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Samsung rompe con una fábrica china denunciada por emplear a menores

Una ONG de EE UU ha detectado varios casos de mano de obra infantil en el sureste

El gigante surcoreano Samsung Electronics ha suspendido su colaboración con un suministrador chino, tras encontrar “indicios” de que esa compañía utilizaba mano de obra infantil. El anuncio se produce después de que una ONG estadounidense, China Labor Watch (CLW), denunciara que había encontrado casos de menores que trabajaban en la planta de Shinyang Dongguan Electronics en el sureste chino y acusara a Samsung de no supervisar lo suficiente las condiciones de trabajo de sus suministradores.

En un comunicado, Samsung Electronics indicó que después de una investigación sobre las alegaciones de CLW ha decidido “suspender temporalmente sus negocios con la fábrica en cuestión, pues ha encontrado indicios de posible trabajo infantil en la planta”. Si la investigación confirma las sospechas, cancelará definitivamente su relación con la empresa china, que le suministraba componentes plásticos y es subsidiaria de otra empresa surcoreana, Shinyang Engineering, también suministradora de Samsung a su vez.

Samsung, la principal fabricante de teléfonos móviles del mundo, había asegurado en su informe anual sobre sostenibilidad, Global Harmony (Armonía Global), publicado el 30 de junio, que sus últimas auditorías internas encontraban a sus suministradores libres de trabajo infantil. El informe sí detectó otras irregularidades, como la no compensación por horas extras, o la exposición de trabajadores en edad legal pero menores de 18 años a sustancias químicas peligrosas. “Samsung exigió que los suministradores afectados tomaran medidas correctivas de inmediato”, declara ese informe.

China ha asegurado por su parte que investigará también las alegaciones, según ha indicado Samsung. Las leyes del país prohíben el trabajo a los menores de 16 años.

China Labor Watch ya había acusado con anterioridad a la multinacional surcoreana de ejercer controles demasiado laxos sobre las condiciones de trabajo de sus suministradores en China. Hace dos años denunció que varios menores de 16 años trabajaban en la fábrica de uno de ellos, sin cobrar horas extraordinarias pese a cubrir turnos de once horas. Entonces, Samsung estableció un código de conducta para sus suministradores, que a la vez que les comprometía a no contratar mano de obra menor de la edad laboral legal, también les obligaba a implantar controles muy estrictos a la hora de contratar personal.

La ONG estadounidense, con sede en Nueva York, asegura que Samsung “sigue fracasando a la hora de poner en práctica su propio código de conducta y compromisos sociales, y como resultado sus suministradores no se toman en serio esas pautas”. En el caso actual, denunciaba en su informe, empresas como Shinyang contratan mano de obra temporal en épocas de alta producción, cuando tiene una necesidad urgente de trabajadores, y ahí es donde entran los menores. Suelen trabajar en periodos de tres a seis meses, sin cobrar horas extras ni seguridad social, y pasado el periodo de alta producción no se les renueva. La organización detectó quince violaciones de los derechos laborales en este caso.

El director ejecutivo de China Labor Watch, Li Qiang, afirmó que “los informes sobre responsabilidad social de Samsung son meros anuncios. Samsung ha puesto toda su energía en sus auditorías y en la producción de estos informes, pero son cosas que tienen como objeto calmar a los inversores y para los trabajadores no suponen ningún valor real. El sistema de control de Samsung carece de efectividad y no ha conseguido mejoras para los trabajadores. Lo que Samsung dice no es importante. Lo importante es lo que hace”.