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La controvertida historia de The Pirate Bay

Peter Sunde, cofundador del portal de enlaces, asiste al foro de cultura libre FCForum. El activista dice que su trabajo es "mejorar los derechos de los ciudadanos, y no de las empresas, en la sociedad".

Peter Sunde es un activista que trabaja en proyectos de transformación social desde el norte de Europa. "Muchos de ellos cuestionan los actuales derechos inmateriales, aunque el más conocido sea The Pirate Bay (TPB)", explica el cofundador de una de las webs de enlaces más popular en Internet. Este directorio sueco de BitTorrent, creado en 2004 por la organización de cultura libre Pirat Byran, contraria al copyright, proporciona enlaces a ficheros con música, películas, juegos, aplicaciones y programas de televisión. TPB no almacena ningún contenido protegido por los derechos de autor. Como el todopoderoso Google, es un motor de búsqueda, que centraliza la ubicación de estos ficheros dispersos por la Red.

Esta naturaleza fue su talón de Aquiles. Un año después de su nacimiento la fiscalía sueca abrió un procedimiento contra el portal que terminó con la detención de tres de los creadores en una redada en la que confiscaron todos sus servidores en 2006. Tres años después empezó un juicio en el que sus cuatro fundadores, entre ellos Sunde, fueron declarados culpables por "ayudar a la distribución de material protegido por los derechos de autor", condenados a un año de cárcel y a pagar 3,3 millones de euros de indemnización a Warner Bros, MGM, Sony BMG y Universal, que habían reducido a la mitad los cargos contra el sitio.

La sentencia de un tribunal de primera instancia fue recurrida. Y el pasado septiembre el caso se vio en la Corte de Apelación, después de haber sido aplazado por una recusación de la defensa contra dos jueces. Sinde explica: "El asunto va para largo. Probablemente terminará en el Supremo, aunque deberemos esperar antes a una cuestión pre judicial del Tribunal de Justicia de las comunidades europeas", el mismo órgano judicial que acaba de dictaminar que la aplicación del canon digital por copia privada es "indiscriminado" en España.

La popularidad de este caso y la aprobación de una ley contra el intercambio ilegal de archivos en Suecia encumbró al movimiento contra la propiedad intelectual a la primera línea política no sólo sueca sino también europea cuando el Partido Pirata logró un diputado en Bruselas, a la vez que la organización se erigía en el protector del portal, alojando en su sede los servidores de entrada a The Pirate Bay. "Esto significa que ya no se puede atacar The Pirate Bay sin que se convierta en una redada contra un partido político. Algo que creo improbable", dice Sunde. Un éxito político que no se repitió en las últimas elecciones suecas. En cualquier caso, pese a la presión de la industria cultural y los Gobiernos, el portal conserva tres millones de usuarios únicos al mes, según Google Trends. El portal modificó su tecnología, instalando un sistema descentralizado, para evitar su vulnerabilidad a las denuncias legales.

A diferencia de países como Francia, que persiguen al internauta que descarga contenidos protegidos sin permiso de su creador, España se centra en las páginas y servicios que los enlazan, como este portal. Según la Ley de Economía Sostenible (LES) una comisión administrativa, previo trámite rápido de la Audiencia Nacional, cerrará estas páginas si el Congreso de los Diputados no lo modifica durante su actual tramitación parlamentaria, a pesar de que los jueces han sentenciado día si día también que el enlace no vulnera la propiedad intelectual porque no copia, distribuye, difunde ni transforma la obra.