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Parir con la mediación del juez de guardia

Una mujer da a luz de urgencia en el paritorio del hospital comarcal de Verín (Ourense) cerrado el día 1 por decreto de la Xunta. Feijóo se plantea ahora reabrirlo

Entierro simbólico del paritorio del hospital comarcal de Verín el pasado día 7.
Entierro simbólico del paritorio del hospital comarcal de Verín el pasado día 7. EFE

Doce días después de que el Servicio Galego de Saúde (Sergas) decretase el cierre del paritorio del hospital comarcal de Verín (Ourense) —basándose en que el bajo número de partos “resta pericia a los ginecólogos”— ha tenido que abrirse para asistir a una gestante que acudió por urgencias. La inminencia del parto llevó al jefe de Ginecología a optar por no trasladarla al complejo hospitalario de Ourense (a 72 kilómetros), como obliga la Xunta desde el pasado día 1. Para que pudiera realizarse ahí el parto tuvo que mediar el juez de guardia.

En medio de la fuerte contestación social a la decisión del Gobierno de Alberto Núñez Feijóo de cerrar el paritorio del hospital comarcal —multitudinarias manifestaciones, broncos debates del PP contra todos los grupos en el Parlamento autónomo y un encierro vecinal en el hospital que se mantiene desde el día 1— la naturaleza ha seguido su curso, ajena a lo político.

Sobre las cuatro de la madrugada de este jueves acudió a urgencias del hospital comarcal una mujer que había roto aguas y tenía una dilatación de cuatro centímetros. La matrona que la atendió avisó al jefe de Ginecología, Javier Castrillo, y este se dispuso a pedir una ambulancia para trasladarla al Complejo Hospitalario Universitario de Ourense, siguiendo la orden del Gobierno gallego.

Cuando estaba haciendo el informe para el traslado, la matrona lo avisó de que la dilatación era ya de seis centímetros. “Subí a verla y era de ocho, iba rapidísimo”, explica Castrillo la razón porque la que finalmente decidió no trasladarla y reclamar un pediatra a la directiva de guardia del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO).

“Primero me dijo que sí, que lo enviarían, pero al cabo de un rato me llamó para decirme que si yo había tomado la decisión de dejarla parir aquí, que asumiese también la responsabilidad y llamé al juez de guardia”, relata el ginecólogo.

Sostiene que su decisión se basó en criterios técnicos. “Hay escalas que miden la inminencia de un parto y todas las guías desaconsejan el traslado cuando hay riesgo de parto in itinere. Yo actué protegiendo el bien mayor”, afirma.

El juez de guardia lo respaldó. “Me dijo que estaba actuando con arreglo a la legalidad. A los pocos minutos, el gerente del hospital de Verín me comunicó que hablaría con el de Ourense y poco después dijeron que lo enviaban”.

El parto fue sencillo. El ginecólogo asegura que tuvo que ayudar un poco “porque le costó bajar la cabeza, pero el niño nació como una rosa”. No obstante, el pediatra que finalmente acudió se lo llevó a Ourense poco después. “Nosotros enviamos también a la madre en otra ambulancia porque le da el pecho y porque no es adecuado separarlos, especialmente si no hay motivo”, afirma Castrillo.

La ausencia de pediatras en Verín es, según los trabajadores de ese hospital, “la verdadera razón” por la que Feijóo ha decidido cerrar el paritorio. Creen que es un primer paso en el desmantelamiento del hospital. Los pediatras de guardia del CHUO estaban obligados por sentencia judicial a trasladarse al de Verín “y para ellos era agotador y han estado presionando al Sergas que creyó que cerrando el paritorio evitaba el problema”, señalan los representantes del personal.

El cierre del paritorio, anunciado a los trabajadores con escasos días de antelación, puso en pie de guerra a las embarazadas de Verín y de los municipios adscritos a este hospital que tendrían que trasladarse por carretera durante una hora u hora y media. Las gestantes lideraron una rebelión que se mantiene activa tras una primera manifestación multitudinaria.

La presión vecinal llegó a generar un cisma en el PP gallego, ya que los alcaldes de las zonas afectadas (en su mayoría del PP) respaldaron a sus vecinos en contra de la Xunta. El presidente del PP y de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar, plantó cara a Feijóo, quien se está replanteando la decisión a la vista de lo ocurrido este jueves. “Si tenemos pediatras en Verín y nos dicen que volvemos a dar las condiciones de seguridad en el parto y en la atención a los niños, volveremos a rehabilitar el acto concreto del parto en el hospital comarcal”, ha dicho Feijóo.

La Xunta de Galicia niega, a través de un comunicado difundido por el Sergas, que el hospital de Ourense se negara “en momento alguno” a enviar un pediatra a Verín por lo que, puntualiza, “el traslado no tiene relación con una supuesta intervención judicial en este procedimiento". Añade que el ginecólogo de Verín “no lo comunicó a la dirección de área sanitaria de Ourense ni de forma oral ni por escrito”. Javier Castrillo advierte de que tiene testigos tanto de que le negaron el pediatra cuando lo pidió como de que lo llamaron después de que él hablase con el juez de guardia, para confirmarle que iría. Por su parte a última hora el Tribunal Superior de Justicia de Galicia ha afirmado que el doctor contactó con el juez, quien no abrió diligencias pero sí pidió al profesional que hiciese lo mejor para la madre y el bebé.

Castrillo asegura que a la vista de esta experiencia, se encuentra entre la espada y la pared. Aunque advierte de que seguirá asistiendo a los partos inminentes como este. “Si no quieren que lo haga tendrán que tapiar con ladrillo el paritorio”, sostiene.

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