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Intel: “Nadie ha aprovechado la brecha de seguridad para robar información”

La compañía líder en procesadores intenta mirar al futuro tras el fallo de seguridad, con los drones y la computación cuántica en el horizonte

Brian Krzanich se disculpa en CES 2018.

Sin chaqueta. Con pantalón vaquero, botas sencillas y camisa azul clara, Brian Krzanich, el consejero delegado de Intel, abría su conferencia en el CES de Las Vegas. Parecía un trabajador más, no el gran directivo de un icono de Silicon Valley. Fue directo. Se disculpó tras uno de los fallos de seguridad más impactantes. Meltdown y Spectre, como se ha denominado al agujero técnico, han puesto a su compañía contra las cuerdas. “La seguridad es nuestra prioridad. Nos hemos unidos para proteger a los consumidores”, arrancó. Se refería así a toda la industria, a los fabricantes de móviles, tabletas y ordenadores que han sacado parches para solventar el fallo.

“Hasta donde sabemos nadie ha aprovechado la brecha de seguridad para robar información de los usuarios. Nuestros productos y procesadores de los últimos cinco años serán seguros en menos de una semana. Habrá una actualización que lo solventará en el 95% de los casos. Para finales de enero esperamos que esté todo solucionado”, reiteró.

Fue así como el máximo responsable pasó página. No hizo ninguna referencia a la sombra que le persigue, la posibilidad de rendir cuentas ante la SEC, el organismo que regula el mercado de valores en Estados Unidos por vender un paquete de acciones valorado en más de un millón de dólares pocos días antes de que estalle el escándalo.

El directivo se centró en su visión de futuro. Sin aceptar preguntas en una charla consagrada al espectáculo y sin hacer ninguna referencia adicional. Para el fabricante líder de procesadores la siguiente gran revolución está a punto de llegar, la de los datos. “El despertar de los chips, con la ley de Moore dando forma a todo lo que vivimos, ya ha sido efectiva. La nueva revolución creada a partir de la anterior va a impactar la salud, la información, el entretenimiento…”, relató antes de lanzar el primer chip de computación cuántica. “Los datos van a traer una revolución de las que solo se ven cada dos siglos. Como la llegada del automóvil, que trajo aviones, trenes y coches…”, enfatizó.

El procesador de 49 qubits es el primero dedicado a computación cuántica, la que se espera alumbre la siguiente ola de avances. “Esperamos que asuma retos que nos acerque más al futuro. Vamos a seguir investigando en este espacio, explorando materiales nuevos, para resolver problemas por venir. La próxima generación de informática no será solo de tecnología pura, sino que se medirá por el impacto positivo en la sociedad”, dijo con toque mesiánico en un espacio que se prestaba a ello, un teatro del hotel Monte Carlo, entre drones, helicópteros autónomos y coches sin conductores tomando es escenario.

Humanos y humanoides bailando en la conferencia de Intel en CES 2018.
Humanos y humanoides bailando en la conferencia de Intel en CES 2018. AFP

En otras circunstancias, el lanzamiento de este chip se hubiera recordado como uno de los hitos del CES 2018. Con la sombra del escándalo, queda en un segundo plano que solo el cauce la historia podrá corregir.

Entre las obsesiones de Intel, más cercanas a los consumidores, destacan dos espacios, la realidad virtual y los drones. Así como el coche sin conductor. Intel compró Mobileye, una startup de Israel dedicada al coche sin conductor. Su fundador explicó cómo para ellos los datos es la prioridad. “No se trata de que el coche registre todo, sino de estar conectados a bases hechas por todos para funcionar mejor”. Esta fórmula de conocimiento compartido actualizado de manera constante los permite un avance más rápido que los sistema propietarios de sus competidores.

La realidad virtual se materializa en una cámara de 180 grados capaz de analizar lo que sucede a su alrededor. Los primeros usos ya se dan en deportes. “Esto ofrece el mejor asiento del estadio a los televidentes”, remarcó. En la conferencia se habló de la Liga Española, del hockey, de los Juegos Olímpicos de Invierno pero, sobre todo, de la NFL, la liga de fútbol americano para mostrar el potencial de la intersección entre el deporte y los datos. “No queremos que se vean los deportes solo desde el banquillo, sino desde el centro de la acción. Queremos que se pueda ver lo que ve Tom Brady. Lo hacemos sin poner una cámara en su casco, sino tomando todos los puntos de vista posibles, todos, para poder reproducir la experiencia”, insistieron.

Jim Gioanopulos, presidente y CEO de Paramount, elogió la creación de los estudios de Intel, en Los Ángeles, junto a los grandes: “Es un cambio similar al que fue el paso de blanco y negro al color. Es más cercano a cómo vivimos el mundo real. Nuestras audiencias van a pasar de ser pasivas a sentirse el centro de la acción”. En palabras de Krzanich son “los estudios donde se forja el futuro del entretenimiento en vídeo”.

Los drones son entretenimiento y transporte para Intel. Cerraron el show con un helicóptero autotripulado. Lo llamaron el taxicóptero para evitar el concepto de coche volador que promueve Uber. Y con un vistoso espectáculo en el que los pequeños artefactos voladores bailaban al ritmo de la música, con cambio de luces y coreografías en el teatro. Durante unos días harán varios pases en las fuentes del Hotel Bellagio, un punto de visita obligatoria para los turistas en Las Vegas. En Intel ya lo consideran como la alternativa a los fuegos artificiales.

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