ABUSOS EN LA IGLESIA

Rebelión en Alemania contra el cardenal que oculta la pederastia

El prelado se niega a publicar un informe encargado por él mismo

El cardenal Rainer Maria Woelki, en abril del año pasado.
El cardenal Rainer Maria Woelki, en abril del año pasado.THILO SCHMUELGEN / Reuters

La Iglesia católica alemana no pasa por su mejor momento. Con el informe que documentó 3.677 casos de abusos sexuales todavía reciente —en 2018 se conoció que estas prácticas estuvieron muy extendidas en los 70 años anteriores y que los responsables simplemente cambiaban de diócesis cuando se descubría—, la reputación de la institución vuelve a estar en entredicho. Uno de sus representantes destacados, el poderoso cardenal Rainer Maria Woelki, está siendo cuestionado por los fieles y por otros cargos eclesiásticos, que le afean falta de transparencia y de asunción de responsabilidades. Su gestión en el arzobispado de Colonia le está costando a la Iglesia alemana un reguero de apostasías.

El 30 de enero pasado, el Consejo Diocesano, máximo órgano de los laicos católicos de la Archidiócesis de Colonia, adoptó una medida inédita en la Iglesia católica alemana. Los fieles de la mayor diócesis del país acordaron poner fin a la cooperación con Woelki, a quien culparon en una carta que se hizo pública de “haber fracasado como autoridad moral”. Era la culminación de una crisis alimentada por el propio cardenal durante meses, al ocultar un informe pericial que él mismo encargó. Hace dos años el cardenal contrató a un despacho de abogados de Múnich para hacer una investigación exhaustiva e independiente sobre los casos de abusos en su diócesis y cómo reaccionaron los responsables ante ellos.

Woelki justifica su negativa a hacerlo público por motivos legales, pero el despacho que elaboró el informe se ofreció a publicar los resultados bajo su propia responsabilidad. Woelki lo rechazó y hace meses que le llueven las críticas por ello. A principios de año varios periodistas abandonaron indignados una rueda de prensa de la Archidiócesis de Colonia para hablar del informe. Los representantes de la Iglesia iban a explicar qué problemas metodológicos del informe impedían su publicación, pero pidieron a los periodistas que firmaran un compromiso para mantener el contenido en secreto. Los informadores se negaron. Woelki ha anunciado que en marzo se publicará una segunda versión del informe.

“El arzobispado de Colonia está en una gran crisis”, afirma Tim Kurzbach, presidente del Consejo Diocesano. “Ahora se trata de asumir por fin la responsabilidad por lo sucedido, por la falta de voluntad para aclarar la situación y, por supuesto, responsabilidad para que la Iglesia católica de la Archidiócesis de Colonia recupere la confianza pedida”. Crecen las sospechas de que Woelki podría estar ocultando su propia responsabilidad en alguno de los casos.

El informe de los abogados de Múnich documenta el abuso de más de 270 víctimas y menciona a unos 230 sospechosos, según el diario Kölner Stadt-Anzeiger, muchos más de los que aparecen en el informe general de 2018 atribuidos al arzobispado de Colonia. El nuevo informe, que se publicará el 18 de marzo, habla de 300 víctimas y 200 acusados desde 1975 y hasta 2018, según Der Spiegel.

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