Alejandra Costamagna | Escritora chilena

“El boom latinoamericano fue totalmente machista”

Costamagna, finalista del Premio Herralde con ‘El sistema del tacto’, integra un flamante colectivo feminista en su país que busca visibilizar la escritura hecha por mujeres

La escritora Alejandra Costamagna durante la entrevista con EL PAÍS, en la comuna de Nuñoa, Santiago de Chile.
La escritora Alejandra Costamagna durante la entrevista con EL PAÍS, en la comuna de Nuñoa, Santiago de Chile. Sebastián Utreras

En el país de la poeta Gabriela Mistral, Chile, donde nació Alejandra Costamagna en 1970, la inequidad contra las mujeres también es evidente en el mundo del libro: desde que en 1942 se concedió el primer Premio Nacional de Literatura, por ejemplo, apenas cinco escritoras han recibido el galardón. Es una de las ingratas realidades que intenta visibilizar un nuevo colectivo chileno que integran mujeres del ámbito literario –escritoras, editoras, ilustradoras– que se encontraron en la Alameda el pasado del 8 de marzo, en una concentración feminista que solo en Santiago de Chile convocó a unas 500.000 personas, según la organización. “Luego de marchar juntas, nos hemos autoconvocado para seguir trabajando. Nos mueve el deseo de reparar la desigualdad histórica que las mujeres han vivido en nuestra área y también las ganas de celebrar la escritura hecha por mujeres, potenciándola y visibilizándola”, relata Costamagna, en una pequeña cafetería del tradicional barrio de Ñuñoa de la capital chilena.

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Autora de novelas como En voz baja o los cuentos reunidos en Animales domésticos, es una de las grandes y prolíficas escritoras chilenas de la actualidad. Roberto Bolaño, una de las últimas grandes estrellas de la literatura nacional, señaló que había “una generación de escritoras chilenas que promete comérselo todo”. “A la cabeza, claramente, se destacan dos. Estas son Lina Meruane y Alejandra Costamagna, seguidas por Nona Fernández y por otras cinco o seis jóvenes armadas con todos los implementos de la buena literatura”, indicó antes de morir el autor de Los detectives salvajes o 2666.

La propia Costamagna incluye en el listado de Bolaño a varias otras. “Alia Trabucco Zerán, Cynthia Rimsky, Carolina Melys, Carmen García, Julieta Marchant, Victoria Ramírez, Elvira Hernández o Verónica Zondek”, enumera esta autora amable y risueña que parece sentirse como en casa en el pequeño restaurante: apenas llega se saca los zapatos y, como si estuviese en la sala de su piso, conversa sin pensar en el tiempo ni mirar el reloj. Sobre la agrupación que integra junto a otro centenar de mujeres –que todavía no ha sido bautizada–, agrega: “Somos un colectivo feminista, por lo tanto, con una inclinación de trabajo profundamente política. Estamos al comienzo de un camino, sabemos que nos queda mucho por madurar y decidir”.

La batalla en las universidades

En Chile el movimiento feminista es fuerte. En mayo de 2018, la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres explotó en las universidades y su punta de lanza fueron las jóvenes y las universitarias. Las conquistas sociales, aunque lentamente, avanzan: este viernes entró en vigencia la ley que penaliza el acoso sexual callejero, aprobado recientemente en el Parlamento, y mujeres conquistan espacios de poder que en otros tiempos pertenecieron exclusivamente a varones ilustres. La Academia Chilena de la Lengua, por ejemplo, liderada siempre por hombres en sus 133 años de historia, desde enero pasado es dirigida por la ensayista Adriana Valdés.

Pero existen desigualdades históricas que probablemente necesitará de décadas para reparar: “Si analizamos cómo en Chile nos han enseñado literatura en el colegio, vemos cómo han sido absolutamente silenciadas mujeres relevantes, comenzando por Marta Brunet. Los críticos de la época decían para alabarla: ‘No es una escritora, es un escritor’. Es decir, era buena en tanto escribía como un hombre”, detalla Costamagna, que abre su mirada para analizar el escenario de la región. Ejemplifica: “El boom latinoamericano fue totalmente machista. Comandando absolutamente por hombres, no hay ni una sola mujer y, por favor, estaban Elena Garro, Clarice Lispector, Rosario Castellanos y una de sus precursoras, María Luisa Bombal”.

Lo de Costamagna y el feminismo no es nuevo. En su última novela, El sistema del tacto, finalista del Premio Herralde, narra el viaje de Ania desde Chile a Campana, una pequeña ciudad de la provincia de Buenos Aires, para acudir el funeral de su tío Agustín. Es un texto que tiene algunas líneas autobiográficas: los padres de la escritora son argentinos –llegaron en 1967 a Chile huyendo de la dictadura del general Juan Carlos Onganía­– y ante la mirada de su familia argentina, Costamagna siempre fue la chilenita.

“Este libro surgió primero como una investigación documental sobre los procesos migratorios de fines del siglo XIX y comienzos del XX desde Italia y España hacia Argentina. Buscaba centrarme en figuras particulares, como mis bisabuelos, que hicieron ese trayecto. Porque... ¿qué se pierde en términos de identidad?”, explica la escritora sobre los orígenes de su último libro que, en algún momento, pasó a la ficción: “Pero no entendiendo la ficción como invención, sino como una articulación de los materiales que ponen en diálogo lo real y lo imaginario”.

Intimidad e historia, el desgarro de la huida, la pregunta por los orígenes, la pertenencia, el mundo de la familia y las disyuntivas inherentes a las mujeres. “Ania se ve conflictuada con un deber ser que le pisa los talones todo el tiempo. Tanto en el ámbito laboral –ser la profesora que forma seres rectos– como en el espacio familiar y, particularmente, en su condición de mujer”, reflexiona la escritora sobre su protagonista.

“Hay un mandato implícito de la maternidad al que ella se resiste. A ella le parece mucho más deseable un gato que un hijo. Incluso que un novio. Se resiste a hacer un nido, a formar una familia con todas las de la ley, a reproducirse, a integrarse a la manada. En definitiva, Ania no se halla con los parámetros de lo que es ser una buena profesional, una buena hija, una buena novia, una cabeza de familia, un sujeto útil para la sociedad”, señala Costamagna sobre El sistema del tacto, que presentará este sábado en el marco de la Feria del Libro de Bogotá.

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