Marruecos se acerca a su récord de infecciones de covid, a pesar del cierre de fronteras

Los vuelos con destino al país continúan suspendidos. Las autoridades marroquíes permiten la salida hacia España de 12.000 temporeras desde este miércoles y hasta finales de marzo

Varias personas esperan para recibir la vacuna del coronavirus en Rabat (Marruecos), este viernes.
Varias personas esperan para recibir la vacuna del coronavirus en Rabat (Marruecos), este viernes.María Traspaderne (EFE)

Los vuelos con destino a Marruecos permanecen cancelados de forma indefinida desde el lunes 29 de noviembre, solo una semana después de que se detectara en Sudáfrica la variante ómicron del coronavirus. Sin embargo, a pesar del cierre de fronteras, ómicron es ya la causante del 70% de las infecciones de la pandemia en el país. Los contagios rebasaron el sábado la cifra de 7.000 diarios. Y Marruecos espera alcanzar en la tercera semana de enero la cota más alta de contagios, según ha declarado el epidemiólogo Muad Merabet, coordinador en Marruecos del Centro Nacional de operaciones de urgencias. En los próximos días, según las autoridades sanitarias marroquíes, se pueden alcanzar cifras de contagios semejantes a las registradas el 5 de agosto, con 12.039 nuevos casos en un solo día. El Gobierno ha suspendido desde este lunes las visitas de familiares a los centros penitenciarios.

Marruecos asumió el coste de económico y social de cerrar las fronteras y dejar fuera del país a decenas de miles de turistas y a sus propios nacionales. Solo varios vuelos fueron autorizados desde Portugal, Turquía y Emiratos Árabes Unidos para que regresaran marroquíes ―aunque ningún residente extranjero― entre el 15 y el 23 de diciembre. Era posible salir del país mediante vuelos de la compañía Royal Air Maroc, pero las autoridades no anunciaron ―y siguen sin hacerlo― cuándo sería posible el regreso.

Así que decenas de miles de personas decidieron no salir, al no tener garantizada la fecha de vuelta. Entre ellos, cientos de profesores españoles y franceses, que pasaron las Navidades lejos de sus países de origen. Otros ciudadanos occidentales optaron por arriesgarse y salir de Marruecos. Muchos confiaban en que el Gobierno marroquí reanudaría los vuelos una vez pasadas las vacaciones. Pero las autoridades siguen sin abrir las fronteras de acceso.

El camino de salida en Marruecos, sin embargo, estará despejado para las 12.600 temporeras de la fresa que España espera recibir desde el próximo miércoles hasta finales de marzo, según indicaron a este diario fuentes próximas al sector agrario. El primer barco amarrará con 850 mujeres. Para enero se estima en total la llegada de unas 3.500 temporeras. Solo se les exigirá pruebas PCR a quienes se hayan vacunado la segunda dosis con un margen inferior a 14 días antes de su partida a España. Para el resto, basta con que presenten el certificado de inmunización con su pauta completa.

Mientras tanto, en Marruecos decenas de embajadas han solicitado al Ministerio de Exteriores que permita regresar a Rabat a sus funcionarios y nacionales en vuelos especiales. Hasta el momento, no han obtenido ninguna respuesta. Las autoridades marroquíes siguen sin permitir la entrada de sus propios nacionales. Y no suelen conceder excepciones para los diplomáticos extranjeros.

Controles policiales en Rabat la pasada nochevieja.
Controles policiales en Rabat la pasada nochevieja. Anadolu Agency (Anadolu Agency via Getty Images)

La situación sanitaria no ha alcanzado hasta el momento la gravedad de meses anteriores, como el pasado septiembre cuando se retrasó hasta octubre el inicio del curso escolar. La mayoría de los colegios permanecen abiertos, aunque las autoridades de Educación han advertido de que si la situación empeora se pasará a un modelo semi presencial o a distancia. Varios centros, como el Colegio Español de Rabat, se han visto obligados a cerrar sus instalaciones durante una o varias semanas.

La tasa de ocupación de las unidades de cuidados intensivos era este fin de semana solo del 5%. Respecto a las vacunaciones, Marruecos ha inoculado con la segunda dosis a 22,9 millones de personas, entre sus 36 millones de habitantes (63%). Y 3,4 millones, con la tercera dosis.

Críticas al ministro de Sanidad

El ministro de Sanidad, Jalid Ait Taleb, ha sido objeto de críticas en la prensa local en varias ocasiones. Una de ellas sobrevino cuando el 15 de diciembre se detectó por primera vez un infectado por la variante ómicron en Marruecos, a pesar del cierre de fronteras. El ministro dijo que la variante no había sido importada del extranjero y que se debía a una “mutación a nivel local”. En el sitio digital Yabiladi se advertía: “Es poco probable que una misma mutación de un virus surja ‘espontáneamente’ en Marruecos después de haberse propagado en 77 países. Es más probable, como sostenía la Organización Mundial de la Salud, que la nueva variante se haya extendido en la mayoría de los países sin haber sido detectada”.

Las otras críticas que ha sufrido Ait Taleb en su propio país arreciaron cuando su ministerio emitió un comunicado el 20 de diciembre para explicar por qué Marruecos había optado por repatriar a sus nacionales desde Portugal, en lugar de España donde habitan muchos más nacionales. El ministerio esgrimió que las autoridades españolas no ejercen el “debido y estricto control del estado de salud de los pasajeros en el momento de embarque en sus aeropuertos”. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó de “inaceptables” las acusaciones.

El semanario marroquí Maroc Hebdo se preguntaba en un artículo editorial: “¿Por qué el ministro de Sanidad, Ait Taleb, se inmiscuye en una crisis diplomática?”. Para después concluir: “En las reglas del decoro del mundo de la diplomacia, el lenguaje utilizado en el comunicado del Ministerio de Sanidad es inaceptable. Acusar a un país como España, cuyo sector sanitario está entre los más desarrollados de Europa, de no respetar las medidas sanitarias es una locura. Lo peor es que [Ait Taleb] jamás ha declarado haber detectado un caso ómicron proveniente de España”.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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