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Usan ratones morunos para identificar los niveles de contaminación de Doñana

Investigadores de la Universidad de Córdoba han hallado alteraciones en proteínas de estos animales relacionadas con la presencia de agentes contaminantes

doñana
Dos cigüeñas en la Dehesa de Abajo, dentro del espacio natural de Doñana.

Un equipo del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Córdoba ha detectado la relación existente entre la alteración de proteínas en ratones morunos del Parque Natural de Doñana y la presencia de agentes contaminantes en este espacio natural. Este hallazgo permitirá evaluar la contaminación ambiental en esta reserva de la biosfera. El descubrimiento, que podrá ser aplicable al ser humano, posibilitará también dar “soluciones de manera temprana” a la problemática.

Hasta ahora, este grupo de trabajo, liderado por José Alhama y Carmen Michán, estudiaba la contaminación en Doñana y en los alrededores analizando los productos químicos que había en el suelo o en el ambiente. Fue entonces cuando comenzaron a trabajar con varios animales terrestres o acuáticos, entre ellos el ratón moruno, el micromamífero más abundante en este espacio natural. “Este organismo estaba viviendo en un ambiente con distintos grados de contaminación y su organismo cambiando a diversos agentes contaminantes”, ha manifiestado Nieves Abril, una de las integrantes del grupo de investigación.

Tras extraer de los ratones muestreados los principales órganos vitales -hígado, riñón, pulmón, corazón y bazo-, los investigadores observaron que estos animales, tomados de zonas colindantes al Parque Natural con altos grados de contaminación, presentaban “grandes alteraciones a nivel molecular”, principalmente en proteínas, metabolitos, ADN y ARN. Se dispuso entonces a estudiar los daños oxidativos -deterioro celular- en proteínas, una de las moléculas que mayor estrés oxidativo sufre, por la presencia de agentes contaminantes como cobre, hierro, cadmio, arsénico o azufre.

Durante el análisis, se emplearon técnicas de 'proteómica redox', una herramienta para la identificación de proteínas oxidadas, y se pudo observar que los contaminantes afectaban a "procesos biológicos clave”, como el recambio de proteínas para reparar los daños oxidativos o los relacionados con la eliminación de tóxicos. “Estos tienen lugar en el hígado y pueden llegar a provocar daños importantes en él”, ha aseverado Nieves.

Con este trabajo, los investigadores han transformado al ratón moruno, de apenas diez centímetros y no más de veinte gramos de peso en el mejor de los casos, en un “bioindicador de la contaminación”, un sistema para trazar los rastros de residuos industriales y agrícolas como pesticidas en el medio ambiente y en la salud de los organismos. “Esto nos permitirá que si nos vamos a otro sitio y vemos que hay una respuesta biológica -alteración de esas proteínas, más oxidadas o menos oxidadas, cantidad elevada de ciertas moléculas o expresión genética anormal- podamos detectar la presencia de contaminación ambiental”.

Asimismo, teniendo en cuenta que las mismas enzimas que se ven alteradas en el ratón, se ven alteradas en el ser humano, se podrán conocer “situaciones de exposición” a agentes contaminantes, así como posibles soluciones para corregirlo.

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