Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Hay que facilitar que se queden los buenos docentes sin cerrar el paso a los de fuera”

El nuevo rector de la Universidad Complutense de Madrid, Joaquín Goyache, se queja de que la sociedad tiene una imagen entre regular y mala de la institución

Joaquín Goyache, en la Facultad de Bellas Artes.
Joaquín Goyache, en la Facultad de Bellas Artes.

Tras horas de tensión por discrepancias con las votaciones en dos de las mesas electorales, el navarro Joaquín Goyache, de 57 años, catedrático de Veterinaria, fue proclamado ayer nuevo rector de la Universidad Complutense de Madrid, el campus presencial más grande de España, con 71.000 estudiantes. Una ajustadísima victoria —el 51,03% del voto ponderado— frente al actual rector, Carlos Andradas, que ha acometido una remodelación de las infraestructuras muy contestada por los profesores y el Personal de Administración y Servicios (PAS). El nuevo rector se queja de que la sociedad tiene una imagen entre regular y mala de la Complutense cuando, dice, es una universidad "puntera en muchas cosas". Reconoce que se falla en la transmisión del conocimiento generado.

Pregunta. Un 73% de los que dan clases en una universidad pública española se doctoraron en ella. En su programa hablaba de abrir las bolsas de contratación de interinos para combatir la endogamia, pero eso solo no basta.

Respuesta. No creo que ninguna empresa deje escapar a la gente que es buena. Otra cosa es que se quede gente que no lo es. Hay que hacer procesos para que permanezcan los buenos sin impedir el acceso libre de los de fuera. Jamás haré nada para perder calidad. Hay que hacer procesos muy claros, con normas transparentes.

¿Está de acuerdo con los grados de tres años y los másteres de dos?

En España vamos a contracorriente. Pero hacer que unos vayan a 4+1 y otros a 3+2 en España es una barbaridad que va a suponer menos reconocimiento en el exterior y problemas. Y con esos precios disparados de los másteres lo que vamos a hacer es encarecer aún más los estudios. Tenemos unos sobreprecios de más del 50% respecto a antes de la crisis.

Se le ha criticado que su proyecto no llevaba ninguna medida de igualdad de género.

Todo el programa está basado en la inclusión, no hemos incluido retos pero yo me he reunido con asociaciones estudiantiles que trabajan en cuestiones de género. Es un tema tremendamente relevante para nosotros.

Andradas negociaba con el arzobispado cerrar las capillas, pero ahí siguen. ¿Qué planean hacer?

Nosotros vamos a dar libertad a las facultades. ¿Por qué vamos a obligar a que prescindan de ellas? Esta universidad tiene una tradición. Debemos de pensar en tener espacios aconfesionales.

¿Mantendrá la intención de crear una universidad trasnacional con Bolonia y París?

Sin duda. Sí a todo lo que sea internacionalización. Hay que crear más grados conjuntos. La base para internacionalizarse no puede ser solo impartir clases en inglés.

¿Qué situación económica se encuentran?

Vamos a hacer una auditoría económica, no porque sospechemos nada, sino para saber lo que tenemos. Sobre todo auditoría de los procesos, porque tenemos una burocracia extenuante, mucho mayor que cualquier otra pública. Nosotros interpretamos la normativa de forma muy restrictiva y tenemos los modelos de otras públicas que hacen las cosas de forma más rápida y eficiente. Y seguimos usando muchísimo papel. Eso es insostenible. En mi candidatura no hemos impreso un solo programa.

¿Tienen alguna otra medida ecológica?

Queremos que Somosaguas, que es cerrado, sea un campus energéticamente eficiente y con reciclaje real.

 El anterior rector propuso fusionar departamentos académicos casi idénticos que tenían funciones duplicadas. Parecía lógico, ¿no?

Sí, pero bien hecho. Había departamentos que no cumplían nuestra propia normativa y las sinergias que se buscaban entre departamentos y administraciones no se han cumplido. Han hecho lo que en la comunidad complutense llamamos departamentos frankenstein, con una mezcla de áreas que no tienen nada que ver y que jamás van a potenciar sus investigaciones y su docencia como se decía. Por ejemplo, se ha unido Pediatría, Salud pública, Historia de la ciencia y Ginecología y Obstetricia. Sin duda, en algunos casos habrá funcionado, pero ha sido una cuestión meramente numerística —hay un supuesto ahorro de 600.000 euros este año y un millón el que viene— y se ha hecho de forma ilegal, porque no se había modificado el reglamento de estructuras de la universidad. Se ha propuesto tras hacerlo al claustro.

¿Y cómo se tenía que haber acometido?

Se tenía que haber visto cuáles eran los departamentos que no cumplían la norma, haber hecho estudios de las áreas que se podían potenciar y no hacer nada con los informes en contra de todas las juntas de facultad y de los departamentos implicados. De esa falta de diálogo han surgido departamentos ingobernables que son más grandes que algunas facultades. El de Bioquímica y Biología molecular es tremendo, con más de 100 profesores. En los consejos de departamento hay el doble de participantes que en una junta de facultad. Eso es inmanejable. Si no dotas del PAS adecuado, los departamentos no van a funcionar.

Estos cuatro años la idea era incorporar nuevos perfiles de PAS y formar a los existentes.

Falta formación. Se repite mucho el curso de Word o Power Point y no se potencian lo suficiente las clases de inglés, otros idiomas o nuevas tecnologías. No se han incorporado nuevos perfiles porque muchos proyectos se han quedado en el tintero.

Sigue a El País Educación en Facebook y Twitter.

 

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >