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La brutalidad en la detención de una adolescente por jugar con agua indigna a Irán

Los agentes golpearon a la chica, de 15 años, y la arrastrarron hasta el coche policial

Mujeres en Irán este junio. En vídeo, las imágenes de la detención.

La brutalidad policial en la detención de una adolescente en Teherán ha desatado la indignación de los iraníes. La chica, de 15 años y cuya identidad no se ha revelado, participaba con varios amigos y amigas en una batalla de agua en un parque cuando irrumpieron los agentes. El incidente ha puesto contra las cuerdas a las autoridades: la policía se ha visto obligada a dar explicaciones, hay una petición para que el ministro del Interior comparezca ante el Parlamento, e incluso el portavoz del Gobierno ha hablado del asunto.

“No sé qué ha ocurrido exactamente, pero la reacción policial no se corresponde con el delito, en caso de que se haya producido alguno”, ha declarado este miércoles Ali Rabii, el portavoz del Gobierno, citado por la agencia iraní ISNA. Rabii ha asegurado que el presidente Hasan Rohani está al tanto del asunto y que ha hablado con el responsable de Interior, Abdolreza Rahmani Fazli.

En las imágenes que han sacado a la luz el caso se ve como un hombre, presumiblemente un policía de paisano, agarra a una joven y la mete por la fuerza dentro de un coche policial, sin atender a sus gritos; una vez conseguido su propósito, le propina un puñetazo. “Grábalo, grábalo”, grita una voz femenina, mientras otra pide al policía que suelte a la chica. Luego, alguien insulta al agente: “Cabrón”, “guarro”.

El vídeo, de apenas 22 segundos, lo grabó con mano temblorosa una de las amigas de la detenida y ha sido difundido por la activista Masih Alinejad, a quien la muchacha también ha relatado su versión de lo ocurrido. Desde su exilio en Estados Unidos, Alinejad promueve la campaña Miércoles Blancos, en protesta por la obligatoriedad del velo, y Mi cámara mi arma, que anima a las iraníes a utilizar sus móviles para documentar los abusos de que son objeto por parte de la policía moral.

“Varios amigos habíamos quedado para vernos. Estábamos mojándonos con las pistolas de agua, un juego inocente que no hace daño a nadie y ayuda a sobrellevar el calor del verano”, contó a Alinejad la chica que grabó las imágenes. Cuando llegó la policía, “la mayoría de los otros niños lograron escaparse, solo quedamos tres de nosotras. Mi amiga, a la que se ve en las imágenes, fue golpeada con fuerza y reaccionó. Fue un sentimiento terrible ver a la policía golpear a una chica inocente de 15 años. Ni siquiera tenía el pañuelo mal puesto. Se le cayó cuando la policía empezó a arrastrarla. (…) Lloraba y gritaba, pero nadie vino a ayudarla. Todo el mundo tenía miedo”, concluye la joven.

La desproporcionada violencia policial ha indignado a muchos iraníes, que han acudido a las redes sociales para expresar su malestar. Algunos han comparado el trato dado a la adolescente con el guante de seda que la policía empleó con Mohammad Ali Najafi, el antiguo alcalde de Teherán que a principios de este mes se autoinculpó del asesinato de su mujer. “Solo estaban jugando con agua y divirtiéndose”, subraya Alinejad, en un intercambio de mensajes con EL PAÍS.

Ahí está el problema. En los últimos veranos y a falta de otras opciones de entretenimiento, se ha popularizado entre los jóvenes iraníes organizar batallas de agua. Chicas y chicos se reúnen en los parques de las ciudades y se retan a mojarse unos a otros. Para los más conservadores se trata de un divertimento obsceno que no solo junta a ambos sexos, algo que los fundamentalistas consideran tabú, sino que al empaparse la ropa, se pega al cuerpo y marca sus formas. Además, a menudo, en el fragor del combate, a ellas se les cae el pañuelo con el que todas las mujeres en Irán tienen que cubrirse obligatoriamente el cabello.

La policía ha explicado en un comunicado que recibió una llamada a las cuatro y media de la tarde del pasado sábado avisando de que “un grupo jóvenes se encontraba en una situación inadecuada y violaba las normas” en un parque de Tehranpars, un barrio situado al este de la capital iraní. Varios agentes se desplazaron al lugar y, según su versión, los chavales se negaron a irse y ofrecieron resistencia. “Tres hombres y dos mujeres jóvenes han sido detenidos por no obedecer las órdenes de la policía, violar las normas, enfrentarse a los agentes y quitarse el velo”, asegura el texto oficial.

No está claro quiénes son los otros cuatro detenidos; pero la joven que aparece en el vídeo quedó en libertad después de que sus padres y su hermano acudieran a la comisaría de policía y prometieran que la chica “va a comportarse en el futuro”, según explicó a Alinejad, la amiga que grabó el incidente.

“La actuación de la policía no puede justificarse bajo ninguna excusa. Este tipo de actos pone en peligro la seguridad psicológica de los ciudadanos”, ha denunciado Tayebeh Siavoshi, diputada reformista por Teherán. No ha sido la única. Una treintena de parlamentarios del ala moderada ha pedido al ministro del Interior que dé explicaciones sobre lo ocurrido.

Conscientes de que están en el ojo del huracán, los ultras también han pasado a la ofensiva. La televisión estatal (que controlan) emitió el martes por la noche un reportaje en el que pretenden recoger el sentir de la calle entrevistando a varias personas claramente afines a sus ideas. “Eran salvajes. Atacaron a los agentes diciendo palabrotas. Las chicas tenían una actitud provocadora”, declara un hombre. “Hay manos ocultas apoyándoles. Buscan objetivos especiales. No son sanos”, afirma una mujer.

"Algunos policías tratan de forma humillante a las mujeres y las adolescentes [...] Lo que hacen bajo pretexto de la protección de la virtud y la prevención del vicio, no solo fracasa en su intento de promover el velo islámico, sino que produce el efecto contrario y genera rechazo hacia lo religioso entre la gente", escribe Hamdeli, el único periódico que ha recogido el tema.

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