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Estados Unidos denuncia una "epidemia" de cigarrillos electrónicos

El Gobierno amenaza con prohibir la venta entre los menores

Joven fuma cigarro electrónico en la calle Pelayo de Madrid.

La agencia del Alimento y los Medicamentos en Estados Unidos da dos meses de plazo a los fabricantes de cigarrillos electrónicos para adoptar medidas que eviten que los menores los compren. Si no lo controlan, amenaza con prohibir su venta. Scott Gottlieb, su principal responsable, argumenta que el uso de los vaporizadores con sabores entre los jóvenes alcanzó proporciones que califica de “epidémicas”.

La acción de la FDA (en sus siglas en inglés) va dirigida a los cinco grandes fabricantes de estos dispositivos, así como contra las 1.300 tiendas donde se venden en el país. Gottlieb considera que la política de distribución de estas empresas lo que está provocando es “que se perpetúe el acceso de los jóvenes” a estos productos. “Se convirtió en una tendencia casi ubicua y peligrosa entre los adolescentes”, afirma.

La trayectoria en el uso de estos vaporizadores aromatizados por parte de los menores se acelera en EE UU. Eso, de acuerdo con la FDA, les mete en el camino hacia la adicción. “No podemos tolerar que una generación de jóvenes se vuelva adicta a la nicotina”, advierte el funcionario, que estaba dispuesto a dar un espaldarazo a estos productos como una alternativa para los fumadores adultos de tabaco.

El cigarrillo electrónico, de hecho, se presenta como una opción menos adictiva que los cigarrillos convencionales porque contiene niveles menores de nicotina. Estos dispositivos, por tanto, son vistos por la FDA como una vía menos dañina para los adultos que no son capaces de dejar de fumar. Pero las ventajas para los adultos se están viendo nubladas por la espiral en el uso entre los jóvenes.

Las cinco marcas de vaporizadores que son objeto de esta advertencia son Juul, Vuse (que vende la multinacional British American Tobacco), MarkTen (Altria), Blu E-cigs (Imperial Brands) y Logic (de Japan Tobacco). Los inhaladores se ofrecen en múltiples sabores. Los jóvenes los consumen sin saber que contienen nicotina, mientras cuelgan las fotos en las redes sociales.

Para evitar la prohibición, dispondrán de 60 días para detallar a los reguladores como van a prevenir que los adolescentes utilicen sus productos. Eso, por tanto, les obligará a revisar sus políticas de comercialización, distribución y las campañas de publicidad para poder tener la autorización de venta. La FDA utilizará este periodo para examinar las prácticas comerciales.

La Campaña para Niños sin Tabaco aplaudió la firmeza de la FDA. “Es la primera vez que se reconoce que se debe abordar el problema exigiendo a los fabricantes que eliminen del mercado productos aromatizados a menos que hayan sido autorizados, modifiquen sus prácticas comerciales y tomen medidas significativas para reducir la ventas ilegales a niños”, valora su presidente, Matthew Myers.

Los fabricantes responden diciendo que llevan décadas tratando de reducir el uso de los vaporizadores entre los jóvenes y en este sentido se comprometen a cooperar con al FDA para responder al problema. EE UU tiene prohibida a nivel federal la venta de este tipo de productos a menores. Las tiendas que no respectan las reglas pueden ser multadas con hasta 11.200 dólares por cada violación.

Este paso se da, precisamente, porque el pasado verano se realizaron inspecciones por sorpresa a tiendas. También se rastrearon portales que ofrecen vaporizadores en Internet, para detectar si los propios fabricantes estaban utilizando estas tiendas electrónicas para vender a menores y esquivar la regulación. Gottlieb amenaza incluso con emprender acciones penales sin prosigue la práctica.