_
_
_
_
_

Sean Combs es denunciado por quinta vez por acoso sexual, esta vez por parte de un hombre, su productor

Rodney Jones Jr. acusa al músico, también conocido como Puff Daddy o Diddy, de tocamientos genitales y anales no consentidos, de obligarle a solicitar trabajadores sexuales y de drogarle

Sean Combs, known as Puff Daddy or Diddy, at a pre-Grammy Awards party in January 2020 in Beverly Hills, California.
Sean Combs, conocido como Puff Daddy o Diddy, en una fiesta previa a los premios Grammy, en enero de 2020 en Beverly Hills, California.Mark Von Holden (AP)
María Porcel

Sean Combs (Nueva York, 54 años) enfrenta la que ya es su quinta demanda por acoso sexual, y todo en apenas tres meses. El rapero y empresario, también conocido como Puff Daddy o Diddy, ha sido denunciado este lunes en la corte sur de Nueva York y, por primera vez, por un hombre, el productor Rodney Jones Jr., también conocido como Lil Rod. Jones le acusa de haberle realizado tocamientos no consentidos, haberle obligado a tomar drogas y exigirle contratar prostitutas, todo de manera muy reciente, en los dos últimos años. La demanda se suma a las de una mujer anónima que denunció el 6 de diciembre que Combs la violó junto a otras dos personas en 2003, cuando ella tenía solo 17 años y él 34, así como a la durísima denuncia de violación y malos tratos por parte de su artista y exnovia Cassandra Ventura, Cassie (el 16 de noviembre, aunque retirada un día después, tras un acuerdo extrajudicial); a la de una estudiante llamada Joi Dickerson-Neal (presentada el 23 de noviembre), que le acusa de violación en 1991; y a la de Liza Gardner (un día después, el 24 de noviembre), que asegura que la violó a ella y a una amiga a principios de los años noventa. Jones exige 30 millones de dólares. Los abogados del rapero, con una fortuna estimada de unos 90 millones de dólares, niegan las acusaciones.

Jones, que ha producido buena parte del último disco de Combs, lanzado el pasado septiembre, asegura que entre septiembre de 2022 y noviembre 2023 pasó mucho tiempo con el artista, trabajando, viajando y que incluso vivió durante meses con él en sus casas de Nueva York, Florida y Los Ángeles, grabando muchas horas de audio y vídeo del rapero. En su demanda explica que mientras trabajaban en el proyecto musical, Combs “le agarraba los genitales de forma no autorizada ni solicitada y le tocaba el ano”, y que también le incitó a tener sexo con otro hombre, explicándole que era “una práctica normal en la industria de la música”, según se lee en las 73 páginas de la demanda, llenas de fotografías y detalles explícitos.

Además, siempre según la versión de Jones, Combs se paseaba desnudo delante de él y le obligaba a trabajar en el cuarto de baño mientras él se duchaba, en una ducha con una mampara transparente. También le exigía obligaba a “solicitar a trabajadores/as sexuales y a realizar actos sexuales para el placer de Combs”, que le presionaba con violencia y ofreciéndole dinero. También afirma que así lograba controlarle, ofreciéndole sumas de dinero, elogiándole y prometiéndole acceso a ejecutivos del más alto nivel de las casas de discos. “Combs deja muy claro constantemente que tiene un inmenso poder en la industria musical y con las fuerzas del orden”, se lee en la demanda.

Además de a Combs, en la demanda Jones también cita a la discográfica Universal (que, por el momento, no ha respondido) y a algunos de sus máximos ejecutivos, afirmando que la casa de discos “falló en supervisar, advertir o monitorizar de forma adecuada” al músico. Tambíen cita a Justin Combs, el hijo de 30 años del rapero, y a su jefa de personal, ante la que se quejó y que le decía que eran “payasadas amistosas” con las que Combs le demostraba cariño. Jones la acusa como cómplice por “prepararle para aceptar una relación homosexual”.

En una fiesta el año pasado en la casa de California de Combs por el lanzamiento del disco —en su perfil de Instagram hay muchas fotografías y vídeos de esos meses de colaboración—, Jones fue obligado (aunque no especifica por quien o cómo) a tomar chupitos de tequila y vodka mezclados con droga y que, después, se desmayó y se despertó “a las cuatro de la mañana del día después desnudo y con un/a trabajador/a sexual al lado”; en la demanda no se especifica si hombre o mujer. También afirma que en esas fiestas había trabajadores sexuales y chicas menores de edad.

Según el denunciante, el músico le incitaba a tener sexo con él y también le obligó a ver un vídeo sexual de un conocido productor y DJ practicando sexo con otro hombre. Además, en los documentos judiciales Rodney Jones Jr. afirma que Combs le presentó en una fiesta en su barco al actor Cuba Gooding Jr., al que también acusa de tocamientos no consentidos. Explica que el intérprete estuvo “tocando, manoseando y acariciando las piernas del Jones, la parte superior interna de sus muslos, cerca de la ingle, la parte baja de su espalda, cerca de sus nalgas, y sus hombros”.

Además, Jones asegura que el rapero, al que califica de “enérgico y demandante” no le pagó bien por su trabajo en el disco y a principios de febrero lanzó una campaña para recaudar fondos en internet a través de GoFundMe bajo el enunciado Ayúdame a denunciar a Sean ‘Diddy’ Combs, en la que pedía 50.000 dólares (ha logrado menos de 1.500), pero siempre por cuestiones financieras, sin citar nada de lo que ahora se dice en la demanda. Combs contactó con Jones para trabajar en su proyecto en agosto de 2022. “Desde que este aceptó, su vida se ha visto seriamente perjudicada”, afirma la demanda.

En un comunicado emitido este mismo lunes, la abogada de Sean Combs ha calificado a Jones como “nada más que un mentiroso que ha pedido 30 millones de dólares sin vergüenza buscando un cheque que no merece”. “Su temeraria enumeración de hechos que son pura ficción y que sencillamente no pasaron no es nada más que un clarísimo intento de acaparar los titulares. Tenemos pruebas abrumadoras e irrefutables de que sus afirmaciones son totales mentiras”, ha asegurado, explicando que han intentado compartir esas pruebas con los abogados de Jones y que este no responde a sus llamadas y les ignora. “Acabaremos con esas acusaciones fuera de lugar en los tribunales y tomaremos todas las medidas oportunas contra quienes las han formulado”.

Sobre la firma

María Porcel
Es corresponsal en Los Ángeles (California), donde vive en y escribe sobre Hollywood y sus rutilantes estrellas. En Madrid ha coordinado la sección de Gente y Estilo de Vida. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS, lleva más de una década vinculada a Prisa, pasando por Cadena Ser, SModa y ElHuffPost.
Normas
Tu comentario se publicará con nombre y apellido
Normas
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_