Cientos de mujeres desafían en Londres la prohibición de la policía y se concentran en memoria de Sarah Everard

Se han producido enfrentamientos entre la policía y las manifestantes, y varios arrestos. La duquesa de Cambridge acude a depositar flores

La policía de Londres arresta este sábado a una de las manifestantes en la vigilia por Sarah Everard
La policía de Londres arresta este sábado a una de las manifestantes en la vigilia por Sarah EverardHANNAH MCKAY (Reuters)

Centenares de mujeres londinenses, y junto a ellas muchos hombres, han desafiado la prohibición de la policía de concentrarse para rendir homenaje a Sarah Everard. Una tensa vigilia ha terminado con escenas de enfrentamientos entre los agentes y decenas de manifestantes. Varias de ellas han sido detenidas y esposadas, lo que ha provocado una avalancha de críticas de partidos de la oposición y muchos ciudadanos. Las organizadoras de la vigilia habían convocado para este sábado a las seis de la tarde (siete de la tarde, hora peninsular española) a los ciudadanos, bajo el lema “reclamemos estas calles” para exigir mayor seguridad y protección en las calles de la ciudad. Después de intentar combatir sin éxito en los tribunales la orden de frenar la concentración, por las actuales medidas de distanciamiento social que imperan en todo el Reino Unido, se retiró la convocatoria. Pero la irritación y la tristeza que habían expresado miles de mujeres a lo largo de la semana ante la repetición de una historia harto conocida han acabado por expresarse en las calles. La propia Kate Middleton, duquesa de Cambridge, acudió al quiosco de música del parque de Clapham Common donde la manifestación había sido convocada, y depositó flores en memoria de la mujer asesinada. “También ella ha recordado”, ha dicho una fuente de la casa real británica, “lo que suponía para cualquier mujer recorrer sola las calles de Londres”.

La ejecutiva, de 33 años, abandonó a las nueve de la noche la casa de una amiga, en el barrio de Clapham, y no se volvió a saber nada de ella. Seis días después, Scotland Yard arrestaba como principal sospechoso de su secuestro y asesinato a Wayne Couzens, un agente de policía de 48 años. Al día siguiente, después de una ingente búsqueda que implicó a más de 150 oficiales, se localizaron los restos de Everard en una zona boscosa de la localidad de Kent, al sur de Inglaterra. El hecho de que el presunto asesino fuera un miembro de las fuerzas de seguridad ha agravado una tensión creciente que el Gobierno de Boris Johnson se ha esforzado por aplacar. “¡Vergüenza sobre vosotros!, ¡la policía no la protegió!” y “¡arrestad a los vuestros!”, seguían gritando entrada ya la noche las mujeres concentradas en el parque a la policía.

Tres jóvenes con velas en el memorial por Sarah Everard en Clapham Common.
Tres jóvenes con velas en el memorial por Sarah Everard en Clapham Common.HANNAH MCKAY (Reuters)

“La concentración en Clapham Common no es segura. Cientos de personas están apelotonadas en incumplimiento de las restricciones sociales y poniendo la salud pública en riesgo. Pedimos a los ciudadanos que vuelvan a casa”, advertía la policía con poco éxito en un comunicado público. Durante la vigilia se han producido algunos forcejeos entre oficiales y manifestantes, cuando varias de ellas han sido desalojadas del centro del quiosco y obligadas a permanecer detrás de la cinta policial que lo rodeaba. A medida que se prolongaba la concentración y subía la tensión se producían enfrentamientos violentos entre algunas manifestantes y los agentes. Al menos una persona ha sido arrestada y ha quedado registrado en video la imagen de una mujer obligada a permanecer en el suelo boca abajo mientras se la esposaba. “Las mujeres habían acudido juntas a lamentar la muerte de Sarah Everard. Deberían poder haberlo hecho en paz. Comparto su rabia e irritación por el modo en que se ha manejado el asunto. Así no se controla una manifestación”, ha escrito en Twitter el líder de la oposición laborista, Keir Starmer. Como él, muchos expresaban su indignación por el torpe manejo por parte de Scotland Yard de una concentración que no quiso permitir desde el principio.

La ministra del Interior, Priti Patel, ha exigido a la Policía Metropolitana un informe exhaustivo de todo lo sucedido, ante el aluvión de críticas. Patel ha intentado reconducir en los últimos días los ánimos encendidos de la población con una iniciativa pública en busca de medidas que ayuden a reducir la violencia contra mujeres y niñas. “En tan solo 24 horas”, ha anunciado este sábado, “hemos recibido más de 20.000 sugerencias. Es algo que no tiene precedentes y tomaremos en consideración todas las ideas. Yo también encenderé esta noche una vela en memoria de Sarah”.


Varias ciudades por todo el Reino Unido, como Nottingham o Glasgow, improvisaban también puntos de homenaje donde depositar flores y reclamar mayor seguridad. Miles de hogares han encendido una vela en sus ventanas para participar en la vigilia. “Haré todo lo que esté en mis manos para que nuestras calles sean más seguras y para que las mujeres y las niñas no sufran ningún tipo de acoso o abuso”, escribía en Twitter el primer ministro. También él encendió una vela en el exterior de Downing Street.

Las redes sociales han sido inundadas estos días con miles de mensajes de mujeres que describían sus propias experiencias y miedos a la hora de recorrer solas las calles de Londres y de otras ciudades del Reino Unido. El principal acusado, Couzens, ha comparecido este sábado ante el juez, donde ha sido formalmente acusado de secuestro y asesinato. Los responsables de la investigación han informado de que el cuerpo de Everard fue hallado en el interior de un saco para escombros y que solo pudo ser identificado a través de su historial dental.

Sobre la firma

Rafa de Miguel

Es el corresponsal de EL PAÍS para el Reino Unido e Irlanda. Fue el primer corresponsal de CNN+ en EE UU, donde cubrió el 11-S. Ha dirigido los Servicios Informativos de la SER, fue redactor Jefe de España y Director Adjunto de EL PAÍS. Licenciado en Derecho y Máster en Periodismo por la Escuela de EL PAÍS/UNAM.

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