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Pablo M., nuevo ganador del premio semanal "Yo, Periodista"

El lector denunció la semana pasada la situación de colapso que sufre el Hospital Universitario de Tenerife

Pablo tuvo que trasladar a su padre personalmente al servicio de urgencias del Hospital Universitario de Canarias en Santa Cruz de Tenerife, la semana pasada, aquejado de gran dificultad para respirar, debilitamiento generalizado y caída de sus constantes vitales. "Cogí el coche y lo llevé a urgencias, porque tras llamar al menos tres veces al 112, me insistían, a pesar de pedirles que al menos viniera un médico a casa para valorarlo, en que lo tenía que llevar al ambulatorio porque ese era el protocolo establecido".

Fue allí, en urgencias, donde mientras esperaba, tomó con su móvil y envió las imágenes de los enfermos en camas y sillas de ruedas a lo largo de los pasillos y que le han valido el premio semanal de "Yo, Periodista". Lo que se ve en las imágenes es el pasillo de entrada a las urgencias, "con la puerta verde al fondo abriéndose continuamente, entrando y saliendo gente y los enfermos arrimados a ambos lados del pasillo", cuenta Pablo.

Al día siguiente de publicar estas imágenes, llamamos a Pablo para comunicarle que había sido agraciado con el premio semanal de "Yo, Periodista", por la gran aceptación en ELPAIS.com de las fotos que nos había enviado y fue entonces cuando nos explicó todo lo acontecido y el fatal desenlace del que parecían ser triste preludio aquellas imágenes que nos había enviado con anterioridad, más propias de regiones del tercer mundo que de la Europa del siglo XXI.

"Las fotos las había enviado el día en que le dieron el alta y tras negarse los médicos a ingresarlo ante mi insistencia, una o dos horas antes de llevármelo en coche a casa, porque había huelga de ambulancias y el personal del hospital, aunque no había ambulancias para trasladarlo, insistían en que me lo tenía que llevar porque ya tenía el alta".

Al día siguiente, siguiendo las instrucciones de los médicos de urgencias, PAblo acude al ambulatorio a ver a su médico de cabecera para que le recetara la medicación necesaria a su padre, de 73 años, pero su médico de cabecera no estaba, "se encontraba de viaje en un congreso". "El médico de refuerzo nos comentó que él no podía recetar el medicamento, y que teníamos que esperar a que llegara al día siguiente mi médico de cabecera", comenta Pablo. Esa noche, el padre fallece en su casa. "No tenía ni fuerza para toser y estaba muy débil", se lamenta Pablo.

Por todo ello, Pablo se reserva el derecho a interponer las acciones que legalmente procedan, tanto ante el Consorcio Sanitario del Cabildo Insular de Tenerife, de quien depende el Hospital Universitario de Canarias, como del Servicio Canario de Salud.

Con esta noticia, Pablo, pretende llamar la atención sobre la situación de la sanidad pública en Tenerife, donde priman los protocolos y la tecnocracia olvidándose de que los pacientes no son meras estadísticas, sino seres humanos necesitados de atención y un trato más humano. Es indignante comprobar como la sanidad pública en canarias "se dedica a desviar a los pacientes a clínicas privadas, mientras los centros públicos carecen de medios para atender la demanda existente. ¿Por qué se opta por los conciertos económicos con clínicas privadas y no se invierte ese dinero en mejorar los medios de la sanidad pública?, ¿Por qué en una isla como Tenerife hay dos hospitales públicos y al menos diez clínicas privadas, seis de ellas en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife?" se pregunta Pablo. "Ese mismo día se inauguraba en el Hospital Universitario un ala nueva recién terminada, con un presupuesto de 65 millones de euros, para ser destinada a ... ¿Aumentar las camas del hospital? No, parece ser que para destinarlo a ¡consultas externas y oficinas!"

Además, "tampoco hay un servicio de ambulancias de calidad, tratándose como se trata de un servicio público esencial para los ciudadanos, especialmente en casos de emergencias. Y no lo hay porque está privatizado, con continuos conflictos laborales, su personal soporta turnos agotadores, no siempre está cualificado, las ambulancias carecen del equipamiento necesario e incluso en ocasiones de los permisos de tráfico para circular. ¿Por qué no se rescata esa concesión que se ha demostrado totalmente ineficaz para los intereses de los pacientes y ciudadanos en general? No, al contrario, la Sra. Consejera de Sanidad ha anunciado un nuevo concurso para el mes de julio."

Sobre "Yo, Periodista", Pablo comenta que le parece una gran idea. "Ví el anuncio un día al leer EL PAÍS, recordé el número al que había que enviar el SMS (7750) aquella noche mientras esperaba en las urgencias y por eso mandé las fotos, para denunciar el abandono al que someten a la sanidad pública, porque no puede haber un periodista en cada esquina y porque en definitiva, ¡ojos que no ven, corazón que no siente!"