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OBITUARIO

Felix Browder, matemático estadounidense

En el 2000 recibió la más alta distinción del país, la Medalla Nacional de la Ciencia, de la mano del presidente Clinton

Felix Browder, en 1982.
Felix Browder, en 1982.

En esta vida, como en ciencia, hay muy pocas recetas de aplicación universal ante problemas complejos. Una de ellas consiste en hallar patrones que preserven comportamientos convenientes ante cambios abruptos que por su irregularidad no permiten aplicar estrategias conocidas. En el contexto de la matemática que se ocupa del mundo no lineal (que aparece desde el estudio del clima, de la economía, de los procesos biológicos y hasta del tráfico) la anterior receta involucra a los llamados operadores monótonos del análisis funcional no lineal, del que el matemático Felix Browder, fallecido el pasado 10 de diciembre, a los 89 años, en Princeton, fue uno de sus fundadores.

Con un selecto árbol genealógico científico que se remonta a Gottfried W. Leibnitz, los aspectos familiares de Browder constituyen en sí mismos un capítulo relevante de EE UU. Su padre, Earl Browder, fue secretario general del Partido Comunista y candidato, dos veces, a la Casa Blanca. Su madre, Raissa Berkmann, abogada judía nacida en San Petersburgo, que le dio a luz en Moscú, tuvo que emigrar en 1933 de manera clandestina a EE UU. Sus otros dos hermanos, que le sobreviven, William y Andrew, alcanzaron también gran reputación como matemáticos. Su esposa, Eva Tislowitz, igualmente científica, fallecida en 2015, de procedencia judía nacida en Viena, sufrió las consecuencias del Holocausto.

Pese a los numerosos testimonios sobre la precocidad de Browder, que le confieren un aire de familia con los más distinguidos matemáticos de Princeton, como Von Neumann (a los 20 años ya poseía los títulos de graduado por el MIT y doctor por Princeton), el estigma de la posición política de su padre fue motivo de enormes dificultades en sus comienzos. Su perseverancia y valía le hicieron acreedor de un puesto en Yale y más tarde, en 1963, de su cátedra en la Universidad de Chicago, en la que llegó a ocupar la dirección del Departamento de Matemáticas. Browder logró fijar en Chicago a jóvenes emergentes que luego serían destacados investigadores como Charles Fefferman, Karen Uhlenbeck y Luis Caffarelli, entre otros.

En 1986 Browder se trasladó a la Universidad de Rutgers para ocupar la vicepresidencia de Investigación. Browder recibió la más alta distinción estadounidense, la Medalla Nacional de la Ciencia, en el 2000, de la mano del presidente Clinton “por su trabajo pionero en análisis funcional no lineal y por su liderazgo en la comunidad científica” (fue presidente de la American Mathematical Society en 1999 y 2000). Su biblioteca personal, de más de 35.000 volúmenes, reflejaba sus intereses “más allá del recinto de la matemática”, como dijo en una entrevista, abarcando ciencia, filosofía e historia. Señalaba también su preocupación ante la excesiva especialización de muchos matemáticos que se apartaban del lenguaje y comprensión mutua con otros científicos, minusvalorando la importancia del desarrollo histórico de las ideas. Como miembro activo de la National Academy of Sciences desplegó una gran actividad ante responsables políticos a favor de un mayor soporte económico para el desarrollo científico.

Doctor Honoris Causa por la Universidad de Paris Pierre et Marie Curie, en 1990, la huella de Browder llegó a España a través de su influencia en la producción de Jacques-Louis Lions y por sus trabajos con Haïm Brezis (director de tesis de este autor, de Juan Luis Vázquez, Miguel Herrero y de José Carrillo). La obra de Felix Browder bien merece un profundo reconocimiento, incluso más allá de la ciencia.

Jesús Ildefonso Díaz es catedrático de Matemática Aplicada (Universidad Complutense) y miembro de la Real Academia de Ciencias.