Alemania da tres meses a los servicios de geolocalización para autorregularse

El Gobierno les pide un código con compromisos para proteger la privacidad

El conflicto entre el Gobierno alemán y Street View, el callejero virtual de Google, trae cola. Hoy, tras una reunión entre ministros del Gobierno y representantes de empresas de servicios de geolocalización, Google entre ellas, el Gobierno ha anunciado que da hasta el 7 de diciembre para que estas compañías elaboren un código de autorregulación de su actividad.

Si llegada la fecha, estas compañías no presentan una carta con su política de protección de datos, el Gobierno legislará sobre la materia. Así lo ha anunciado el ministro del Interiror, Thomas de Maizière.

El ministro ha defendido estos servicios porque son útiles en muchos aspectos, desde las polìticas ambientales y de prevención de riesgos de catástrofes naturales a aplicaciones particulares de ocio o viajes. Pero, al mismo tiempo, pueden permitir un aprovechamiento de los datos recogidos en perjuicio de la privacidad de los ciudadanos. Aunque el ministro espera que el contenido de la carta que propongan las empresas hará superflua una iniciativa legislativa, ha avisado de que hay una serie de líneas que estos servicios no deben traspasar y que vigilarán que el citado código contemple compromisos por lo que se impidan conductas impropias.

El pasado mes de agosto, el Gobierno ya anunció su intención de acometer una reforma legislativa si no detectaba una reacción por parte de las empresas de servicios de geolocalización. El conflicto estalló tras descubrirse en este país que los coches de Street View detectaban las redes privadas wifi sin codificar y almacenaban datos de su tráfico mientras circulaban por las calles de las ciudades. Google inicialmente negó esta práctica para, finalmente, admitirla debido a un error. En varios países, entre ellos España, hay presentadas demandas ante los tribunales contra Google.

En Alemania, los coches de Street View han empezado a circular por algunas de las principales ciudades. Los ciudadanos alemanes tienen, no obstante, la posibilidad de exigir a Google que el edificio donde habitan no sea reconocible en este callejero virtual. No hay datos exactos sobre el número de peticiones, pero según algunas fuentes se habrían superado las 200.000.

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