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Patrick deberá mostrar su madurez ante el juez para cambiar su sexo en el DNI

El Supremo avala que un joven transexual modifique su sexo en los registros, pero deja en manos de la Audiencia Provincial decidir si cumple las condiciones marcadas por el Constitucional

Varias personas sostienen una bandera arcoiris en el desfile del Día del Orgullo Gay en julio de 2018 en Madrid.
Varias personas sostienen una bandera arcoiris en el desfile del Día del Orgullo Gay en julio de 2018 en Madrid.

Patrick tenía 12 años cuando reclamó por primera vez a un juez poder cambiar la inscripción de su nacimiento en el Registro Civil para figurar como hombre en vez de como mujer. Le faltan tres meses para cumplir 18 y todavía no lo ha conseguido. Tras más de cinco años de batallas judiciales, el Tribunal Supremo le emplazó este miércoles a una más: el alto tribunal avaló su pretensión, pero dejó en manos de la Audiencia Provincial de Huesca valorar si el joven cuenta con la “suficiente madurez y se encuentra en una situación estable de transexualidad”, las dos condiciones que impuso el verano pasado el Tribunal Constitucional para que los menores puedan modificar la inscripción de su sexo en los registros y, así, reflejarlo también en el DNI.

El Constitucional (que se pronunció sobre el caso de Patrick a petición del Supremo) concluyó que el artículo 1 de la ley de 2007 que regula el cambio de sexo en los registros y limita esta opción a los mayores de 18 años podía vulnerar derechos fundamentales de los menores transexuales. Los magistrados abrieron la vía para que los afectados pudieran lograr su deseo antes de cumplir la mayoría de edad, pero puso limitaciones y al Supremo le tocaba ahora decidir cómo se evalúa si el menor es suficientemente maduro y su transexualidad, “estable”.

La sentencia notificada este miércoles aplica por primera vez la doctrina fijada por el Constitucional y marca el camino que deberán recorrer los adolescentes transexuales. Todo apunta a que seguirá siendo largo, aunque menos que ahora.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo ha admitido el recurso de los padres de Patrick y revoca las dos sentencias anteriores (la primera, de un juzgado de Huesca, y la segunda, de la Audiencia Provincial), que rechazaron que pudiera cambiar su sexo en los registros. Los magistrados han acordado, además, devolver el caso al tribunal de apelación (la Audiencia de Huesca) para que escuche al menor y decida si cumple las condiciones establecidas por el Constitucional. Si es así, la Audiencia deberá dictar una nueva sentencia en la que acuerde el cambio de sexo de Patrick en los documentos oficiales.

Para la madre del joven, la sentencia del Supremo, aunque haya admitido su recurso y anulado las dos anteriores, supone “un poco una tomadura de pelo”. “Es ridículo que haya que pasar por todo eso para cambiar un dato del Registro Civil que no le importa nada más que a él”, lamenta Natalia Aventin, en conversación telefónica. Patrick cumplirá 18 años dentro de tres meses y, entonces, ya podría dirigirse directamente al Registro Civil para modificar su inscripción. Pero ese trámite también es largo, por lo que su madre cree que seguirán la ruta marcada por el Supremo. “Al menos este camino ya lo tenemos avanzado. En el otro habría que empezar de cero”. “Es desesperante. Menos mal que no es nada que tenga verdadero peso en su vida. Si no, se la destroza”, añade.

Al joven y su familia les queda el consuelo de haber abierto el camino para los que vienen detrás. “Pero lo que queremos es una ley, que el cambio del registro sea un trámite para todos que no necesite pasar por psicólogos y médicos”, afirma Aventin.

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