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Una mujer que vivía en un centro de acogida para maltratadas de Granada, apuñalada por su expareja

La víctima, de 32 años, está ingresada en estado muy grave en un centro hospitalario de la ciudad

Dos policías, en la zona de Granada en la que la noche del jueves un hombre apuñaló a su expareja. En vídeo, una mujer que ha sufrido violencia de género es más vulnerable a caer en manos de otro maltratador.

María, de 32 años, salió ayer del centro de acogida en el que reside con una fiambrera en el bolso. Trabaja como peluquera, es temporada de comuniones y hay tanto que hacer que había preferido comer allí mismo. Pasó toda la jornada en su puesto de trabajo. En su camino de vuelta, minutos antes de las nueve de la noche, se encontró con su expareja en la Plaza de la Libertad, en el centro de Granada. Ella había presentado dos denuncias por violencia machista contra dos parejas anteriores, pero no contra él. Sin embargo, lo había dejado hace poco porque ya sabía a dónde se dirigía la relación, según cuentan quienes la conocen.

Apuñalamiento Granada
El arma utilizada por el agresor de Granada, en una imagen publicada por la Policía Local.

Antonio Sánchez Portillo, de 36 años y residente de Monachil (Granada), había ido a buscarla. Le dio una puñalada y emprendió la huida. Pero volvió sobre sus pasos y se ensañó con ella. Le asestó “múltiples puñaladas” en el cuello y el abdomen. La dejó sangrando en el suelo y huyó. Minutos después fue detenido por la Policía Local, aunque se resistió intensamente. Pasará a disposición judicial durante el fin de semana.

La mujer se encuentra ahora en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Virgen de las Nieves. La noche del jueves fue intervenida quirúrgicamente de urgencia. Su pronóstico es reservado y se sigue pendiente de su evolución, según fuentes sanitarias, que indican que su vida no corre peligro. La investigación está en manos de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) y el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional.

María, nacida en 1986, llegó a Granada el pasado noviembre. La última denuncia por violencia machista la había puesto en Málaga, donde residía hasta entonces. Allí había pasado a formar parte del sistema de acogida del Instituto Andaluz de la Mujer, órgano de la Junta de Andalucía. El organismo decidió que su mejor destino era un centro de acogida en la capital granadina, donde ha mantenido en estos meses “una trayectoria ejemplar”, según cuentan quienes han tratado con ella. Tanto, que los responsables de la peluquería en la que trabaja habían decidido cambiar su contrato temporal por uno indefinido la semana que viene.

También iba a abandonar a corto plazo el centro por un piso tutelado. “Era el paso previo a su independencia total”, explica Alberto Arnaldo, gerente de la Red de Acogida de la Junta de Andalucía. “Tenía un proyecto de vida, un trabajo y muchas ganas de vivir”, ha subrayado la consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la administración andaluza, Rocío Ruiz, que ha condenado “la salvaje” agresión sufrida por la mujer.

La víctima —que tiene una hija menor de edad que vive con un familiar— no había notificado ningún cambio en su situación sentimental de manera oficial. “Intentamos que siempre lo digan, creemos que es fundamental para poder ofrecer total seguridad. Pero tampoco podemos obligarlas”, añade Arnaldo, que cree que en estos casos el foco hay que ponerlo en el agresor, no en la agredida. “La mujer no puede desaparecer, no puede pasar su vida encarcelada entre cuatro paredes con miedo a salir. Tiene el derecho a sentirse segura”, subraya.

El responsable de acogida autonómico cree que “nada ha fallado en la coordinación entre el personal del centro de acogida, los responsables municipales, el IAM o las fuerzas de seguridad del estado”. Hacía solo dos días que la víctima había mantenido contacto con una de las agentes de la UFAM de la Policía Nacional.

Varias personas que se encontraban en la Plaza de la Libertad alertaron de que un hombre estaba apuñalando a una mujer sobre las 20.55 del jueves. Varias patrullas de la Policía Local que se encontraban realizando un control rutinario en la calle Gran Vía, a menos de un kilómetro del lugar, se dirigieron hacia allí. Una de ellas fue directamente a auxiliar a la mujer mientras llegaba el dispositivo sanitario de emergencias. Otros agentes se dirigían a la búsqueda del agresor cuando se encontraron a una persona corriendo. Llevaba las manos ensangrentadas —como relató la propia Policía Local en su cuenta de Twitter— y un gran cuchillo en la mano, así que lo siguieron. Le dieron alcance rápidamente, pero se resistió. No quiso soltar el arma blanca. Solo cedió cuando fue encañonado por los policías. Finalmente, fue detenido en la Plaza de los Naranjos, a 300 metros de distancia de la agresión.

Según fuentes policiales, la sangre en sus manos era de la víctima, aunque también se debía al corte que sufrió en uno de sus dedos mientras asestaba las puñaladas. Fue atendido en el centro hospitalario del Parque Tecnológico de la Salud por dichas heridas bajo custodia policial. El agresor continúa detenido en las dependencias de la Policía Nacional. Se prevé que pase a disposición judicial el sábado o el domingo, una vez que se complete la investigación sobre el suceso, que sigue abierta, según fuentes del cuerpo.

A las 12.00 de este viernes, una veintena de personas se han concentrado ante la sede del IAM en Granada, en el barrio de El Realejo, para mostrar su rechazo a esta agresión. Entre ellas se encontraba la responsable del Instituto Andaluz de la Mujer, Ruth Martos, así como representantes de diversas asociaciones de mujeres de la Plataforma 8-M y 25-N. “Estamos ya muy cansadas. La violencia machista no para. Ya no hay palabras, prácticamente. Es una gran indignación lo que sigue ocurriendo todos los días. Y le puede pasar a cualquier mujer”, subraya Paqui Fuillerat, una de las responsables de la plataforma, que ha insistido en la importancia “de que las mujeres víctimas de violencia de machista se sientan seguras y tengan todos los medios a su alcance”.

En lo que va de año, 20 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Hay otros dos casos más en investigación. Desde que se registran datos oficiales, en 2003, son 994.

El teléfono de atención a las víctimas es el 016, no deja rastro en la factura, aunque es necesario borrarlo del registro de llamadas.

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