Delfines

Un tercio de los delfines listados de la costa catalana, amenazados por químicos prohibidos hace 15 años

El CSIC ha analizado la incidencia de plastificantes y retardantes de llama en la especie en muestras tomadas durante 30 años

Un grupo de delfines en el mar Tirreno.
Un grupo de delfines en el mar Tirreno.REDA&CO

Más de 15 años después de que Europa prohibiera los retardantes de llama conocidos por las siglas PBDE, en 2004, los niveles de contaminación de esta sustancia, usada para prevenir la combustión, se encuentran todavía en un nivel crítico en un tercio de delfines listados (Stenella coeruleoalba) en la costa catalana mediterránea, a los que pueden causar daños neurológicos, de fertilidad, hipertiroidismo, entre otras patologías. Un equipo de investigadores, liderados por el CSIC, ha estudiado la evolución del tóxico en muestras de la especie recogidas durante 28 años ―de 1990 a 2018―. Estas sustancias se agregaban a múltiples productos, como aparatos electrónicos, materiales de construcción, tapicerías, coches, ropa… En el resto del mundo, los PBDE se prohibieron en la Convención de Estocolmo de 2011.

El estudio, publicado en la revista Science for the total Environment, ha permitido comprobar el efecto positivo de la prohibición de este tipo de sustancias que llegan al mar con los plásticos. “Ha dado sus frutos, porque en estos años los niveles de PBDE se han reducido en un 50% aproximadamente en los delfines”, comenta la investigadora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) Ethel Eljarrat, autora del estudio en el que han colaborado la Universidad de Barcelona y el Ministerio de Medio Ambiente de Toronto (Canadá).

Una buena noticia que se atenúa debido a que estos compuestos han sido sustituidos por otros, los organofosforados, que también tienen efectos adversos “y se encuentran presentes a concentración más elevada que los PBDE en los delfines”, advierte. La razón de esta más alta incidencia puede ser porque se usan como plastificantes además de como retardantes de llama, y una vez que llegan al mar pasan a las especies marinas. “Y no es un problema único de los delfines o ballenas”, advierte la científica. Los organofosforados “son unos compuestos muy problemáticos, porque, además de su persistencia en el medio, se sabe que suponen un riesgo como disruptores endocrinos [capaces de alterar el equilibrio hormonal] y algunos son cancerígenos y neurotóxicos”, aclara.

El reciclado de los PBDE, por ejemplo, de los componentes electrónicos, constituye otro problema, porque es una manera de que vuelvan a entrar en el circuito de uso. “Se habla mucho de economía circular, pero hay que ir con cuidado porque hay ocasiones en que se recicla lo que ya está contaminado”, puntualiza Eljarrat. Lo que habría que conseguir es “buscar sustancias que no sean perjudiciales ni para el medio ambiente ni para la salud y que sustituyan a los actuales organofosforados”.

La especie de delfines sobre la que se ha realizado el estudio no se encuentra en peligro, pero en otras investigaciones del equipo en diferentes variedades del mamífero marino en el mar Mediterráneo o en los océanos Atlántico e Índico siempre han detectado esos sustancias. “Por lo tanto, es predecible que otras especies vulnerables estén sujetas a la misma presión de contaminación”, puntualiza la científica.


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