Los expertos alertan del riesgo de que la covid confluya con la gripe este invierno

El uso masivo de mascarillas el año pasado por la pandemia ayudó a que se desplomara la incidencia de los demás virus estacionales. El escenario para esta temporada es todavía incierto

Unas sanitarias inyectan la tercera dosis contra la covid a una anciana en una residencia de Aragón.
Unas sanitarias inyectan la tercera dosis contra la covid a una anciana en una residencia de Aragón.Javier Cebollada (EFE)

El invierno se presenta incierto a ojos de los epidemiólogos y los virólogos. La amenaza de una posible convergencia de varios virus respiratorios, como el coronavirus, la gripe y el virus respiratorio sincitial, los mantiene alerta, pero sin mucho más margen de maniobra que la espera y la vigilancia epidemiológica proactiva. El año pasado se esfumaron casi todos los sospechosos habituales y el coronavirus se impuso en solitario, pero las cartas esta temporada no son las mismas. La pandemia va de bajada y el 77,7% de la población española está vacunada contra el virus, pero las restricciones sociales más duras han decaído y apenas se mantiene el uso de la mascarilla en interiores y la recomendación de mantener la distancia social. El cubrebocas fue, precisamente, una de las medidas que ayudó el invierno pasado a mantener a raya el virus de la gripe, común en los meses más fríos del año y desaparecido en 2020. Este año nadie sabe con certeza qué va a pasar: puede haber una convivencia de los tres virus hasta la imposición de dos o uno solo de ellos. Los epidemiólogos urgen, en cualquier caso, a iniciar la campaña de vacunación contra la gripe en los grupos vulnerables cuanto antes y a mantener las medidas de protección individual para minimizar el riesgo de contagio.

En un invierno normal, antes de que apareciese la covid, los virus respiratorios respetaban sus espacios: el virus respiratorio sincitial (VRS), que provoca la mayoría de las bronquiolitis en los niños pequeños, llenaba las unidades de cuidados intensivos (UCI) pediátricas en diciembre y luego dejaba paso a la gripe, que alcanzaba el pico epidémico tras la Navidad. Pero, con la llegada del coronavirus, todo el ecosistema viral se ha tambaleado. El vicepresidente de la Sociedad Española de Virología, Juan García Costa, recalca: “No hay ningún indicador que nos diga qué va a pasar. Los virus respiratorios han tenido un comportamiento errático durante la pandemia”.

El virólogo se refiere, por ejemplo, a la ausencia de gripe en la temporada pasada: a mediados de mayo de 2020 (la semana 20), la red centinela del Sistema de Vigilancia de la Gripe ya había registrado 2.579 casos de gripe desde el inicio de esa temporada (finales de septiembre de 2019); sin embargo, en la misma semana de 2021, a esas alturas de mayo solo se habían reportado 15 casos. “Este año estamos en una especie de tiniebla” sobre lo que ocurrirá, apunta García Costa.

Los expertos suelen mirar a los países del cono sur, que tienen su invierno entre julio y agosto, para predecir cómo se comportará el virus de la gripe en el invierno del hemisferio norte. Pero este año es diferente: para empezar, porque el mayor o menor nivel de restricciones sociales y de presencia de la covid puede modular, como pasó el año pasado, la presencia de otros virus. No todos los países están en la misma situación.

En cualquier caso, los primeros datos apuntan a que tampoco este año ha habido una gran incidencia de gripe en los países del sur del globo, resuelve Toni Trilla, jefe de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona: “Los países del hemisferio sur son distintos, pero algunos nos pueden servir como modelo porque también están en un plan de medidas anticovid. En estos países, el virus de la gripe no ha circulado de forma significativa”. En Australia, señala el epidemiólogo, tampoco ha habido gripe. “Este virus es imprevisible, pero prácticamente se ha cerrado su invierno sin incidencia. La India es la única que ha lanzado una alerta de mucha gripe, pero allí no tienen estacionalidad. Es imposible saber si va a circular por el hemisferio norte”, zanja.

