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Comienza la tercera semana de huelga de médicos sin acercamientos con Sanidad

Los servicios mínimos garantizan las atenciones urgentes durante unos paros que se extienden hasta el jueves

Los médicos se concentran este lunes, convocados por Amyts, ante el hospital de La Paz de Madrid contra la reforma del estatuto marco que propone el Ministerio de Sanidad y que regula las condiciones laborales del personal del Sistema Nacional de Salud. Maria Aguilella Pardo (EFE)

Los sindicatos médicos comienzan este lunes su tercera semana de huelga de 2026 en pie de guerra con el Ministerio de Sanidad, al que exigen un estatuto propio para los facultativos. Las negociaciones están en un punto muerto del que parece difícil salir. Tras varias reuniones, no solo no han acercado posturas, sino que reclaman la dimisión de su titular, Mónica García.

Los paros se mantienen hasta el jueves 30 (el día 1 de mayo es festivo) y su afección en la ciudadanía es poco previsible, ya que los facultativos no tienen que avisar con antelación en sus servicios si los van a secundar.

Los servicios mínimos cubren todo lo urgente y las huelgas anteriores han tenido un seguimiento discreto: entre menos del 10% y algo más del 20%, en función de la comunidad autónoma, según los datos oficiales, que los sindicatos elevan por encima del 80%.

La mayoría de los ciudadanos que acudían a las consultas eran atendidos, pero muchos otros se encontraban con la sorpresa de que no estaba su médico. Esto ha provocado por el momento cientos de miles de consultas y cirugías no urgentes pospuestas.

Las posturas de sindicatos y Sanidad se han acercado muy poco desde que comenzaron las convocatorias, a principios de este año y que tienen una duración indefinida, con una semana al mes. Los representantes de los médicos exigen un estatuto distinto al de los sindicatos mayoritarios, que alcanzaron un acuerdo con el ministerio para firmar un nuevo Estatuto Marco, la ley que recoge las condiciones generales de casi un millón de sanitarios en España.

Consideran que los sindicatos propiamente médicos no están suficientemente representados en ese ámbito y reclaman, entre otras cosas, una categoría superior a cualquier otro trabajador para los facultativos, reducir las jornadas, aumentar el pago de las guardias y que estas cuenten para la edad de jubilación.

El ministerio replica que el nuevo estatuto ya establece unas mejoras en las condiciones laborales y que lo que exigen los sindicatos médicos ya no es competencia de este documento: son las comunidades las que deciden el precio de las guardias ―pasan a efectos prácticos de 24 a un máximo de 17 horas― y estas no pueden computar para la jubilación porque habría que cambiar para ello la ley de Seguridad Social.

Siete sindicatos médicos se unieron para negociar en un comité de huelga que llevaba meses pidiendo reuniones con Sanidad. Tras la última semana de huelga ―a mediados de marzo―, los representantes del gobierno iniciaron unos acercamientos que hicieron pensar que se podía desbloquear el conflicto. Pero no han fructificado.

Sanidad propuso que mediaran las asociaciones de pacientes, pero los médicos rechazaron esta posibilidad. Posteriormente, planteó como posible vía de salida al conflicto la creación de mesas de negociación específicas para el colectivo médico y facultativo en el ámbito de las comunidades autónomas.

Tras estudiarlo, el comité de huelga consideró que era legalmente inviable. “El marco normativo vigente impide la creación de mesas de negociación propias para el colectivo médico y facultativo sin una modificación previa de la legislación básica estatal”, señalan los sindicatos, una de cuyas reivindicaciones es precisamente un ámbito de negociación propio.

Comparecencia de la ministra

Al mantener en vigor la huelga que comienza esta semana, Sanidad canceló una reunión que había prevista la semana pasada. Mónica García compareció el jueves en el Senado para explicar ―entre otros asuntos de actualidad― la posición de su departamento ante este conflicto.

Subrayó que el origen no está en el nuevo Estatuto Marco —que aún ni siquiera ha entrado en vigor y tiene por delante un difícil trámite parlamentario—, sino en haber mantenido durante 23 años sin cambios una norma que, a su juicio, ha alimentado el malestar de los profesionales. Insistió en que muchas de las carencias denunciadas por los médicos responden, en realidad, a problemas de plantilla y financiación que dependen de las comunidades autónomas.

La ministra cargó contra el comité de huelga, al que acusó de mantener el conflicto pese a haber alcanzado varios acuerdos previos. Según relató, el ministerio ha cerrado pactos “cuatro veces” —en diciembre, con los sindicatos mayoritarios, en el foro de la profesión médica y en reuniones recientes— y, sin embargo, la respuesta siempre ha sido mantener los paros. A su juicio, los representantes de los médicos están centrando toda la negociación en lograr una mesa propia de negociación y no están trasladando a los profesionales las mejoras pactadas. “Con una mano acuerdan y con la otra rompen el acuerdo”, afirmó.

Sobre esa exigencia de un ámbito negociador exclusivo para los médicos, García sostuvo que el ministerio no puede modificar por sí solo la representación sindical fijada por ley. Aun así, aseguró haber ofrecido una vía jurídica para que las comunidades autónomas creen mesas específicas para facultativos dentro de sus competencias. Reivindicó haber mantenido contactos formales e informales con los sindicatos y prometió seguir negociando, pero advirtió que no renunciará a sacar adelante una reforma que considera una “oportunidad histórica” para actualizar las condiciones laborales sanitarias.

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