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YouTube refuerza la vigilancia de sus contenidos con humanos

Su consejera delegada asegura que serán revisados por personas en lugar de algoritmos

Logan Paul
El youtuber Logan Paul (derecha) junto a tres amigos en el bosque Aokigahara, en Japón.

YouTube quiere recuperar la confianza de los anunciantes. Su consejera delegada, Susan Wojcicki, ha asegurado que los vídeos de los canales con más éxito serán supervisados por humanos en lugar de algoritmos antes de ser comercializados. Además ha asegurado que serás mucho más selectivos con los vídeos susceptibles de convertirse en soportes publicitarios.

Este paso sorprende, ya que hasta ahora YouTube había mostrado una gran confianza en los algoritmos y sistemas de detección automáticos de imágenes. Es así como, por ejemplo, controlan los derechos de autor de las canciones o fragmentos de vídeo que proceden de películas series o programas de televisión.

La decisión llega después de haber sido sufrido un aluvión de críticas en 2017, principalmente por la existencia de varios canales con vídeos en los que se explotaba o maltrataba a niños. Eran contenidos supuestamente orientados a la familia, con tintes de reality show, en los que el sufrimiento de los menores y el traspaso de su intimidad se convertía en un anzuelo para el tráfico. El último altercado que saltó a los medios llegó a principios de este año, cuando Paul Logan, un conocido youtuber, mostró un cadáver en uno de sus vídeos. Tras darle de baja, Youtube prometió sanear la plataforma. 

La labor que afrontan los de San Bruno, al sur de San Francisco, es ingente y difícilmente abarcable si se tiene en cuenta que se suben 400 horas de vídeo por minuto.

Paul Muret, vicepresidente de soporte, explica: “El cambio es para mejorar, con canales preferente en los que solo saldrán anuncios cuando hayamos comprobado que son adecuados”. Más del 95% del contenido de YouTube permanecerá como está, según cálculos de Google, al no ser considerado susceptible de saltarse las normas, aunque la plataforma trabajará para controlar los más lucrativos, donde normalmente se infringen más reglas.

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