La crisis del coronavirus

La ocupación hospitalaria sube un 9% en una semana, impulsada por el aumento de los contagios de covid

La incidencia acumulada crece hasta los 204 casos por 100.000 habitantes en 14 días, medio centenar más que el viernes. Entre los veinteañeros ha aumentado en 191 diagnósticos

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, durante este lunes. En vídeo, Simón lamenta que los datos de este lunes "no son nada buenos".(EUROPA PRESS)

Lo que ya es claramente una quinta ola epidémica en España, aunque diferente a las anteriores, ha llegado a los hospitales. La ocupación de camas ha crecido un 9% en una semana y esta estadística se une así a la escalada de los diagnósticos, que llevan subiendo sin parar 10 días y que han disparado la incidencia acumulada a 204 casos por 100.000 habitantes en dos semanas, medio centenar más que el viernes, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad.

El crecimiento de los contagios viene impulsado por los más jóvenes: la tasa en los veinteañeros alcanza los 640 casos por 100.000 (191 más que el viernes) y entre los adolescentes, los 584 (178). Aunque forman parte de un grupo de edad entre quienes la enfermedad grave es mucho más improbable, un crecimiento tan grande está repercutiendo ya en los hospitales, que este lunes tienen en planta a 2.723 enfermos aquejados de covid (228 más que hace siete días) y 644 en las unidades de cuidados intensivos (28 más que el lunes pasado).

Al no haber una estadística pública de la edad de los hospitalizados, es difícil saber si esta subida en los ingresos se debe a que algunos de estos jóvenes están cayendo gravemente enfermos o a que personas mayores, ya sea vacunadas o no, están sufriendo indirectamente esta subida de la transmisión. Aunque a mucho menor ritmo, los contagios crecen en todas las franjas de edad y, pese a que las superiores están casi completamente vacunadas, hay un cierto porcentaje de población cuyo sistema inmune no responde a la inyección. Según un estudio del Instituto Carlos III en residencias, evitan un 88% de las hospitalizaciones. Pero queda un 12% todavía vulnerable.

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A este pequeño porcentaje de personas vacunadas que puede requerir ingreso en caso de infectarse hay que sumar a los sexagenarios, un grupo en el que poco menos de la mitad tiene la pauta vacunal completa, debido a que han recibido en su gran mayoría AstraZeneca, cuyas inyecciones están separadas entre 10 y 12 semanas en la estrategia española (aunque se podría acortar a tres, según la ficha técnica del medicamento).

El panorama que queda es incierto. Nunca antes una ola había llegado con tanta población protegida. A pesar del repunte en los hospitales, la presión asistencial en ellos sigue a niveles mínimos desde que terminó la terrible primera onda, en la primavera del año pasado. Un 2,26% de las camas hospitalarias están ocupadas por pacientes covid, cifra que sube al 6,73% en las UCI. Es una ocupación que Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), ha calificado este lunes de “aceptable”. Deja todavía un considerable margen para atender a más enfermos sin que la capacidad asistencial hospitalaria se vea mermada.

Pero una transmisión descontrolada del virus puede traer otros problemas. A corto plazo, la saturación de la atención primaria, que además ahora afronta un verano con las plantillas bajo mínimos. “La salud pública [donde se enmarcan epidemiólogos y rastreadores] no ha dejado en ningún momento de tener una sobrecarga enorme y la primaria soporta una presión importantísima desde marzo de 2020. Ahora, con el tipo de transmisión y los grupos de edad afectados es todavía mayor”, ha subrayado Simón.

A medio plazo el problema puede ser que acaben subiendo los casos graves, como ya se está viendo. Aunque las vacunas reduzcan considerablemente la peligrosidad de la quinta ola, seguirá provocando muertes. A largo, una mayor transmisión aumenta las probabilidades de mutaciones peligrosas y el número de personas que sufrirán covid persistente, una enfermedad que puede incapacitar durante meses a quienes la padecen.

Simón ha señalado que las comunidades autónomas todavía tienen margen para implementar medidas para controlar esta ola. Ha sido muy claro con respecto a dónde hay que incidir: “Estamos viendo todos dónde se producen los brotes. Son en lugares donde se reúne mucha gente, con facilidad para no cumplir medidas de control. Si son lugares interiores, la facilidad de transmisión será mayor”, ha señalado el director del CCAES, quien también ha reconocido a los jóvenes el esfuerzo que han hecho durante la pandemia. Ha descartado volver al uso obligatorio de la mascarilla, que ya se contempla “en cualquier situación de riesgo” y ha asegurado que la Ponencia de Alertas del Sistema Nacional de Salud (el grupo de técnicos de Sanidad y las comunidades que gestiona los planes de preparación y respuesta ante situaciones de riesgo) está examinando la situación por si hubiera que hacer recomendaciones de medidas más duras.

Con los datos de este lunes, el Ministerio de Sanidad ha contabilizado más casos diagnosticados de coronavirus en lo que va de año que en todo 2020. Entre febrero del año pasado, cuando se empezaron a notificar los contagios, y diciembre, las autoridades sanitarias detectaron 1.928.265 infecciones. Desde enero hasta hoy, ya se han registrado 1.938.210, aunque en los primeros meses de la epidemia la gran mayoría de ellas pasaron inadvertidas porque no había suficiente capacidad, así que es probable que todavía no se hayan superado los contagios reales del primer año de pandemia.

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