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El Arzobispado acepta una ubicación alternativa de la capilla de la Complutense

La Iglesia reclama un "certificado por escrito" antes de desacralizar el oratorio para un aula

Protesta del pasado viernes por el traslado de la capilla de la Complutense.
Protesta del pasado viernes por el traslado de la capilla de la Complutense.

Después de una semana de movilizaciones, misas, vigilias y protestas a pie de facultad, el Arzobispado de Madrid ha aceptado el traslado de una capilla de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Complutense. El centro universitario aprobó ya en 2010 desplazar la capilla (la idea inicial era cerrarla pero la universidad pública aceptó mudarla de sitio tras las protestas) y había dado un ultimátum al Arzobispado para que eligiera una nueva ubicación entre cinco propuestas.

Aunque "no se ha llegado al deseado acuerdo sobre el traslado de la capilla", según señala el Arzobispado en su nota, ha aceptado uno de los nuevos lugares previstos. La primera ubicación prevista era un aula sin ventanas de la planta baja. El  lugar elegido finalmente es un aula alargada con un ventanal en el primer piso de la facultad, según indica el decano, Luis Enrique Otero, que argumenta necesidades de espacio para el traslado. En la actual capilla, cerrada al público desde el 15 de julio, instalarán un aula y usarán parte del espacio para ampliar el Museo de Historia de América de la facultad

El decanato quiere empezar las obras de forma inminente para tener los espacios listos antes de que empiezce el curso en septiembre. El Arzobispado ha pedido "un certificado por escrito de la cesión del nuevo espacio para el uso sagrado" para el nuevo oratorio antes de desacralizar el anterior.

La relación entre la Complutense y el Arzobispado se ha vuelto a tensar con este traslado. El trasfondo del asunto es la negociación de un nuevo marco para los ocho oratorios católicos que alberga el campus público en virtud de un convenio firmado en 1993 con el Arzobispado y denunciado por la universidad a finales de 2013.

El rector, José Carrillo, señaló la semana pasada que estudia cobrar alquiler a la Iglesia por estas capillas, tras anunciar hace más de un año que sus intenciones pasan por cerrarlas o convertirlas en centros ecuménicos abiertos a otras religiones.