La crisis del coronavirus

Italia amplía el confinamiento hasta el 3 de mayo

El Gobierno de Conte permitirá la apertura de algunos negocios, con medidas de seguridad, a partir del 14 de abril

Un trabajador desinfecta una barbería en Roma este viernes.
Un trabajador desinfecta una barbería en Roma este viernes.RICCARDO ANTIMIANI / EFE

Italia comenzará a ver los primeros atisbos de normalidad a partir del 3 de mayo, fecha hasta la cual el Gobierno ha decidido prolongar las medidas de confinamiento y el cierre de actividades no esenciales. Pero a partir del 14 de abril se permitirá la apertura, con medidas de seguridad, de algunos negocios que hasta ahora estaban paralizados, como las librerías, las papelerías o las tiendas de ropa de niños y neonatos. También retomarán su actividad algunas industrias como las del sector forestal para producir leña y otros combustibles. El primer ministro, Giuseppe Conte, ha confirmado en una rueda de prensa que se planteará nuevas aperturas antes de esa fecha “si se verifican las condiciones” y el comité de expertos lo aconseja. “Nuestra meta es que las actividades productivas vuelvan a funcionar lo antes posible, pero ahora mismo no estamos en condiciones de reabrir a pleno rendimiento”, ha señalado Conte.

Conferenza stampa

In diretta da Palazzo Chigi

Gepostet von Giuseppe Conte am Freitag, 10. April 2020

La patronal italiana ha presionado estos días al Ejecutivo para reabrir las empresas el 14 de abril, como estaba previsto inicialmente, después de las vacaciones de Semana Santa, pero el primer ministro ha decidido prolongar con otro decreto las actuales restricciones, siguiendo las indicaciones del comité científico que estudia la evolución de la pandemia y asesora al Gobierno. Los expertos han recomendado prorrogar el aislamiento para evitar movimientos masivos durante los puentes del 25 de abril, fiesta de la Liberación de Italia, y del 1 de mayo. “Las medidas están funcionando”, ha alentado Giuseppe Conte, “pero tenemos que seguir intensificando los esfuerzos, no podemos ceder ahora, si lo hiciéramos nos arriesgamos a tener que empezar de cero”, ha añadido.

El Gobierno ya piensa en la salida del confinamiento, pero con mucha prudencia. La idea es que la llamada “fase 2” de la emergencia, que contempla la reapertura gradual del confinamiento y que preparará a Italia para convivir con el virus, comience a partir del 4 de mayo, como mínimo. En cualquier caso, el retorno a la normalidad será gradual. El Ejecutivo está ya trabajando en un programa para volver a poner en marcha el país y que se asentará sobre dos pilares, como ha señalado Conte: un protocolo de seguridad para los lugares de trabajo y un grupo de expertos que guíe la reapertura formado por sociólogos, psicólogos, economistas y profesionales de otras disciplinas que trabajarán codo con codo con el comité científico que orienta al Gobierno.

El primer ministro ha subrayado en la rueda de prensa que la prioridad es la salud de los ciudadanos, lo mismo en lo que ha insistido en las reuniones que ha mantenido con los interlocutores sociales, los sindicatos, la patronal y las autoridades regionales y locales.

Aunque la curva de contagios se encuentra estabilizada, aún está en la denominada “meseta”, por lo que sigue sin bajar lo suficiente como para aligerar las medidas de aislamiento social. El jueves se registraron 4.204 nuevos casos, después de que en los últimos días se hubieran mantenido por debajo de los 4.000 contagios. También aumentó el número de fallecidos, con otros 610 más. El viernes hubo 3.951 casos nuevos, una cifra inferior a la del día anterior, pero ligeramente mayor a la de dos jornadas antes. Y se registraron 570 decesos, hasta alcanzar los 18.849 desde el origen del brote.

El presidente del Instituto Superior de Sanidad, Silvio Brusaferro, ha explicado que la edad media de los fallecidos por coronavirus es de 80 años —de los que la mayoría son hombres con patologías previas— y que las muertes se producen entre dos y cinco semanas después del contagio. “Es también una de las razones por las que seguimos viendo un número de decesos importante”, ha dicho.

Brusaferro también ha destacado las señales positivas que han llegado durante la semana de las cifras de contagios, pero ha insistido en la necesidad de no bajar la guardia. “Estamos en un periodo festivo, de gran importancia religiosa y de aglomeraciones, pero este año desafortunadamente no podemos hacerlo. En Pascua deberemos unirnos en los sentimientos, pero manteniendo el distanciamiento social. El hecho de que las curvas nos muestren un descenso es una señal positiva, pero hay que mantener las medidas restrictivas”, ha dicho. Y ha añadido: “No podemos ilusionarnos con que la situación se vaya a resolver pronto”.

Walter Ricciardi, miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y principal asesor del Ministerio de Sanidad italiano en esta emergencia, también ha advertido de que todavía no ha llegado el momento de cantar victoria y ha llamado a intensificar los esfuerzos para contener la propagación del virus. “Los números nos dicen que todavía estamos en medio de una pandemia en la que los casos están creciendo. Aunque haya disminuido el ritmo de aumento, tenemos que esperar al descenso decisivo de la curva. En ese momento podremos estar más tranquilos”, ha dicho en una entrevista con el diario La Repubblica este viernes. “Si la gente empieza a salir ahora será un desastre. Todavía no ha terminado nada, debemos tener paciencia. Si bajamos la guardia nos arriesgamos a una segunda oleada, que como en todas las pandemias es todavía más violenta”, ha añadido.

El Ministerio del Interior ha preparado un plan de controles en las carreteras y autopistas para evitar que estos días de vacaciones la gente circule e intente llegar a las segundas residencias en la playa o en la montaña o vayan a visitar a los familiares. No se establecerán puntos de control aleatorios en las entradas y salidas de las ciudades, como se ha hecho hasta ahora, sino que se harán controles en embudo, con desvíos y paradas obligatorias en las áreas de servicio de las carreteras, donde las fuerzas del orden examinarán una a una las autocertificaciones con las que los ciudadanos tienen que justificar sus desplazamientos. Solo podrán desplazarse los que deban moverse por trabajo, como sanitarios, voluntarios o miembros de protección civil o por motivos de urgencia. Los que no puedan justificar la causa de su viaje serán sancionados y deberán volver a sus casas.

El jueves, el Ministerio del Interior realizó casi 300.0000 controles en todo el país y sancionó a más de 10.000 personas por incumplir las restricciones de movilidad. De ese total, 57 habían falseado las autocertificaciones y 32 eran positivas de coronavirus y habían violado la cuarentena a la que debían someterse.

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