamente. Eso sí: como compras el juego, aunque dejes de pagar la suscripción mensual podrás seguir jugando siempre que siga disponible en la plataforma. 

Volviendo a la comparación con Netflix, lo que sí tienen en común ambos servicios es el acceso a los contenidos a través de la nube: en este caso, los juegos están alojados en un servidor remoto al que te conectas a través de Internet y que permite disfrutar de imágenes de hasta 4K con 60 fps.

Founders Edition

El kit que hemos podido probar es el que se conoce como Founder’s Edition y está compuesto por tres meses de suscripción a Stadia Pro, un Chromecast Ultra y el mando en color Azul Noche en edición limitada. Además de los dos juegos incluidos en Stadia Pro, también hemos tenido la oportunidad de jugar a otros como Gylt, Shadow of the Tomb Raider, Mortal Combat, Just Dance 2020 y Destiny

Los juegos están alojados en un servidor remoto al que te conectas a través de Internet y que permite disfrutar de imágenes de hasta 4K con 60 fps

Stadia está pensado para jugar en distintos soportes y, en función del elegido, el método es diferente. Cuando queremos disfrutarlo en el televisor, necesitamos obligatoriamente un Chromecast Ultra conectado por HDMI e instalar la app Stadia en el móvil. Esta app, en la que hay que iniciar sesión y crear un perfil (nombre de usuario, avatar…) muestra mediante una interfaz muy simple e intuitiva todos los juegos que pueden comprarse y también los que ya se han adquirido. El siguiente paso es configurar el mando, siguiendo las instrucciones de pantalla. El incluido en el pack es indispensable para jugar en el televisor ya que todavía no es compatible con ningún otro. Y la conexión sólo puede hacerse de manera inalámbrica. 

Con un estética muy similar a la de los principales mandos del mercado, se conecta de forma autónoma a los servidores de Google, de tal manera que ayuda a que se reduzca la latencia durante las partidas: el tiempo entre pulsar y botón y la acción es imperceptible. 

Mando propio

Muy cómodo de utilizar, cuenta con dos sticks simétricos, una cruceta y cuatro botones frontales, así como dos gatillos y dos botones superiores L1 y R1. A ellos añade cinco botones en su parte central: select y start, menú home, uno para el para asistente de voz (que todavía no está disponible) y otro adicional para hacer capturas y grabar pequeños clips de vídeo. 

Jugar con la plataforma de Google transmite las mismas sensaciones que hacerlo con una consola, sobre todo cuando usamos la tele

Aunque de momento con el televisor no se puede, cuando se usa un móvil o con el ordenador sí es posible elegir otros mandos. Así, desde el ordenador se puede emplear el mando Stadia conectado por cable y otros por Bluetooth como el DualShock 4 o el Xbox One, además de ratón y teclado. En este caso, para jugar basta con acceder al servicio desde el navegador Chrome e iniciar sesión. Para usar Stadia con el móvil, por último, nos encontramos con que de momento sólo se puede jugar desde dispositivos Pixel (a partir del Pixel 2), con el mando Stadia conectado por USB y otros modelos por cable o Bluetooth. 

La experiencia

Jugar con la plataforma de Google transmite las mismas sensaciones que hacerlo con una consola, sobre todo cuando usamos la tele (en nuestro caso, con un modelo OLED 4K de LG). No hay retardo, la calidad de las imágenes es estupenda y, cuando la conexión es buena –mínimo 35 mbps-, no se experimentan cortes, pixelados ni ninguna otra situación que empañe la experiencia. Resulta especialmente interesante, además, que sea tan sencillo cambiar entre un dispositivo y otro: basta con seleccionarlo en el menú de la app para que, en cuestión de segundos, se pueda continuar la partida en otro soporte y en el mismo punto en el que se había dejado.

No todo podía ser perfecto… y pese a las buenas sensaciones, la plataforma todavía tiene margen de mejora. Por ejemplo, en lo relativo a una mayor variedad de títulos de su catálogo. También nos surgen dudas con respecto a los que se incluirán de forma gratuita con la suscripción, si habrá novedades, juegos en exclusiva… Y ello se suma a que todavía faltan funciones por desarrollar. Hemos nombrado varias: la compatibilidad con distintos mandos o con una mayor variedad de teléfonos móviles y, por supuesto, la integración con Google Assistant. Pero hay otras, entre las que se encuentran limitaciones en los juegos como la posibilidad de desbloquear logros (que llegará más adelante y se aplicará de forma retroactiva) o compartir un stream con otros jugadores.

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