El temor de una inmunidad debilitada ante la gripe

El gran temor de algunos expertos, recogido en un informe de la Academia de Ciencias Médicas del Reino Unido, es que tras casi dos años con una presencia de la gripe baja o nula, la inmunidad adquirida contra este virus se haya perdido o debilitado. Esto implicaría que habría mucha más población susceptible y un mayor riesgo de otra gran epidemia si consigue penetrar el virus. Un estudio publicado en la revista Vaccines por un grupo español apunta en esta dirección y pone un ejemplo: “Después de una epidemia de gripe de baja intensidad debido a un invierno suave, el 72% de las próximas epidemias tienden a ser más intensas y más graves que el promedio, comenzando 11 días antes y causando un 40% más de casos de media. Este fenómeno ocurre porque, durante los inviernos cálidos, la tasa de transmisión de la gripe es menor de lo habitual y eso implica la inmunización natural de un menor número de personas. Por lo tanto, crea un grupo mayor de individuos susceptibles durante la próxima temporada debido a una caída en la inmunidad colectiva”.

Los profesionales consultados, sin embargo, muestran su cautela con esta teoría y señalan que esto es solo un escenario hipotético, incluso poco probable, a juicio de Tomàs Pumarola, jefe de Microbiología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona: “Lo veo difícil porque llevamos muchos años de experiencia con el virus de la gripe y todos tenemos anticuerpos. Lo que sí puede pasar es que, como el año pasado no tuvimos gripe, la vacuna de esta temporada [las vacunas contra la gripe se suelen actualizar cada año a partir del virus que circuló la temporada anterior] no coincida con las cepas que podrían circular. Las probabilidades de fallo son mayores”.

Con todo, los expertos urgen a vacunarse de la gripe cuanto antes porque, según Pumarola, “a pesar de todo, la vacuna protege muy bien contra la enfermedad grave”. En la temporada 2019-2020 se produjeron 27.700 hospitalizaciones, 1.800 entradas en UCI y 3.900 defunciones atribuibles a gripe.

“La cruz de los pediatras”

Otro virus de comportamiento anómalo ha sido el virus respiratorio sincitial (VRS), “la cruz de los pediatras”, como lo describe Trilla. Casi coetáneo con la gripe, la pasada temporada rompió su tradicional estacionalidad en España y, si bien desapareció en invierno, resurgió en forma de un pequeño brote, nada comparable a las epidemias tradicionales de diciembre, a las puertas del verano. Carlos Rodrigo, director clínico de pediatría en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, asegura que los virus “se han revolucionado”: “Australia tuvo un brote espectacular fuera de temporada, nosotros tuvimos un piquito y otros países, nada. Ahora están teniendo mucho VRS los daneses. No lo entendemos”, lamenta. Su temor, señala, es el colapso del sistema de salud si este año vuelve con fuerza: “Cada año, el VRS nos pone en tensión las urgencias y las UCI pediátricas. Si este virus pasa cada año y el año pasado no vino, habrá dos cohortes de niños sin pasarlo y podría haber el doble de infecciones. Si eso pasa, que dios nos pille confesados”. Pumarola abona más la teoría de la falta de inmunidad en el caso del VRS que en la gripe y avisa de que en la atención primaria ya están empezando a ver un aumento de casos de bronquiolitis.

La covid, ahora de bajada, sigue preocupando también a los expertos. García Costa sostiene que, mientras no haya una población masiva vacunada, el mundo está “a expensas de una gran mutación que no reconozca los anticuerpos”. España comenzará a finales de octubre, coincidiendo con la campaña vacunal de la gripe, la inyección de la tercera dosis del pinchazo contra la covid a los mayores de 70 años, para evitar que este colectivo, que tiene su sistema inmune más envejecido, pierda protección contra el virus.

Hay que estar preparados, insiste Amós García, presidente de la Sociedad Española de Vacunología, y “reforzar la vigilancia epidemiológica, la vacunación contra la gripe y las medidas contra la covid”. Trilla apuesta por “mantener la alerta diagnóstica en urgencias” y disponer de zonas separadas también para los pacientes con gripe o con covid. Carlos Rodrigo señala que la red de vigilancia está a punto “para saber si llega, cuándo llega y la velocidad que toma” cada virus y su hospital dispone de planes de contingencia por si hay que “doblar guardias, ampliar la UCI o contratar más personal”.

Un artículo publicado en el British Medical Journal, que alude a las conclusiones de un grupo de trabajo creado por la Academia de Ciencias Médicas, alerta de las “sinergias” que se pueden producir entre los virus respiratorios y del riesgo de que estas interacciones aumenten la gravedad de la covid. El grupo advirtió de la necesidad de un plan de acción contra la llamada “combinación triple letal”, que sería la confluencia de coronavirus, gripe y VRS. A eso teme también Trilla: “La peor combinación es una covid descontrolada, que la gripe llegase con fuerza y el VRS también llevase gente a la UCI”.

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Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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