El Papa acepta la dimisión del cardenal Barbarin, epicentro del debate sobre la pederastia en la Iglesia francesa

Francisco ha anunciado su decisión después de que un tribunal de apelación absolviera al exarzobispo de Lyon, acusado de haber silenciado los abusos de un cura a menores

El cardenal de Lyon, Philippe Barbarin.
El cardenal de Lyon, Philippe Barbarin.ERIC CABANIS / AFP

Es, como dicen la propia diócesis de Lyon y hasta el afectado, una página que se pasa. El papa Francisco ha aceptado al fin la dimisión del cardenal Philippe Barbarin, convertido en un símbolo del silenciamiento durante décadas de los abusos de menores en el seno de la Iglesia católica francesa. La decisión se ha conocido un mes después de que un tribunal de apelación absolviera al antiguo arzobispo de Lyon, uno de los religiosos más poderosos de Francia, a quien un tribunal había condenado hace un año a seis meses de prisión con exclusión de pena por ocultar casos de pederastia en su diócesis.

“El papa viene de aceptar la dimisión del cardenal Barbarin. Para ninguno de nosotros constituye una sorpresa pero, aun así, sentimos que vivimos un momento importante para la diócesis. Se ha pasado una página”, dijo Michel Dubost, nombrado administrador apostólico de la diócesis de Lyon tras el caso Barbarin, en un comunicado en el que anunciaba la decisión de Roma. El propio Dubost continuará al frente de la institución lionesa hasta el nombramiento de un nuevo arzobispo “en las próximas semanas”, agregó.

Si la noticia no ha causado sorpresa es porque el propio Barbarin había reiterado su deseo de dimitir. La primera vez lo hizo tras conocer su condena, en marzo de 2019, cuando el tribunal de primera instancia consideró probado que aunque varias víctimas de pederastia acudieron a él entre 2014 y 2015 y le contaron los abusos sexuales que sufrieron en los años 80 por parte de un cura de su diócesis, Bernard Preynat, Barbarin no lo denunció ante la justicia. El alto religioso tampoco actuó de forma decidida para apartar al sacerdote de sus funciones, en el ejercicio de las cuales un cuarto de siglo después de haber cometido los abusos -que él mismo había admitido ante las autoridades eclesiásticas- seguía trabajando cerca de menores.

El año pasado, y consciente de que Barbarin había anunciado su decisión de apelar la condena, el papa rechazó su dimisión. Pero tras ser absuelto, el 30 de enero, el religioso francés, que durante todo este tiempo ha permanecido apartado de las tareas de dirección de la diócesis de Lyon, volvió a pedir que Francisco aceptara su renuncia, algo que finalmente ha hecho ahora.

En un vídeo agregado al anuncio, un Barbarin visiblemente aliviado y mucho más animado que en sus últimas apariciones públicas, siempre en los tribunales, el religioso, de 69 años, insistió en la importancia de que la diócesis cambie de manos. “Hay que rezar ante todo por las víctimas de estos actos horribles realizados por curas, es una gran herida para ellos y para la Iglesia, pero es bueno que se pase página y que venga alguien a abrir una nueva etapa”, señaló el religioso, que se manifestó dispuesto a aceptar cualquier puesto que le ofrezca la Iglesia.

Aunque con su dimisión se pase una página en uno de los capítulos más sombríos de la historia de la Iglesia francesa, esta todavía no ha acabado. Para empezar, todavía falta por conocer la sentencia del juicio al cura Preynat, celebrado también a comienzos de este año, que se espera sea anunciada el 16 de marzo. El sacerdote afronta una pena de al menos ocho años. Más allá de Lyon, la Iglesia todavía investiga cuántos casos de pederastia se produjeron en su seno desde 1950. La comisión independiente nombrada para hacer las averiguaciones continúa activamente su trabajo y tiene previsto presentar un informe el año que viene.

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