La madre de las hermanas asesinadas en Pakistán regresará a Terrassa tras ser rescatada por la policía

Una operación permite también liberar de manos de la familia política de las chicas a un hijo menor de edad

Los detenidos, bajo custodia policial.Foto: SOHAIL SHAHZAD

El cónsul de Pakistán en Barcelona, Mirza Salman, ha comparecido este viernes para explicar que, ayer, un operativo policial en aquel país permitió poner a salvo a la madre y un hermano pequeño de Arooj y Aneesa, las dos chicas de Terrassa (Barcelona) asesinadas en Pakistán por negarse a continuar con sus matrimonios de conveniencia. “Seis agentes de la Policía Nacional de Pakistán custodian ahora a la madre y a su hijo de nueve años y en dos o tres días regresarán a Barcelona, donde la Generalitat les ha ofrecido un piso protegido”, ha explicado Salman.

La madre de las chicas, Azra Bibi, había viajado a Pakistán junto a sus hijos y permaneció aislada en la habitación de una casa en el pueblo familiar, Mouza Nothia, en el Gujrat (al este de Pakistán). Sus hijas Arooj y Aneesa, a quienes la familia había casado con unos primos años antes, aterrizaron en el país el 19 de mayo, apenas 24 horas antes de la matanza. El doble asesinato se produjo porque las jóvenes se negaron a traer a España a sus maridos y solicitaron el divorcio.

Hasta ahora, la policía del Gujrat había informado de que un grupo de seis familiares –incluidos dos hermanos de las víctimas y los maridos– había atacado a las chicas y las había asesinado de un disparo. El cónsul en Barcelona ha ofrecido más detalles de los hechos. “Ella [en alusión a la madre] escuchó los tiros que acabaron con la vida de sus hijas. A la menor [Aneesa, de 21 años] le dispararon en la cabeza. A la mayor [Arooj, de 24] todavía lo desconocemos pero también murió de un disparo”, señala.

La policía llegó al pueblo después de que alguien avisara de que habían escuchado disparos. Fueron los agentes los que lograron liberar a la mujer del interior de la habitación. Según diversas fuentes, la vida de Azra Bibi también corría peligro. Apenas tuvo tiempo de estar presente en el entierro apresurado de sus hijas hasta que fue llevada a una zona segura. La mujer marchó después a la capital del país, Islamabad, pero había un problema pendiente: el hijo pequeño seguía en manos de la familia de los maridos. Según los investigadores, uno de los hermanos de las víctimas (Shehryar Abbas) y uno de los tíos (Mohammad Hanif) fueron los autores materiales de las muertes.

“Ayer realizamos una videollamada de los Mossos d’Esquadra con Azra. Ella dijo que tenía miedo por su vida. Que su hijo de nueve años se había quedado con el hermano del marido de Azra que a la vez es suegro de una de las fallecidas y que podría tener algo que ver con los crímenes”, asegura el cónsul. El cuerpo consular movilizó a al “servicio de inteligencia de Pakistán” y a la Policía Nacional de Pakistan. “Hoy nos han dicho que han conseguido liberar al menor, tienen los pasaportes y hay media docena de agentes custodiando la seguridad de Azra y su hijo”, se ha enorgullecido el cónsul.

“En dos o tres días regresarán a Barcelona. Ahora la madre de las menores no está en peligro. Y todo apunta a que el tío de las víctimas es uno de los que ha orquestado los crímenes”, ha señalado. El cónsul ha informado que se han detenido a siete personas y la investigación sigue abierta. “Con la intervención que hemos hecho quizás hemos evitado una segunda tragedia, ya que realmente la vida de la madre estaba en peligro”, advierte.

Conmoción en el pueblo

Mientras tanto, el pueblo de Nothia Mouza trata de recuperarse de una tragedia colectiva. La agencia Efe ha recabado el testimonio de familiares que afirman que a las chicas las “mataron como animales” en uno de los llamados “crímenes de honor”, de los que solo el año pasado se registraron casi 500 en Pakistán. La sangre de las chicas seguía en la habitación donde fueron asesinadas. Las chicas pidieron ayuda, pero nadie en el pueblo acudió a su rescate.

El asesinato se produjo, detalla la agencia, en casa de la familia política de Aneesa, donde residía su primo Atiq, que al mismo tiempo era su marido. La habían casado con él en contra de su voluntad hace dos años, cuando apenas tenía 18. Después, de vuelta a Terrassa (Barcelona), donde está el domicilio familiar, hizo su propia vida y acabó teniendo una relación con otro chico paquistaní de Barcelona. Uno de los motivos del asesinato fue la negativa de las chicas a utilizar sus permisos de residencia en España para facilitar la llegada de los maridos a Europa.

“Estaba en la calle y vi a Aneesa salir de su casa gritando ‘¡Ayuda, ayuda!”, explicó a Efe Rehman Sohail, un vecino de 25 años, que vio cómo el hermano, Shehryar, agarró a su hermana por el pelo mientras sostenía con la otra mano una pistola. “Aléjate o te disparo, es un asunto familiar”, le dijo, según este testigo.

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