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Los forenses discrepan de la Guardia Civil respecto al día de la muerte de Laura Luelmo

La Sociedad Española de Medicina Legal defiende sus análisis científicos y pide que se respeten las competencias de los profesionales

En vídeo, los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) definen a Bernardo Montoya como un "asesino desorganizado". Vídeo: Atlas

Los resultados de los análisis complementarios que se han practicado al cadáver de Laura Luelmo podrían ratificar que la profesora murió entre el segundo y el tercer día tras su desaparición, tal y como determinaron los forenses que le practicaron la autopsia preliminar. Así lo ha manifestado la Sociedad Española de Medicina Legal y Forense en un informe al que ha tenido acceso Efe. El pasado miércoles, los responsables de la Guardia Civil que investigan la muerte violenta de la profesora zamorana en El Campillo (Huelva), que murió a manos de su asesino confeso, el exrecluso Bernardo Montoya, de 50 años, informaron de que este la metió forzosamente en su vivienda y la violó la tarde del 12 de diciembre y que murió ese mismo día.

Sin embargo, las pruebas preliminares de la autopsia datan la muerte entre los días 14 y 15. Estos resultados médicos se ofrecieron ya el 19 de diciembre. Pero los agentes también sostuvieron en la rueda de prensa que el asesino le propinó unos golpes "mortales" en la casa. Y que después, quizá asustado, la trasladó al campo y la violó. "En todo caso, ella no fue consciente de nada", afirmaron. Y dejaron los detalles a los análisis que aún faltan por publicarse.

Los forenses se defienden: "Los análisis complementarios, que se deben emplear, no suelen corregir de modo sustancial la primera predicción, raramente supondrán una rectificación importante a las conclusiones obtenidas a partir del examen del cadáver", indica la Sociedad Española de Medicina Legal en su informe. Además, destacan que las conclusiones obtenidas por los forenses sobre la fecha de la muerte de Luelmo se basan en pruebas científicas. Y piden que se respeten las competencias de los distintos profesionales que trabajan en la investigación del caso.

Las pruebas complementarias que los forenses están realizando al cuerpo de la profesora siguen sin terminar. "Tardarán unas semanas, todavía se están fijando los tejidos y se empezará a trabajar con ellos dentro de unos días", aseguran fuentes conocedoras del caso. "El estudio patológico será probablemente concluyente y determinará, por ejemplo, si hubo o no agonía porque eso implica la inflamación de determinados tejidos".

Los agentes creen que el asesino confeso, Bernardo Montoya, le propinó golpes "mortales" en la cabeza a la víctima en su casa, ubicada justo enfrente de la que tan solo tres días antes había alquilado la profesora en El Campillo (Huelva). Su cuerpo fue encontrado el 17 de diciembre en un paraje boscoso, a unos cinco kilómetros del pueblo, después de que su familia denunciara su desaparición, datada el día 12.

Montoya ha sido trasladado a Sevilla II desde la cárcel de Huelva, sin que Instituciones Penitenciarias haya concretado si la decisión tiene que ver con la situación del penal onubense. El sindicato Acaip ha advertido de que el módulo de Enfermería, en el que estaba el preso desde el día 22, es "un polvorín de consecuencias imprevisibles". El sindicato indica que tiene "una falta alarmante" de personal sanitario tras el intento de envenenamiento de seis enfermeros en noviembre, lo que ha dejado de baja a más de la mitad de la plantilla de este servicio.

Cronología del crimen

El miércoles a las 16.20 Laura Luelmo envió su último mensaje por WhatsApp a su novio: "No sé si saldré a caminar, hace viento". Una hora más tarde, compró en el supermercado media docena de huevos, dos botellas de agua y una bolsa de patatas. Durante la siguiente hora se produjo el crimen, según la Guardia Civil. Montoya la metió en su casa y le golpeó la frente contra el suelo. Unos golpes que resultaron mortales, explicaron los agentes en rueda de prensa. Es posible que se asustara y la sacara de allí precipitadamente para violarla después en el campo. La autopsia, "aún no finalizada", corroborará o no esá hipótesis.

El jueves Montoya ya estaba en el centro de las sospechas, dijeron. Tras registrar la casa de Luelmo, los agentes le encontraron saliendo de su vivienda, frente a la de la víctima. Al revisar sus antecedentes, (media vida en prisión, 22 de sus 50 años), y que había salido —tras cumplir dos años y nueve meses por un robo con violencia— el pasado 22 de octubre de la cárcel de Huelva, se convirtió en "el sospechoso con mayúsculas". Montoya no vuelve más a su casa. Esa actitud huidiza le pone aún más en el foco de los investigadores, que siguen recabando datos.

Hasta el lunes no se encontró el cuerpo. Un voluntario de la Cruz Roja dio el aviso tras el hallazgo de unas ropas. El martes la policía detuvo a Montoya, que trató de huir a pie campo a través, pero fue finalmente arrestado. Una semana después de la desaparición de Laura Luelmo, Montoya confesó que era el asesino.

Ese mismo miércoles se conocieron los resultados preliminares de la autopsia, que revelaron que la profesora fue agredida sexualmente y murió en algún momento entre el 14 y el 15 de diciembre, dos días después de desaparecer. Los investigadores policiales sostienen, no obstante, que "murió el mismo día que desapareció" y que esos son solo unos resultados forenses "previos" a la finalización de todos los análisis, que "aún continúan". 

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