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Viadeo, la competencia de Linkedin

La segunda red profesional mundial recibe 24 millones de euros para extenderse por África y Latinoamérica

Dan Sefarty, fundador de Viadeo.
Dan Sefarty, fundador de Viadeo.

Linkedin no está sola. Viadeo, la segunda red social dedicada al entorno profesional acaba de recibir una inversión de 24 millones de euros, la mayor registrada hasta ahora en una red social europea. Hasta la fecha solo la web de cupones de descuento Groupalia había llegado a una cifra cercana con 18 millones.

La inversión proviene de algunos de sus accionistas históricos, el Fondo Estratégico de Inversión (FSI) y por nuevos inversores internacionales, incluyendo el banco de negocios Jefferies (EE UU), el Grupo Allianz (Europa) y fondos procedentes de Oriente Medio cuyo nombre no ha querido develar Dan Serfaty, su fundador y consejero delegado, pero sí ha dejado claro que su intención es seguir los pasos del líder LinkedIn y salir a bolsa.

Con 45 millones de suscriptores en todo el mundo, de lo que 1,2 millones son de España, quiere mantener su posición de liderazgo en China, India, Brasil y Canadá así como plantear batalla en los países donde siempre tuvieron el foco, Francia, España e Italia. “Los países mediterráneos tenemos una forma de manejarnos diferente, creo que nosotros lo hemos entendido, pero no nuestros competidores”, insiste Serfaty.

El hecho de centrarse en países emergentes no es casual, sino que obedece a una estrategia: “Nos dimos cuenta que ahí sí podemos competir y adaptarnos mejor. No nos resignamos en el resto de países, pero hemos preferido entender los países como unidades. África y América Latina son nuestro nuevo campo de batalla”.

Líder en China y Canadá, no lo es donde nació esta red profesional, en Francia

Tanto en Canadá como en China alcanzaron su posición de privilegio comprando al líder en cada país, Unyk y Tianji. Esta última hace cuatro años. Esta visión país a país hace que, aunque les pueda perjudicar tener varias marcas, de momento no piensen en un nombre único para todas sus redes. “Por el momento, no es nuestra intención unificar todo como Viadeo, sino seguir creciendo como hasta ahora. No lo descarto en el futuro, pero ahora mismo la prioridad es mantener la confianza local”, aclara.

LinkedIn que hace solo dos semanas abrió oficina en España es líder en Reino Unido y Países Bajos, pero no en Francia, por ejemplo, donde nació Viadeo en 2004. Allí mantiene su sede central aunque también tiene equipos locales en Londres, Madrid, Barcelona, Milán, Beijing, Nueva Delhi, México, San Francisco, Dakar, Casablanca y Moscú. En total suma 400 empleados.

Los tres usos más habituales de este servicio son la búsqueda de socios potenciales, oportunidades de empleo y mejora de visibilidad y reputación online. Los ingresos los consiguen a través de anuncios (20%), por sus servicios a los cazatalentos o reclutadores de empleados para empresas (30%) y a través del pago por uso (50%). Tener un perfil de Viadeo es gratis, no así escribir a gente que esté fuera de nuestra red social o poder saber quién ha consultado nuestro perfil. Para tener acceso a esta información se ofrece una versión de pago cuyo precio comienza en seis euros mensuales. Otro de los retos es integrarse con redes sociales puramente informativas y personales, como es el caso de Facebook y Twitter.

La intención del máximo responsable es, a través de este capital, mejorar algunos aspectos como la versión móvil —“cada vez usamos más dispositivos de bolsillo, o tabletas, y menos el ordenador”—, herramientas de gestión y formación, así como la interacción entre usuarios. El directivo se muestra exigente consigo mismo: “Siento que falta innovación en el mundo móvil, que solo repetimos un modelo, pero no vamos un paso más allá, en ser más prácticos, en integrarlo verdaderamente con nuestro día a día profesional”.

Serfaty confiesa que, desde que terminó su máster en administración de negocios, solo ha trabajado en Viadeo, su empresa. “Animo a todo el mundo a dar forma a sus ideas, a ser emprendedor”, proclama con cierto humor, “así no tendrás jefe, aunque sí sientes la presión de los bancos y los inversores”.