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Dead Drops: el mapa de los ‘pendrives’ ocultos por las calles de España

Un proyecto artístico distribuye por el mundo más de 1.600 USB para descargar información

Bartholl, usando uno de los primeros USB escondidos en Nueva York, en octubre de 2010.

Comenzaron a colocarse hace cinco años, como un proyecto del artista alemán Aram Bartholl, y ahora se han convertido en tendencia. Los Dead Drops (gotas muertas) son pendrives que se ocultan por las calles del mundo a la espera de que quien los encuentre pueda descargarse su contenido, han despertado el interés y la curiosidad de los internautas, que entran en la página del autor para saber si su ciudad esconde algunas de estas unidades de memoria. Ya hay más de 1.600 por todo el mundo. En España, hay Dead Drops escondidos en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Tenerife, Valencia, Bilbao o Cuenca.

En la página del autor puede consultarse un mapa en el que vienen detallados los lugares en los que se encuentran, con imágenes, callejeros, etc. Uno de los últimos en colocarse en España está en Cuenca y se colocó este 26 de marzo. Desde un mes antes, el 28 de febrero, hay otro Dead Drop en las Islas Baleares.

Mapa de Dead Drops colocados en España.
Mapa de Dead Drops colocados en España.

Bartholl comenzó a esconder las cinco primeras memorias USB en edificios de Nueva York en octubre de 2010. Su intención era la de fomentar el intercambio de archivos entre usuarios anónimos sin necesidad de estar conectados a Internet. Así, perfectamente camuflados entre los ladrillos de una pared o en la base de una cabina de teléfono del metro, cualquier viandante que se acercara equipado con su portátil, podía descargarse el contenido y marcharse.

Una vez plantadas las primeras semillas, Bartholl invitó a través de su web a otras personas para que hicieran lo mismo, siguiendo una serie de instrucciones, como indicar la calle en la que se coloca, la capacidad de memoria que tiene el pendrive, etc. Sólo hay que llenar una memoria USB de lo que cada uno prefiera: música, fotos, textos o poesías y liberarla, eso sí, bien atada con yeso o cemento, para que nadie se la lleve. En 2012, dos años después, había 800 Dead Drops empotrados en muros y paredes, 20 de ellos en España.

El promotor de la iniciativa va anunciando a través de las redes sociales, principalmente Twitter, dónde se encuentran los nuevos Dead Drops y advierte de que, el único riesgo con el que se pueden encontrar estos cazatesoros sería el hallazgo de algún contenido malicioso. Por eso, si se sale en búsqueda de una de estas memorias, es mejor llevar incorporado un buen antivirus.

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