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Feminismo en Japón: #KuToo o la constitucionalidad de los tacones

La campaña en redes lanzada por una joven de Tokio ponen de relieve las estrictas normas de etiqueta en el país asiático

Yumi Ishikawa, fundadora del Movimiento KuToo en Japón el pasado 3 de junio en una conferencia en Tokio.
Yumi Ishikawa, fundadora del Movimiento KuToo en Japón el pasado 3 de junio en una conferencia en Tokio. AFP

Las normas de etiqueta de la funeraria en la que trabajaba obligaban a Yumi Ishikawa, una joven tokiota, a calzar a diario tacones de entre 5 y 7 centímetros. Cuando los pies empezaron a dolerle, su primera reacción fue quejarse en redes sociales. Pero no se detuvo ahí: Ishikawa puso en marcha una campaña digital para reclamar que las empresas no pudieran exigir a sus empleadas este tipo de calzado. La petición, que ya acumula más de 26.000 firmas (y subiendo) en la plataforma Change.org, ha dado pie a un movimiento social bautizado #KuToo, un guiño al #MeToo estadounidense, a partir de un juego de palabras entre “kutsu”, zapato, y “kutsuu”, dolor.

Su repercusión ha sido tal que el ministro de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, Takumi Nemoto, se ha pronunciado al respecto este miércoles. “Es necesario y apropiado” llevar tacones en el trabajo, respondió al ser interpelado por un miembro de la oposición durante un comité parlamentario, argumentando que, aunque la salud y seguridad de los trabajadores debe ser protegida, las exigencias laborales son muy variadas.

Estos comentarios se producen dos días después de que Yumi Ishikawa hiciera llegar su reclamación al Ministerio. “Parece que los hombres no entienden que calzar tacones puede resultar doloroso y causar lesiones”, afirmaba la protagonista en declaraciones a Reuters. Ishikawa, que posa sonriente vistiendo unas zapatillas deportivas en periódicos de todo el mundo, se muestra esperanzada de que tanto interés anime a las mujeres japonesas a tratar el tema con sus jefes: “Todo esto puede fomentar este tipo de conversaciones, creo que estamos yendo por el buen camino”.

El ministro, encargado de supervisar las reformas laborales del país, todavía no ha dado una respuesta definitiva: se limitó a añadir que la petición estaba siendo considerada y se negó a realizar más comentarios.

La importancia de unos zapatos

El revuelo causado por el movimiento #KuToo demuestra que se trata de una cuestión transversal relacionada con varios ámbitos al mismo tiempo. El primero son las rígidas convenciones imperantes en la sociedad japonesa y, en especial, en la vida profesional. Esto incluye, como es lógico, la indumentaria: es habitual ver hordas de empleados de oficina vestidos de manera idéntica —camisa blanca con traje, corbata y zapatos negros— tomar las calles al final de la jornada laboral, aunque para algunos esa hora en ocasiones no llegue nunca. Muchas de las tiendas en las zonas financieras venden camisas y corbatas baratas para los que no regresaron a casa, ya fuera por trabajar toda la noche o por ahogar su estrés en alcohol.

“Las reglas de etiqueta está muy establecidas: los hombres llevan traje durante todo el año, y las mujeres falda y tacones”, apunta Kathryn Tanaka, profesora asociada en la Universidad de Otemae. “Se podría ver esto como un movimiento amplio que afecta a todos los trabajadores”, añade, “aunque las mujeres a menudo se ven sometidas a reglas más discriminatorias”.

También hay en juego una importante dimensión económica. Ante la espiral deflacionista que mantiene el mercado japonés atrapado desde hace décadas, el Gobierno ha tratado de poner toda la carne en el asado en su apuesta por la productividad. Uno de los frentes prioritarios ha sido lograr la plena incorporación de las mujeres al mercado laboral. En opinión de Tanaka, “el movimiento #KuToo también está relacionado con esto. Muchas mujeres han criticado al Gobierno por no promover su participación de manera efectiva. Por eso, una gran mayoría entiende este tema como una manera de facilitar su vida profesional”.

El feminismo todavía tiene mucho terreno por recortar en Japón. En la clasificación por países en materia de igualdad de género elaborada en 2018 por el Foro Económico Mundial, Japón se colocaba en la posición 110º de 149, por detrás de países como Mauritania, India o Ghana. “Poner en práctica un activismo feminista al estilo de Estados Unidos o Europa es un poco más complicado, las mujeres aquí todavía tienen que enfrentar barreras institucionales y sociales que en otros países ya se han superado hace tiempo”, concluye Tanaka. Yumi Ishikawa y el #KuToo invitan a su país a dar un paso, con calzado plano, en esa dirección.

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