La crisis del coronavirus

Asturias retrocede a medidas similares a la fase 2 de la desescalada y llama al “autoconfinamiento”

La incidencia está por debajo de la media, pero el Gobierno del Principado aplica restricciones para detener el incremento de contagios

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, en su despacho el 24 de septiembre. En vídeo, Barbón anuncia que Asturias vuelve a una "fase 2 actualizada".(FOTO: PACO PAREDES | VÍDEO: EP)

El Principado de Asturias ha retornado a medidas de control de la pandemia similares a la fase 2 de la desescalada. El aumento de contagios en las últimas fechas ha conllevado que el Gobierno, dirigido por el socialista Adrián Barbón, haya aplicado estas restricciones tras notificar un notable incremento de los casos del coronavirus, aunque la cifra acumulada se queda en 187 casos por cada 100.000 habitantes en las últimas dos semanas, lejos de los 265 positivos por 100.000 habitantes de la media nacional en ese periodo. Y muy por debajo de la incidencia acumulada en Navarra (774) o Madrid (463).

Barbón, que ha solicitado a los asturianos que se autoconfinen, ya había advertido recientemente que estaba dispuesto a intervenir con rotundidad para impedir que la covid-19 siguiera expandiéndose en su territorio. Esta “fase 2 modificada” se revisará en un plazo de 15 días. El presidente ha advertido que, si estas órdenes no se traducen en resultados, podría solicitar el estado de alarma o alcanzar un escenario de cierre de actividades o de la hostelería.

El líder del Ejecutivo de la región ha comparecido junto al consejero de Salud, Pablo Fernández Muñiz, y el director general de Salud Pública, Rafael Cofiño. Barbón ha explicado que los conocimientos adquiridos sobre esta crisis sanitaria les permiten adaptar las particularidades de las condiciones de la fase 2 al momento: de este modo, no se permitirán las reuniones sociales, ni en espacios públicos ni privados, que excedan los seis asistentes. En cambio, las limitaciones no llegarán a espacios como cines o teatros, donde se conserva el criterio establecido de conservar la distancia de seguridad, y es que “no existen brotes en teatros”. Tampoco se podrá adquirir alcohol en establecimientos como tiendas o gasolineras a partir de las diez de la noche. El consumo en la barra de los bares queda cancelado y se reducirán los aforos de los locales.

El decreto publicado por el Principado establece que se potenciarán las actividades al aire libre, se protegerá a las personas mayores y se promoverá el teletrabajo y la enseñanza virtual en las universidades, aunque la educación presencial seguirá siendo una “actividad esencial”, especialmente en edades tempranas. Entre las recomendaciones –no obligaciones–, junto a la de evitar los desplazamientos entre las distintas zonas de Asturias, está la de cancelar celebraciones como bodas o encuentros que puedan conllevar contacto social y posibles contagios.

El dirigente asturiano ha recalcado que buena parte de la responsabilidad para atenuar este segundo impacto reside en la ciudadanía y les ha emplazado a actuar con responsabilidad. “Al igual que fuimos los mejores durante mucho tiempo, debemos aspirar a volver a serlo”, ha pedido Barbón, que ha recordado que Asturias resistió mucho mejor que otras comunidades autónomas la primera ola del virus. Asimismo, ha recalcado con vehemencia que un error cometido durante los primeros meses de la pandemia consistió en hablar de una “nueva normalidad” que se ha podido traducir en relajación social: “No hay normalidad sin vacuna”.

“El ciclo evolutivo de la pandemia es más similar al europeo que al español”, ha precisado Barbón, que ha reivindicado que el único propósito es “salvar vidas”. Los intervinientes en la comparecencia han recalcado el valor de la “voluntad” para aminorar el ritmo de contagios. Fernández Muñiz ha subrayado que la media acumulada asturiana es inferior a la española, pero ha insistido en que el objetivo asturiano es “no llegar a tasas similares a las de otras comunidades”. El consejero de Salud ha asegurado que la segunda ola del coronavirus “está aplanada” y que ahora deben conseguir que descienda “con las medidas que hagan falta”.

Cofiño ha destacado el valor de “reforzar las medidas de protección de forma global” y ha fundamentado esta decisión en “evidencias de transmisión comunitaria” siempre desde la anticipación. A su vez, ha recomendado limitar los contactos estrechos y establecer “burbujas” sociales. El gerente del Hospital Universitario Central de Asturias, Luis Hevia, informa a EL PAÍS de que la gran complejidad actual se encuentra en cómo atender al resto de incidencias que se cubren en un hospital: “La dificultad técnica con la que nos encontramos a nivel hospitalario, a diferencia de en la primera oleada, es cómo mantener la actividad en consultas, pruebas y cirugía y no bajar el ritmo que ya hemos alcanzado tras el estado de alarma. De momento estamos siendo capaces de hacerlo, pero vista la tendencia de las últimas semanas parece una medida muy pertinente para garantizar no solo la extensión de la pandemia, sino garantizar la plena operatividad de los centros sanitarios que hayan de asumir una carga adicional de casos covid”.

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